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La geopolítica del Banco Mundial para Costa Rica

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Por José Luis Vega Carballo*

Estamos en un medio de un proceso de destrucción de algo que podríamos llamar el “modelo social costarricense”, basado en derechos y servicios públicos universales por parte de un super-poderosa agente externo: el Banco Mundial (BM), sus agencias y acólitos neoliberales internos incrustados desde los años de 1980 en las estructuras neo-oligárquicas de poder del bipartidismo (PLUSC) y ahora apuntaladas recientemente por los libertarios.

El ataque banco-mundialista se concentra en desbaratar las conquistas y avances logrados por una alianza histórica de clases medias y populares con sectores progresistas y nacionalistas de la clase dominante. Esa alianza fue forjada en la segunda mitad del siglo XX y materializada en su principal producto: la construcción progresiva de un Estado Social de Derecho, respetuoso de los derechos humanos y laborales. Y este es el blanco principal contra el cual han apuntado el BM y sus aliados internos, o sea, los tecno-burócratas neoliberales instalados en el gabinete, en las instituciones autónomas y semi-autónomas, en el poder judicial, en la contraloría y el Banco Central, a los cuales hay que sumar ahora toda una franja tecno-burocrática de entes reguladores de nueva generación (las “superintendencias”), los que en la jerga del BM son medulares para que opere su proyecto denominado el “Neo-institucionalismo” y al cual en esta columna nos hemos referido en múltiples ocasiones.

Toca ahora desnudar y desmenuzar aquí en varias entregas en qué consiste el guión o recetario que viene impulsando el BM y sus agencias en esa arremetida contra el modelo social, para la cual han logrado el apoyo de los PLUSC-gobiernos. El gran objetivo es convertir el Estado Social y la sociedad del bienestar en su opuesto: el primero, en una maquinaria al servicio de los grandes negocios transnacionales privados y la segunda en una sociedad informatizada y globalizada del conocimiento, a la que buscan controlar mediante estrategias y mecanismos mercadológicos, de lo cual deriva la importancia asignada a la transformación del sistema educativo (especialmente de la educación superior)en un puntal de la competitividad y en un apéndice del sector productivo globalizado, en especial de las firmas transnacionales y los complejos empresariales (o “cluster”) tipo maquila de zona franca cuyo buque insignia es INTEL, y que han prosperado de acuerdo a los lineamientos de las políticas de apertura comercial y desregulación que el BM impuso a estos países periféricos a raíz de la crisis de la deuda de años 1980-90.

Recordemos, de paso y para no dejar de tenerlo en mente, algo que es decisivo y a veces no se advierte. Que el BM siempre desarrolla tales políticas en alianza con fuerzas tan poderosas como las siguiente: el Fondo Monetario Internacional(FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Foro Económico Mundial de Davos, y una triada imperial compuesta por los gobiernos de EEUU, la Unión Europea y Japón que dirige el binomio G-8/G-20, bajo la protección global militar-policial de Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Se les menciona a todos claramente, con sus nombres y siglas, para que vayamos ubicando bien las raíces y palancas externas con que cuenta el recetario que se nos ha venido aplicando consistentemente y sin interrupción desde la primera administración de los Arias, entre 1986 y 1990, en un proceso que culminó con la aprobación fraudulenta del TLC con EEUU y, para colmo, que ha sido coronado por la ocupación militar-policial del país, transformado en una base inter-oceánica apuntalada por el Pentágono y el Comando Sur con la aprobación explícita del gobierno “nacional” por una flota de 46 barcos militares y más de 7.000 efectivos militares. Pero esto no es casual.

Una muestra de esa absorción geopolítica del país por EEUU –gran potencia hegemónica que comanda esa constelación de organismos internacionales--, la comenzamos a ver la semana pasada en la zona del Caribe con el atraque del barco anfibio USS Iwo Jima-LHD7 (costo actual: US$1.400 millones) cargado de infantes de marina, misiles Sea Sparrow, helicópteros de varios tipos y aviones de combate Harrier AV-8B, que se integran a la 26th Expeditionary Force (26 MEU) compuesta por los marinos a bordo. Es un buque de guerra anfibio de asalto del tipo WASP, diseñado con tecnologías avanzadas para combates y otras operaciones militares en tiempo real.

Según informa la Armada Nacional de Colombia, el USS Iwo Jima zarpó de Norfolk, Virginia, el 12 de julio comandada por el comodoro Thoman Negus y visitará ocho países de la región (Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Haití, Nicaragua, Panamá y Surinam). Luego de estar en Haití, llegó a Colombia en su cuarta visita el pasado 8 de agosto encabezando misión "Promesa Continua 2010".

Mencionamos lo anterior para que no perdamos de vista que, contrario a lo que se ha hecho creer a la población, el USS Iwo Jima no es un pacífico barquito u hospital flotante. Puede actuar ofensivamente y disfrazarse como barco-hospital de apoyo a supuestas misiones humanitarias, entiéndanse operaciones camufladas en teatros de guerra. Aún más, para que se entienda su misión, este super-anfibio ha participado en maniobras y misiones militares en el Mediterráneo, el Golfo Pérsico y Djibuti, la guerra de Iraq y la guerra civil en Liberia (África) desde que fue lanzado al mar en febrero del 2000, siendo desde 2003 incorporado a una operación militar de larga duración denominada Operación Enduring Freedom (OEF) de la que es parte esta nueva misión que cumple en nuestras costas del Caribe, la “Promesa Continua 2010”, la cual encabeza y donde no actúa solo sino formando una triada compuesta por otros dos barcos anfibios ultramodernos de asalto, pacotilla naval de asalto conocida como Iwo Jima Amphibious Ready Group.

Cabe anotar que, curiosamente, la guerra de EEUU en Afganistán lleva el mismo nombre oficial de Enduring Freedom, luego de ser bautizada inicialmente por Bush como Operación Infinite Justice. Ambas han sido parte de la operación sombrilla anti-terrorista y contra-insurgente, designada como Global War on Terror (GWOT), quel incluyó hasta el 10 de agosto pasado a la Operación Iraqui Freedom que dejó a Iraq despedazado. A su vez, la Operación Enduring Freedom (OEF) comprende varias sub-operaciones, además de la de Afganistán (OEF-A), a saber: Filipinas (OEF-P), Cuerno de África (OEF-HOA) y Trans-Sahara (OEF-TS).

Asimismo, el país debe saber que la Enduring Freedom se ha extendido a la zona del Caribe a cargo de la IV Flota en apoyo al Plan Colombia (ahora coordinado con el Plan México o Mérida, que incluye a Centroamérica), nada más que disimulada como misión humanitaria “Promesa Continua 2010”; y es apoyada por la flota anunciada que vendrá a posicionarse en Costa Rica y de la cual el Iwo Jima es solo su avanzadilla. Esta operación está dirigida por el U.S. Southern Command (USSOUTHCOM) y es ejecutada por la U.S. Naval Forces Southern Command (USNAVSO)/ U.S. 4th Fleet.

Todo lo cual la US Embassy en San José se ha encargado de encubrir cuidadosa y hábilmente, junto al gobierno, con una campaña mediática calculada para engañar a la opinión pública nacional y mundial, cuando se sabe que en realidad todo el montaje es parte de un mismo engranaje guerrista y un amenazante operativo imperial, con lo cual además se confirma lo que pregona el chiste de mal gusto que, a raíz de la llegada del USS Iwo Jima y la instauración de la base yanqui, hacen en la Casa Blanca de que “Costa Rica no tiene un ejército porque, con los amigos que tiene en Washington, no lo necesita”.

Pues bien, al hacer de Costa Rica una neo-colonia, bajo los auspicios del BM y con la aprobación del TLC, la administración Arias-Chinchilla nos ha integrado ahora a la maquinaria militar imperial y ubicado en el centro de este tipo de peligrosas estrategias y horrendos escenarios militares, despedazando así la Proclama de Neutralidad y la tradición de paz que hasta la Sala IV había consagrado como supremo valor de la nacionalidad y la institucionalidad.

Que lo aquí expuesto hasta este punto solo como un preámbulo a la exposición y análisis del recetario del BM que haremos, comenzando con un tema de enorme actualidad y trascendencia pública. El de los puertos de Limón, donde precisamente está atracado el USS Iwo Jima y donde, como por casualidad, el BM ha propiciado que se privaticen esas infraestructuras nacionales, por razones no sólo económicas sino también de seguridad, como ingrediente de su Proyecto Mesoamérica (antes llamado Puebla-Panamá). Una receta oficial del BM que fue adoptada y aplicada manu militari por el gobierno de los Arias mediante un violento e ilegal atropello al gremio de muelleros Sintrajap, el cual fue descalificado la semana pasada por resolución de la Sala IV. Ya veremos, entonces, lo que en materia de muelles establece el BM porque ilustra bien los alcances geopolíticos de sus estrategias para nuestro país y revelan lo que en esencia constituye el gobierno continuista de Chinchilla.

*Catedrático exdirector del Instituto de Investigaciones Sociales, UCR


Fuente: Diario Digital El País

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Ocupación benevolente

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Por John Saxe-Fernández

"Es preferible que transiten por el país soldados de Estados Unidos antes que sicarios o traficantes de drogas", señaló Mauricio Boraschi, el zar antidrogas del gobierno de Costa Rica, encabezado por Laura Chinchilla (La Nación (N) 3/7/10), ratificando así la intención de fondo de la "cruzada antidrogas" (Iniciativa Mérida) estadunidense: la intervención y ocupación militar de América Latina, que percibe como "su "reserva estratégica (petróleo, gas, minerales, forestas, etc).

Esta meta fue avalada por (el presidente de México) Calderón en la junta del alto mando de seguridad nacional EU-México el 23 de marzo pasado. de esa junta, Al día siguiente Janet Napolitano, de la Seguridad Interior de Estados Unidos, "en pretendida indiscreción "reveló a la National Public Radio que Calderón dijo a Robert Gates y a Michael Mullen, jefe del Estado Mayor, "que estaba abierto a la posibilidad de aceptar la presencia en México de soldados (de Estados Unidos)...se sugirió que él la habría pedido" (Universal 5/4/10). Poco después, el subsecretario de Defensa estadunidense para el hemisferio confirmó el envío a México de asesores militares. El acato de Calderón a esos diseños de seguridad está presente en su fallida guerra contra el narco y en su intento por derogar (en 2007) la Ley de Neutralidad de 1939, que obstaculiza la presencia de buques, submarinos y aeronaves de guerra en puertos, fondeaderos o aguas territoriales mexicanos.

En Chinchilla la capitulación es por igual, nítida y patética: se da en medio de informes de la complicidad de grandes bancos y firmas de inversión de Estados Unidos (Wachovia de Wells Fargo, Citigroup, Western Union, etc) en el lavado de dinero y la notoria laxitud oficial; de la ineptitud del gobierno estadunidense en el control de la demanda de drogas y de su extraña reticencia para abatir el colosal flujo de armas de alto poder hacia los cárteles al sur del Bravo.

La presidenta tica niega la militarización de la lucha antidrogas, pero solicita y logra de la Asamblea Legislativa (bajo un Convenio de Patrullaje Conjunto) autorización para el ingreso al país de más de 7 mil marines en los próximos seis meses, a bordo de 46 naves de la Armada, "para combatir al narcotráfico" y como no vienen de paseo filantrópico, pide, a decir de José M. Villalta, diputado del Frente Amplio, que el gobierno de Costa Rica renuncie "a presentar cualquier reclamo por daño, pérdida o destrucción de la propiedad de otro, lesiones o muerte del personal de ambos que surgieran de las actividades".

Luis Fishman, de la Unidad Social Cristiana, quien firmó ese convenio cuando fue ministro de Seguridad Pública hace 10 años, consideró que la actual solicitud lo viola por ilegal e inconstitucional y demandó "respeto a la soberanía nacional". El convenio, aclaró, "permite el ingreso de naves del Servicio de Guardacostas (SG) pero no de la Marina de Guerra, que no están preparadas para combatir el narcotráfico sino para otro tipo de conflictos y enfrentamientos militares".

Una vez abierta una rendija, Estados Unidos la interpreta como convenga a su interés empresarial y necesidad geoestratégica, por ejemplo, el control de la principal reserva petrolera del hemisferio, localizada en Venezuela.

Juan L. Sánchez B (Royal Military College), ejemplifica: "el USS Makin Island es un portaviones de asalto anfibio, portador de lanchas de desembarco, helicópteros y aviones de ataque y 1024 marines, y el USS Freedom es nave portamisiles, con capacidad antibuque y antisubmarina... ¿Será que se intentan operaciones encubiertas de inserción de tropas en naciones vecinas para neutralización de objetivos del narco?" (N.7/7/10).

La embajada de Estados Unidos y el gobierno alegan que las naves "vienen bajo el mando del Servicio de Guardacotas y responden a esas autoridades, no a la Armada". Según su vocero, los motivos del vasto despliegue son humanitarios, médicos y educacionales. Los helicópteros, dijo, "vendrán esta vez" con "ropa y sistemas de filtración de agua para donarlos a las comunidades" y con "mil ositos de peluche". Menos mal.


http://jsaxef.blogspot.com


Fuente La Jornada



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Preguntas incómodas
Radialistas.net




Imagen El Roto






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El Proyecto Mesoamérica y el golpe de Estado en Honduras

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El día de hoy inicia en Guanacaste, Costa Rica, una cumbre más del fallido Plan Puebla Panamá, rebautizado como Proyecto Mesoamerica, ante el enorme descrédito creado por la falacia del desarrollo neoliberal y el incremento del abismo entre las clases sociales de del istmo centroamericano y México, producto de la estrategia económica exógena impuesta desde el norte.

Los cinco corredores que pretende abarcar más de 13.000 kilómetros y según los diseñadores del proyecto propiciarán la conectividad y competitividad de la región, ponen en peligro los hábitats de la mayoría de los pueblos indígenas de mesoamerica.

El fallido Plan Puebla Panamá despertó ilusiones entre los creyentes en el "desarrollo" basado en un modelo capitalista de la explotación irracional de los recursos y la exclusión social.

Uno de los mayores señuelos de la administración del expresidente Fox, fue la instalación de una refinería en Centroamérica, que nunca llegó a concretarse, ante el declive de producción de hidrocarburos en ese país, el que supuestamente supliría el petróleo necesario.

El Proyecto Mesoamérica es la zanahoria que viene acompañada de un garrote denominado la Iniciativa Mérida, versión local del Plan Colombia. Narcotráfico y maras se han convertido en el pretexto para la militarización paulatina del istmo, siendo que los dos problemas traen un rotulo visible que dice "made in usa".

En la cumbre de Guanacaste el tema del golpe de Honduras será parte del menú obligatorio. El aberrante golpe de estado y la intervención de los Estados Unidos evidencia la pugna existente entre el Proyecto Mesoamericana y la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

La adhesión de Colombia al Proyecto Mesoamérica y su plan de implementación de proyectos de biocombustible, ponen de manifiesto una visión de destrucción de los remanentes de bosque tropical y de los humedales, además del desplazamiento de las poblaciones locales, acompañadas por una política de "parademocracia" que tantas víctimas humanas a cobrado el régimen de Uribe.

En Guanacaste esperamos que saldrán a relucir no sólo las fallas e imprudencias del fallido y resucitado Plan Puebla Panamá, sino también la confrontación que vive nuestro continente en contra del neocolonialismo del siglo XXI y sus recetas represivas. Al mismo tiempo los fervientes seguidores del neoliberalismo trataran de darle un maquillaje de institucionalización al Proyecto Mesoamérica, a través de la creación de marcos jurídicos que se obviaron con la iniciativa de Fox.

Para la OFRANEH y el pueblo garífuna, el Proyecto Mesoamérica no es más que una intervención en nuestro territorio, y en la actualidad vemos como uno de sus proyectos, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), está finiquitando el humedal de Laguna de Micos en la Bahía de Tela, colocando en peligro a las comunidades circunvecinas con el relleno de 80 hectáreas del humedal; situación que exacerbada por el cambio climático traerá posibles inundaciones fatales.

La ausencia de verdaderos procesos de consulta y la utilización de ONG's prepago para maquillar el autoritarismo con que se han impuesto muchos de los proyectos del corredor caribe, demuestran la visión de exclusión de los pueblos indígenas en el ya de por sí fracasado Plan Puebla Panamá.


Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH
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La Ceiba, Atlántida, dado a los 29 días de julio.


Fuente ALAI

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¿Reserva de EU?

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Por John Saxe-Fernández

Desde el gobierno de Jefferson (1801-1809) la clase gobernante de Estados Unidos concibe a América Latina y el Caribe como su reserva estratégica.
Además de las cañoneras, el recetario oligárquico-imperial incluye “libre” comercio y desregulación financiera y de la inversión extranjera.

En 1908, a finales del porfiriato, William J. Bryan planteó que con estas palancas “antes de 20 años Norteamérica se habrá tragado a México”. Quien cinco años después sería secretario de Estado de Woodrow Wilson, anticipó lo que el Foreign Relations Council sostiene: “La absorción de ese país por el nuestro es necesaria e inevitable por razones tanto económicas como políticas… la absorción de México ha comenzado ya en el sentido comercial”.

La apertura porfirista ofreció a Estados Unidos y sus monopolios una “oportunidad admirable” para, según Bryan, “aumentar nuestra riqueza y nuestra importancia como potencia universal”. Esa “imperialización” fue aplacada por la Revolución de 1910 y las estipulaciones de la Constitución de 1917 en materia de recursos naturales y una política externa que defendió la soberanía y la no intervención.

Desde 1982 se restauran desregulación y librecambismo a ultranza en medio de creciente corrupción, entreguismo y más autoritarismo policial y militar. Con el TLCAN se renuncia al desarrollo retrocediéndose en los frágiles, pero significativos, logros del desarrollo estabilizador.

La “compra-venta de México” se realiza junto a la capitulación que hicieron Salinas y Zedillo de la política exterior y de seguridad. Con Fox y Calderón se combina lo económico-empresarial con lo policial-militar, según dos diseños de la Casa Blanca: la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de la América del Norte (ASPAN) y la Iniciativa Mérida.

La ASPAN comporta una integración profunda (saqueo) de recursos naturales (gas, petróleo, minerales, agua, biodiversidad), un apartheid laboral y la tajante exclusión de población y legislaturas de la “agenda trinacional”.

Bush, con apoyo del Banco Mundial y el BID, intenta ampliar y “legar” pactos y transas empresariales y policial-militares de ASPAN a América Latina por medio de un engendro dado a conocer el pasado 24 de septiembre como Caminos hacia la Prosperidad de las Américas, que la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) califica como el “Plan B del ALCA”, es decir, un “refrito” del proyecto imperial enterrado en Mar del Plata en 2005 y apoyado por Vicente Fox, el ex gerente de Coca-Cola que ocupó la presidencia mexicana.

Como ASPAN el Plan B contiene:
a) “una agenda y acuerdos económico-mercantiles y financieros cubiertos bajo los nombres de competitividad y prosperidad”, y b) “una agenda complementaria de carácter militar y policial de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, la migración ilegal, etcétera, usando el placebo de la seguridad”. (Documentos y detalles en rmalc@prodigy.net.mx)

Bush lanzó la propuesta desde el Consejo de las Américas/Sociedad Americana, con endosos de presidentes y funcionarios de Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Perú.

Desesperados y decididos a frenar y desactivar coaliciones regionales y de construcción social alternativa como Unasur, Estados Unidos y sus aliados (auténticos unos y bajo coacción o soborno otros) promueven el Plan B, el despliegue de la Cuarta Flota, los Comandos Norte y Sur del Pentágono, con un rosario de bases militares y dos ejes de ocupación territorial, sustentados en terrorismo de Estado y ejércitos mercenarios (outsourcing militar): el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida.

La intervención y violencia policial-militar de Estados Unidos y las oligarquías enfrentan creciente resistencia popular mientras Bush deja una debacle humana y estratégica en Irak y Afganistán, y un colapso económico creado por una burbuja especulativa de más de 55 billones (trillions) de dólares que rebasa el mayor rescate bancario de la era moderna.


Fuente John Saxe Fernández

Caricatura TOMY


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Iniciativa Mérida: correr la frontera hacia el sur

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Por Luis Hernández Navarro

Un alto mando del Ejército Mexicano, con larga experiencia en el trato con Washington, resume en tres consejos la relación que las fuerzas armadas deben tener en la cooperación con Estados Unidos: “A los estadunidenses –dice– hay que cumplirles lo que se les ofrece, no ofrecerles lo que no se va a cumplir y no abrirles la puerta para que pasen porque si no, no se les saca nunca…”

La lección tiene como sustrato una amarga y compleja historia de forcejeo silencioso y colaboración de baja intensidad. Una historia marcada por el hecho de que el Ejército Mexicano mantiene una doctrina militar propia, atravesada por el nacionalismo.

Estas advertencias, sin embargo, las pasó por alto el gobierno mexicano en sus negociaciones con la Casa Blanca. Con el beneplácito de Los Pinos, el 22 de octubre de 2007, el presidente George W. Bush dio un paso más en su plan de correr la frontera de su país un poco más hacia el sur. O, si se quiere, avanzó en sus planes de relocalizar sus conflictos en otros territorios. La agenda de la seguridad estadunidense, su doctrina, se han convertido, más de lo que ya eran, en un asunto mexicano.

Ese día, el mandatario estadunidense pidió al Congreso un presupuesto de 550 millones de dólares como “financiamiento de emergencia para otras actividades críticas de seguridad nacional”, entre las que mencionó la “asistencia vital a nuestros socios en México y Centroamérica, quienes están trabajando para vencer a los cárteles de la droga, combatir el crimen organizado y detener el tráfico humano. Todas esas son prioridades urgentes de Estados Unidos, y el Congreso debe financiarlas sin demora”.

La partida se presentó como anexo de una propuesta por 46 mil millones de dólares para sostener las intervenciones militares en Afganistán e Irak. Un acto simbólico. Para Washington, las relaciones con México son una pieza más del rompecabezas bélico global. La guerra sigue siendo el poder constituyente desde el que quiere trazar la nueva geografía planetaria.

En un hecho que anticipa cómo se van a manejar las cosas, el anuncio de la iniciativa fue una medida unilateral, a pesar de ser un programa binacional. Durante días se habló de que los mandatarios de Estados Unidos y México darían a conocer a la opinión pública el proyecto de manera conjunta. No fue así. Finalmente fue George W. Bush quien lo difundió.

El programa de cooperación tiene como telón de fondo la creciente importancia de México como abastecedor de drogas ilícitas a Estados Unidos, el crecimiento de la narcoviolencia y el incremento de la migración indocumentada.

El plan coloca el combate a las drogas, la delincuencia y el terrorismo en territorio mexicano como una de las “necesidades críticas” de la seguridad nacional estadunidense. Al hacerlo, abre las puertas para que actúen impunemente y sin control policías de su vecino del norte.

Simultáneamente, en su frontera sur, el gobierno mexicano hace el trabajo sucio a la administración de Bush. Se ha vuelto su gendarme y se prepara para levantar una valla que frene el paso de indocumentados centroamericanos, ubicada a 3 mil kilómetros de distancia de donde Washington construye un muro para evitar el paso de mexicanos sin papeles.

La Iniciativa forma parte, además, del intento de la Casa Blanca por contener la expansión continental de alternativas al neoliberalismo. Según El País (21/10/07), en una reunión con Diálogo Interamericano, Stephen Jonson, subsecretario del Departamento de Defensa, vinculó en términos estratégicos este acuerdo a la amenaza que Estados Unidos y algunos aliados sienten por el ascenso del presidente venezolano Hugo Chávez y los gobiernos de Ecuador, Bolivia o Nicaragua.

Presentada como “un nuevo paradigma de cooperación en materia de seguridad”, la Iniciativa Mérida coloca un nuevo piso en la edificación que sirve de marco a la colaboración en torno a las cuestiones de seguridad establecidos. Un edificio del que forman parte, entre otros, el Plan Antinarcóticos de la Frontera Suroeste, el Comando Norte y la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN). Este nuevo piso implica una participación mucho mayor de Estados Unidos en asuntos de seguridad pública y nacional mexicanos.

En 2002 el Ejército Mexicano sostuvo que no se involucraría en el Comando Norte, proyecto de transformación de las fuerzas armadas continentales impulsado por Estados Unidos en el contexto de su guerra contra el terrorismo. No obstante ello, recibe entrenamiento militar en Fort Bragg y Fort Benning, la Fuerza Aérea ha obtenido tecnología para el desarrollo de una plataforma de vigilancia aérea y la Armada recibe fragatas destructoras.

Sin embargo, este nivel de relación es insuficiente en la lógica estadunidense. Como muestra un informe de la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) –La Jornada, 21/9/07–, la prioridad central del Pentágono consiste en la participación del Ejército Mexicano en un esquema de cooperación que pase de la fase actual de entrenamiento y disposición de equipo a la fase de coordinación, que en la doctrina se conoce como interoperabilidad de los cuerpos militares. El Plan México sería uno de los instrumentos para obligar a dar este paso.

La alarma que la Iniciativa Mérida ha provocado en una parte importante de las fuerzas políticas del país no es expresión de un nacionalismo trasnochado. Se trata, por el contrario, de una sana reacción a un peligro real: el que proviene de la pretensión estadunidense de correr sus fronteras hacia el sur, transformar la doctrina militar de nuestro Ejército y convertirnos en maquiladores de su seguridad.

Fuente La Jornada

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Más información:


Catastróficos, PPP, ASPAN y Plan México

El riesgo es inminente. El Plan Puebla Panamá (PPP), la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) y ahora la llamada Iniciativa Mérida, que es un símil del Plan Colombia, son un coctel explosivo que terminará por minar la soberanía mexicana, coincidieron especialistas durante un debate realizado el pasado lunes en Casa Lamm.

Completo en La Jornada


Negroponte defiende plan Mérida

El subsecretario de Estado de Estados Unidos, John Negroponte, defendió el plan de su país para ayudar a México en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, agregando que sería ampliado hacia Centroamérica.

Completo en BBC Mundo



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