
- Amenazas de la administración Bush y de empresas, fueron decisivas.
María Flórez-Estrada, redactora
La burla no pudo ser más vulgar. Apenas dos días después del referendo por el cual, con un estrecho margen, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC) fue aprobado en Costa Rica, la empresa local Atlas Eléctrica dio a conocer que, desde antes incluso de realizarse el referendo, ya había sido vendida a la compañía mexicana Electrodomésticos Mabeca.
Es decir, que independientemente de que se aprobara o no el TLC, la absorción de la empresa por otra de capital mexicano, ya estaba pactada.
Sin embargo, previamente a la votación del 7 de octubre, Diego Artiñano, gerente general de Atlas Eléctrica, había declarado: "Los empleos de Atlas en Costa Rica no están en riesgo. Dicho esto, estamos planeando una importante expansión para doblar nuestra capacidad actual, lo cual solo podemos hacer dentro de un ambiente estable, que mire hacia el futuro". (Veáse: http://www.corpwatch.org/)
Y es que las amenazas, abiertas o veladas, sobre la pérdida de empleos si la población rechazaba el TLC, acompañadas de la igualmente falsa promesa de que se produciría una gran creación de empleos, si se aprobaba el Tratado, formaron una parte importante del arsenal de "armas" de guerra psicológica desplegado por la propia administración Arias, empresas y voceros de la campaña de miedo -sistematizada en el Memorando Casas-Sánchez-, y que se cumplió hasta el final.
Lo cierto es que la compra de Atlas por Mabeca solo ratifica que, como mostró el último "Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2006", de las Naciones Unidas, los principales flujos de inversión extranjera directa que se registran, consisten en que empresas más grandes compran o se fusionan con otras menos fuertes, en un proceso que no implica la creación de nuevos empleos, ni depende de la firma de TLC.
No obstante, los mensajes falaces sobre la partida o cierre de fábricas, de ganar el "No", en Costa Rica, abundaron incluso en la víspera de la votación. Y en ello, participó el propio Presidente Óscar Arias. Así lo reportó el diario La Nación, el 6 de octubre, reconociendo, de paso, que el mandatario se involucró directamente en la campaña a favor del "Sí": "El mensaje proselitista fuerte lo había dado temprano en la fábrica de calcetines Casino, en San Ramón.
Acompañado del sacerdote Claudio Solano, el Presidente se dirigió a unos 400 empleados de manera enfática. "(…) Yo sé que el Sí va a triunfar. No me cabe la menor duda, porque está mucho en juego", dijo Arias, quien entonces reiteró el tema de los empleos y la mayor cantidad de plata que el Gobierno captaría." (Véase: "Arias, víspera con dos discursos", LN, 7/10/2007)
Otras empresas, como la atunera Sardimar y la agrícola Melones de Costa Rica, se sumaron a la campaña de presión psicológica. El gerente general de la primera, Thomas Gilmore, dijo: "Hemos decidido trasladar operaciones a otro país en la región si Costa Rica no aprueba el TLC en su totalidad en marzo de 2008. Nos inclinamos por El Salvador". (Véase: http://www.corpwatch.org/)
Sardimar es una de las empresas firmantes de la "Declaración de principios" de la llamada Alliance for CAFTAction (Alianza de Acción Por el CAFTA), para la cual la estatal Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), de EE.UU, presupuestó al menos $700.000 para generar opinión pública a favor del TLC, tanto dentro de EE.UU. como en Centroamérica y el Caribe.
Como explicó UNIVERSIDAD (ver la edición 1732), otros representantes de grupos empresariales extranjeros y nacionales, con aspiraciones de dominar el mercado centroamericano, como Ricardo Poma (por el Grupo Poma, de El Salvador), Harry Strachan (por Mesoamérica Investments), Roberto Kriete, también de El Salvador (por el Grupo TACA), y Ramón Mendiola Sánchez -primo del Presidente Arias- (por Florida, Ice & Farm), integran esa alianza.
También la compañía Melones de Costa Rica, que posee 4.000 hectáreas en San Francisco Libre de León, Nicaragua, amenazó con irse y trasladar "5.000 empleos" a ese país. (Véase: http://www.corpwatch.org/)
Además de los rumores de compras de votos en zonas de bajos recursos económicos, de las irregularidades registradas en las juntas electorales, a vista y paciencia de fiscales del TSE, y de la propaganda atemorizante repartida en los buses de transporte público en varias provincias del país (ver también, en esta sección: "¿Cuánto costó su voto?"), la interferencia directa e intimidante del Gobierno de Estados Unidos, fue uno de los factores que en la recta final, inclinaron la estrecha diferencia a favor del TLC.
Carlos Paniagua, presidente de la firma de encuestas Unimer, afirmó que varios "hechos trascendentes" influyeron en la opinión de la ciudadanía, principalmente en las zonas urbanas y con mayor acceso a la televisión tanto local como por cable, y que por ello cayó la ventaja de 12 puntos que la última encuesta realizada por su empresa, y publicada por el diario La Nación antes de la "tregua electoral", registró a favor del "No".
Uno de esos hechos que atemorizaron a votantes fueron las declaraciones de Ricardo Ernst, un profesor de la Universidad estadounidense de Georgetown, a la cadena CNN, dando su "opinión personal", de que Costa Rica debería aprobar el TLC, pues había "incertidumbre" sobre si el acceso que nuestro país tiene hoy al mercado de EE.UU. se mantendría, de rechazarse el Tratado.
Sin embargo, para el presidente de Unimer, "el hecho más relevante fue la manifestación de la Casa Blanca, concretamente de la Ministra de Comercio Exterior de Estados Unidos, en la cual indicó que, de rechazarse el TLC, no sería posible renegociar un nuevo tratado. Además, señaló la posible pérdida de los beneficios de Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC).
A esto se agregó la reacción de varias empresas que manifestaron la posibilidad de trasladarse a otros países, si se rechazaba el TLC. También, a estas alturas, ya se había publicado el historial de voto de los legisladores de Estados Unidos, que entonces tuvo el efecto contrario al buscado por líderes del No. La amplia cobertura de los medios de comunicación de esos hechos, tuvo el efecto inverso al del Memorando", dijo a UNIVERSIDAD. (Ver: "Posición de EE.UU. influyó en los votantes")
Paniagua también reconoció que la publicación de esa última encuesta de Unimer, tanto en el sitio electrónico de La Nación, como en forma impresa, el último día permitido por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), influyó en movilizar a los simpatizantes del "Sí", en ese contexto de creciente temor a que el país quedase "excluido" de la simpatía de EE.UU, y de amenazas empresariales.
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