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El hambre generalizada, la peor denuncia a derechos incumplidos

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  • A 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos


Por Sergio Ferrari, Ginebra, Suiza


Era el 10 de diciembre de 1948. Apenas pasados los horrores de la 2da guerra mundial.

Ese día, los representantes de los 58 Estados que entonces integraban las Naciones Unidas suscribieron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento “fundador” que continúa sirviendo de marco y referencia al funcionamiento de un mundo que se autoproclama de civilizado.

2008, una cifra que crea pánico: 963 millones de personas sufren de hambre a nivel planetario. Así lo señala un informe de la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que acaba de ser publicado.

60 años más tarde de la firma de aquella Declaración visionaria, los Derechos Humanos viven una de sus peores crisis. En todo caso aquéllos básicos, los económicos-sociales y culturales.

El casi billón de hambrientos catalogados por la FAO en el planeta, representa 40 millones más que un año antes, es decir 2007. Un retroceso significativo.

El desafío de reducir a la mitad la miseria en el mundo, sintetizado en los Objetivos del Milenio, a este ritmo, está muy lejos de cumplirse. Por el contrario, se aleja,

Si se definía como meta el 2015 para reducir a la mitad del número de afectados por la "enfermedad" hambre, a este ritmo no se llegará a cumplir antes del 2150. Es decir más de un siglo más tarde.

Tiempo político tremendamente largo para aquellos seres empobrecidos, especialmente ubicados en el Sur geográfico (y sociológico), que sienten día a día, hoy por hoy, el impacto irreversible de la falta de alimentos.

Y si el hambre es la punta más dramática del iceberg denominado exclusión, otros indicadores oficializados por las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial, amplifican la preocupación sobre el estado real del planeta.

En el que 2.7 mil millones de personas sobreviven con menos de 2 dólares diarios y 1.1 mil millones con menos de 1 dólar cotidiano.

Declaración inconclusa. Retos que esperan a ser ejecutados. ¿O acaso el acceso a la alimentación básica no constituye el derecho humano más básico y fundamental de cualquier ser viviente?


Fuente ALAI

Foto REUTERS


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Más:

FAO: "Diez años perdidos"

El alza de los precios de los alimentos prácticamente revirtió todo el trabajo de los últimos diez años para reducir el hambre en América Latina y el Caribe, según un informe divulgado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Completo en BBC Mundo






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Proyecto de ley de semillas: Tiro de gracia para la agricultura nacional

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COMUNICADO DE PRENSA
PROYECTO DE LEY DE SEMILLAS:
TIRO DE GRACIA PARA LA AGRICULTURA NACIONAL


SAN JOSÉ, 6 de agosto de 2008.

Mientras se habla de crisis alimentaria y de la necesidad de fortalecer la agricultura nacional; la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Legislativa aprobó, en forma unánime, la reforma integral a la Ley de Semillas (expediente n.º 16 098), un proyecto que defiende los intereses de la industria semillera trasnacional.

Si este proyecto llegara convertirse en Ley, entre otras cosas implicaría que:

- Todas las semillas que se comercialicen en Costa Rica deben estar registradas y aprobadas por la Oficina Nacional de Semillas (Ofinase), y cumplir con los requisitos y procedimientos que ésta decida. Con esto, castigan legal y económicamente al agricultor que venda o intercambie semillas que no cumplan esas condiciones (art. 3, 17, 18, 23, 26, 27, 30 y 44). La posibilidad de excepciones a esta obligación queda pendiente de una decisión reglamentaria futura, sin ninguna garantía para las personas agricultoras.

-Bajo el señuelo de elevar “la calidad”, para su registro comercial las semillas deben cumplir, entre otras cosas, con los estándares exigidos por la Unión para la Protección de Obtenciones Vegetales la (UPOV) de ser distintas, homogéneas y estables (art. 18). Al ser la homogeneidad uno de los requisitos para el registro comercial, las semillas criollas se vuelven casi ilegales, la diversidad y la homogeneidad son contradictorias. Las semillas criollas se van diversificando al adaptarse, con la ayuda campesina, a diferentes climas, suelos, culturas y prácticas productivas. De allí surge la diversidad agrícola (art. 3, 17, 18, 23, 26, 27, 30 y 44).

- Las semillas criollas o tradicionales deberán ser registradas, y con eso, las empresas semilleras podrían encontrar fácilmente materia prima para hacer sus nuevas variedades comerciales (art. 36).

-La homogenización de la agricultura reduce severamente la diversidad alimentaria. Al restringir el uso legal de semillas sólo a las que estén registradas y certificadas, se desconoce la importancia capital de la diversidad genética de los cultivos criollos. Pérdida de variedades de semillas significa erosión genética, mayor incidencia de problemas fitosanitarios y un mayor uso de fertilizantes y agrovenenos, también significa menos opciones de alimentos disponibles para la población

-Serán delitos o infracciones la venta y difusión de información de semillas que no estén inscritas o que no cumplan con las especificaciones de la Ofinase, así como la venta de semillas sin una etiqueta que diga sus atributos de calidad (art. 43, 44, 45 y 46).

- Aumentarán los costos de la comida para todas las personas: los nuevos costos en insumos, registros y certificación significarán costos adicionales para la agricultura, que al final se le transladarán a las familias consumidoras.

- Se trata a los agricultores como “usuarios o consumidores de semillas”, y a la semilla se le llama “producto terminado” (art. 1, 4, 10, 49 y 51). Ante esta situación se hace necesario responder: ¿Quién “termina” el producto? ¿Las semilleras como Monsanto, que ahora tiene un cuasi monopolio en la venta de semillas en Centroamérica? ¿De cuándo acá el agricultor no es el productor por excelencia y desde todos los tiempos de las semillas, como fruto de su trabajo tenaz y cotidiano?


Aprobación en las sombras


Este proyecto de ley se aprobó en sigilo: sólo se consultaron 13 instituciones, la mayoría de ellas del mismo gobierno y cámaras industriales, únicamente a una de las cuatro universidades públicas y a una agrupación de agricultores, ambas se manifestaron en contra.

No se consultaron a las organizaciones campesinas, indígenas, comunales y ecologistas que trabajan día a día con las semillas, tampoco al Movimiento de Agricultura Orgánica Costarricense (Maoco) o la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB), que se han manifestado varias veces sobre este tema.

A pesar de que más de 130 000 personas demandaron consulta y discusión pública sobre el proyecto UPOV, que también afectaba el tema de plantas y semillas, nuevamente los diputados y diputadas desconocen su obligación de dar cuentas a la población y aprueban apresuradamente proyectos que apuntan a la destrucción de las familias productoras de alimentos.

Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana, el Partido Acción Ciudadana y el Movimiento Libertario dan así un paso más para liquidar la agricultura nacional y los derechos de los agricultores y agricultoras, reconocidos incluso por la FAO. ¿Es esta la forma de reaccionar ante la crisis alimentaria?

“La aprobación de esta ley es parte de una estrategia. Por un lado, las semillas protegidas con derechos de propiedad intelectual como los que da la Ley de Obtenciones Vegetales y UPOV-91, no pueden ser sembradas por quienes no paguen ese derecho de propiedad. Por otro lado ahora la ley de semillas viene a controlarnos todavía más, ya no vamos tampoco a poder vender o compartir semillas que no estén registradas y que no cuenten con un certificado de “calidad”. En el fondo lo que están haciendo es quitando el control de la semilla de manos de los campesinos para dárselo a las grandes empresas” manifestó José Oviedo, agricultor integrante de Unión Nacional de Productores Agropecuarios Costarricenses (UNAG).

Este proyecto de Ley de Semillas es producto de la presión internacional para que todos los países estandaricen sus leyes y así aseguren la comercialización para la industria semillera oligopólica y transnacional localizada principalmente en Europa y Estados Unidos.

En ningún país del mundo estas reformas han tenido el objetivo de aliviar el hambre o fortalecer a los pequeños agricultores y agricultoras. Al contrario, en países donde se ha aplicado este tipo de legislación se deben pagar altos montos para poder comercializar nuevas variedades (p.e. en el Reino Unido se paga el equivalente a $3902 para inscribir y $585 anuales para mantener el registro), y las organizaciones sin fines de lucro que promueven las variedades tradicionales y su distribución libre en países de África, Asia, Europa del Este y América Latina, han debido cerrar o pagar multas de miles de dólares.
¿Por qué no aprendemos de la experiencia, en temas con un impacto tan grande para nuestra alimentación y biodiversidad?

Este proyecto de Ley es un certero golpe a los derechos e intereses de agricultores y agricultoras costarricenses, a su conocimiento tradicional sobre las semillas criollas, a la diversidad de la alimentación, a la seguridad y soberanía alimentarias. Su aprobación en Comisión es un paso más para agravar la crisis y para acabar con nuestra soberanía alimentaria.

Esto se hace todavía más evidente al ver otras mociones y proyectos aprobados por la Asamblea Legislativa en estos últimos días, que eliminan las pocas protecciones que habían quedado frente al Convenio de la UPOV-91, y abren la puerta al patentamiento del conocimiento tradicional.

Desde la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) haremos todo lo necesario para que este proyecto no llegue a ser ley de la República, y llamamos a las organizaciones campesinas, indígenas y ecologistas, así como a los Comités Patrióticos y a todas las organizaciones solidarias de este país a compartir esta lucha.


Mayor información:

Red de Coordinación en Biodiversidad, rcbcostarica@gmail.com

Silvia Rodríguez Cervantes, drasilviar@gmail.com

Grace García Muñoz, graciagarcimunoz@gmail.com

Eva Carazo Vargas, evacarazov@gmail.com

Nancy Hidalgo Dittel, nhidalgo@itcr.ac.cr

Isaac Rojas, gavitza@racsa.co.cr

Jaime García González, Coordinador RCB, biodiversidadcr@gmail.com


[1] Artículo 9 del Tratado Internacional
sobre los Recursos Fitogenéticos para la
Alimentación y la Agricultura, suscrito por Costa
Rica (ftp://ftp.fao.org/ag/cgrfa/it/ITPGRs.pdf)

[2] La Asociacion Kokopelli se enfrenta a
su segundo juicio por la difusión de semillas de
variedades agrícolas tradicionales
(http://bah.ourproject.org/article.php3?id_article=80).


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Llegan los biocombustibles a Africa y aumenta el hambre rápidamente

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(lo siento, estoy ocupado salvando al planeta)




Por Astrid Barnet

Las presiones de las naciones ricas por pasar de los combustibles tradicionales a los biológicos ya se extienden hacia algunos países de África, situación sin lugar a dudas, que implica un aumento de la inseguridad alimentaria de ese continente, un ascenso en el precio de los alimentos y mucha más hambre y pobreza.

Firmas como las estadounidenses Archer Daniels Midland (ADM) y Cargill -presentes desde hace algún tiempo en el sector de los biocombustibles en varias naciones- ya están en territorio africano, al igual que la británica Actis, la cual anunció recientemente la creación de un fondo de un millón de dólares para invertir en ese sector.

Como era de esperarse, los efectos de estas acciones resultan ya muy evidentes. En Tanzania, por ejemplo, miles de agricultores que cultivan arroz y maíz están siendo expulsados de extensas áreas de tierra fértil para que corporaciones occidentales establezcan sus plantaciones de caña de azúcar y jatropha. Este último, uno de los nuevos cultivos africanos para producir combustible.

Millones de hectáreas en Etiopía han sido calificadas como óptimas para la producción de biocombustibles, por lo cual algunas compañías foráneas han recibido tierras de cultivo, bosques y zonas vírgenes.

Ni siquiera las áreas protegidas están a salvo de la invasión de los biocombustibles en la nación etíope. Según medios de prensa, en fecha reciente a un inversor europeo le fueron entregadas 13 mil hectáreas de tierra en el estado de Oromia. De ellas, un 87 por ciento conforma el Santuario de Elefantes de Babile, patrimonio cultural concebido para especies de paquidermos en peligro de extinción.

En Zambia, el cultivo de jatropha muestra tal auge, que numerosos inversores occidentales suscriben contratos por 30 años de duración, a partir de los cuales se transfiere el control sobre la producción de la granja a compañías foráneas, supervisoras de los pagos y precios.

La jatropha se está cultivando también en Togo, Ghana, Senegal, Malí, Costa de Marfil y Níger. En Senegal, los cultivos para combustibles ocupan hoy lugar central en el programa gubernamental de renovación agrícola de ese país.

En Ghana, compañías occidentales planean plantar un millón de hectáreas de jatropha con apoyo del gobierno; mientras, en Benin, otras firmas han obtenido autorización para plantar un cuarto de millón de hectáreas de cultivos para agrocombustibles.

Sin embargo, los agricultores y campesinos beninenses y los de muchos otros países de la región, no poseen más de una hectárea (como promedio) para sus cultivos de subsistencia, además de que se pronostica los agrocombustibles provocarán graves daños al medio ambiente.

Entidades como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) prevén que el incremento de las tierras destinadas a producir biocombustibles provoca la elevación de los precios de los alimentos y, a su vez, más hambre en el mundo.

Jean Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, significó que Africa esta bien posicionada para producir biocombustibles debido a la enorme cantidad de terrenos sin cultivar y los bajos costos de la agricultura.

“El 55 por ciento de la población africana basa su vida en la agricultura, una actividad que contribuye en 40 por ciento con el PIB del continente y representa el 60 por ciento del ingreso por exportaciones. Por tal motivo la producción masiva de biocombustibles constituye crimen de lesa humanidad”.

El pasado año, en una reflexión titulada Condenadas a muerte prematura por hambre y sed más de 3000 millones de personas en el mundo, el líder cubano Fidel Castro alertó acerca del peligro de los biocombustibles, y denunció la idea siniestra de convertir los alimentos en combustible elaborada por el presidente George W. Bush.

Días antes de estas consideraciones de Fidel, el principal inquilino de la Casa Blanca había declarado su intención de producir 132 000 millones de litros de biocombustibles para el 2017.

Ahora, cientos de inversores extranjeros muestran sumo interés en millonarios proyectos de biocarburantes en Africa, región donde por lo general la pobreza y el hambre son consecuencias directas de un sistema económico que viola el derecho a la vida y la soberanía alimentaria de una gran parte de los desheredados del Planeta.


Fuente Ecoportal.net

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MESA REDONDA Frente a la crisis alimentaria: Alternativas de lucha y progreso

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Pan y petróleo

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El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, asegura que el monarca de Arabia Saudita está dispuesto a hacer todo lo que le sea posible para bajar los precios del petróleo a lo que considera como niveles adecuados.

Ban dio sus declaraciones tras reunirse con el rey Abdulá bin Abdelaziz, quien será el anfitrión de una reunión internacional de productores y consumidores de crudo el 22 de junio.

Según el titular de la ONU, el rey Abdulá piensa que el precio del crudo en estos momentos es anormalmente alto, y Arabia Saudita parece estar examinando la posibilidad de aumentar la producción.

Recientemente se han venido multiplicando informaciones sobre la alta posibilidad de que esto suceda pero no ha habido confirmación de parte del gobierno saudita.


Para llenar la alacena

Lo que sí hizo Riad fue delinear un plan para desarrollar proyectos agrícolas a gran escala en el extranjero para garantizar el suministro de alimentos.

El viceministro de Agricultura, Abdulá al-Obaid, dijo que su país ya estaba en conversaciones con Ucrania, Pakistán, Sudán, Turquía y Egipto.

Los planes incluyen cultivos de trigo, maíz, arroz, soya y alfalfa.

El proyecto se asemeja al anunciado por China en abril, cuando dijo que estaba buscando tierras que pudiera rentar para cultivar en Latinoamérica, Australia, Rusia y otras repúblicas ex soviéticas.


Fuente BBC Mundo


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Precios de alimentos dejarían dos millones de centroamericanos en pobreza extrema

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  • De los cuales 87 mil serían costarricenses, según la Cepal
  • Organismo recomienda eliminar aranceles temporalmente

María Siu Lanzas
msiu@prensalibre.co.cr

Los altos precios de los alimentos dejarían a dos millones de centroamericanos en situación de pobreza extrema, según el escenario simulado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Del ejercicio de la Cepal se desprende que nuestro país, Nicaragua y Guatemala serían los países en donde aumentaría más la pobreza total. En Costa Rica 87.359 personas más caerían en pobreza extrema.

En el escenario simulado, la Cepal utilizó un aumento promedio del 15% en el precio de los alimentos, el cual ocasionaría un incremento de 1,1 millones del total de personas pobres. Se produciría también un crecimiento en la desigualdad de los ingresos.

Parte el problema es que el menor crecimiento económico mundial y el incremento en el déficit comercial reducirá el ingreso en los países centroamericanos, especialmente en materia de remesas.

No obstante, la Cepal considera que actualmente los países centroamericanos son menos vulnerables a los choques externos por el perfil de su deuda externa, el nivel de reservas internacionales y los déficit fiscales pequeños. Asimismo, el organismo cree que el sector agropecuario es capaz de responder con alimentos, mayores exportaciones y empleo, aunque necesita capitalizarse.

Para la Cepal, en este momento convendría disminuir o eliminar temporalmente los aranceles a la mayor parte de las importaciones de alimentos, como hacen algunos países.

“Presentarse ante el resto del mundo como una región integrada, armonizando estímulos, en particular fiscales, es deseable, así como ofrecer incentivos comparables a los productores de alimentos en los países centroamericanos. Una activa política de competencia podría evitar abusos de empresas de insumos y productos alimenticios”, indica el organismo.

Las perspectivas de precios elevados del petróleo implican que se evalúen y adopten medidas como retomar el control de precios de los derivados del petróleo; compras conjuntas regionales y la nacionalización de las importaciones de crudo y derivados, dice el organismo.

Para el medio rural, la Cepal aconseja considerar medidas de mediano plazo a fin de capitalizar el agro mediante el incremento del gasto rural eficiente; elevar la inversión en infraestructura rural, lo que produce considerables ingresos a los hogares pobres y crea condiciones para un aumento significativo del crédito agropecuario, apoyado por un seguro de cosechas.

Además, el organismo recomienda elevar la inversión en capital humano, pues no puede haber agricultura moderna sin mejor y más educación y nutrición, y también invertir en la eficiente irrigación y en adaptación al cambio climático.


Países necesitan acciones concretas

El secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Luis Machinea, hizo un llamado a "actuar" ante la crisis alimentaria y energética, al advertir que lo que no se haga ahora se pagará "durante décadas".

Los países de la región deben buscar soluciones a los problemas de "los sectores que más lo necesitan, que viven en la pobreza, en indigencia", ya que, de no hacerlo, su situación podría verse agravada por el alza de los precios de los alimentos y de la energía, dijo.

La solución a esos problemas "de corto plazo", como los definió, debe ir acompañada de medidas "de mediano y largo plazo que la región requiere para sostener una tasa de crecimiento elevada en los próximos años" y para mejorar la equidad en América Latina, explicó.

El secretario ejecutivo de la Cepal, quien finalizará su mandato el 30 de junio, insistió en la necesidad de aplicar políticas públicas.

"Nosotros creemos profundamente en las políticas públicas a partir de una estrategia y no hay ninguna experiencia en el mundo de países que se hayan desarrollado sin políticas públicas, sin una estrategia de país", aseveró.


Fuente La Prensa Libre



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En deuda con el hambre

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Por Juan Manuel Villasuso

La FAO y la comunidad internacional no están preparadas para gobernar un negocio que mata de hambre a millones de personas y alimenta a empresas, especuladores y campesinos subvencionados”.

Así reza un párrafo del diario español El País en relación con la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, celebrada en Roma durante la semana pasada.

La Cumbre creó grandes expectativas, no solo por la crisis que se vive, sino también porque tenía como propósito examinar de manera integral la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, el cambio climático y los requerimientos energéticos.

Más concretamente, se pretendía evaluar los retos a los que se enfrenta la agricultura, con el fin de determinar las etapas necesarias para proteger la seguridad alimentaria en el contexto más amplio de medidas, que se están recomendando para abordar el cambio climático y la bioenergía.

Sin embargo, la Cumbre concluyó con una declaración anodina de exhortación a la comunidad internacional para que incremente la ayuda para los países en desarrollo, en particular para los países menos desarrollados.

Mas que compromisos, el documento abundó en retórica: reconocer que “los alimentos no deben utilizarse como instrumento de presión política y económica”, “luchar por todos los medios para erradicar el hambre” y “buscar un comercio más libre y justo”.

Los críticos consideran que lo acordado constituye un paso atrás, ya que en el 2004, todos los Estados miembros de la FAO habían adoptado directrices para asegurar el derecho a la alimentación.

La resistencia de los países ricos a condenar las barreras comerciales y los subsidios; la negativa de algunas delegaciones a aceptar la liberalización de las exportaciones, el rechazo a mencionar que las medidas restrictivas que aumentan la volatilidad de los precios y concierne especialmente a las naciones desarrolladas, fueron algunos de los elementos que impidieron que el texto final incluyera las razones de fondo por las cuales se están produciendo las alza en los precios.

No obstante, Jacques Diouf, Director General de la FAO, fue claro y contundente en su crítica a los países desarrollados por dar la espalda y dejar que se magnificara la crisis alimentaria. “Nadie entiende cómo es posible crear un mercado de emisiones de carbono de 64 mil millones de dólares en los países desarrollados, pero que no puedan obtener financiación para evitar la deforestación de 13 millones de hectáreas por año”.

También censuró Diouf las multimillonarias subvenciones y las políticas arancelarias, que tuvieron el efecto de desviar del consumo humano 100 millones de toneladas de cereales para destinarlas a combustibles.

Lo único concreto logrado durante el evento fueron los anuncios del Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Islámico de Desarrollo, así como de algunos países, entre ellos España, Francia, Inglaterra, Japón y Venezuela, de que incrementaran sus donaciones para combatir el hambre y promover el desarrollo agrícola.

Sin duda la Cumbre Alimentaria quedó en deuda. No se lograron compromisos concretos y la especulación en el mercado de alimentos, los monopolios de la distribución, el cambio climático, las barreras al comercio, los efectos reales de los biocombustibles y las políticas macroeconómicas son problemas apremiantes para los que no hubo respuestas.


Fuente DiaroExtra.com
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FAO: más libre comercio, más hambre

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Por Esther Vivas

Ayer terminó la Cumbre de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU) que se celebró estos días en Roma. Las conclusiones del encuentro no indican un cambio de tendencia en las políticas que se han venido aplicando en los últimos años y que han conducido a la situación de crisis actual.

Las declaraciones de buenas intenciones y las promesas de millones de euros para acabar con el hambre en el mundo realizadas por varios gobernantes no van a poner fin a las causas estructurales que han generado esta crisis.

Así mismo, las propuestas realizadas por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de aumentar en un 50% la producción de alimentos y rechazar las limitaciones impuestas a la exportación por parte de algunos países afectados parecen reforzar más las causas de la crisis que conducir hacia salidas reales que garanticen la seguridad alimentaria de la mayoría de las poblaciones en el Sur.

El monopolio de determinadas corporaciones multinacionales de cada uno de los tramos de la cadena de producción de alimentos, desde las semillas pasando por los fertilizantes hasta la comercialización y distribución de lo que comemos, es algo que no se ha tratado en esta cumbre.

Sin embargo, y a pesar de la crisis, las principales compañías de semillas, Monsanto, DuPont y Syngenta, han reconocido un aumento creciente de sus ganancias y lo mismo han hecho las principales industrias de fertilizantes químicos.

Las mayores empresas procesadoras de alimentos como Nestlé o Unilever también anuncian un alza en sus beneficios, aunque por debajo de las que controlan los primeros tramos de la cadena. Del mismo modo que las grandes distribuidoras de alimentos como Wal-Mart, Tesco o Carrefour afirman seguir aumentando sus ganancias.

Los resultados de la cumbre de la FAO reflejan el consenso alcanzado entre la ONU, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para mantener unas políticas económicas y comerciales de dependencia Sur-Norte y de apoyo a las multinacionales de la agroalimentación.

Las recomendaciones lanzadas a favor de una mayor apertura de los mercados en el Sur, de subvencionar las importaciones de alimentos a partir de la ayuda al desarrollo y la apuesta por una nueva revolución verde apuntan en esta dirección.

Aquellos que trabajan y cuidan la tierra, en manos de quienes debería de estar nuestra alimentación, los campesinos y las campesinas, fueron excluidos del debate. Cuando representantes de organizaciones campesinas intentaron presentar sus propuestas, coincidiendo con la inauguración oficial de la cumbre, fueron retirados por la fuerza.

En reuniones anteriores de alto nivel, se había permitido una mayor participación de los colectivos sociales y en cambio ahora, ante la gravedad de la situación, las puertas se han mantenido cerradas, como ha denunciado la red internacional Vía Campesina.

Acabar con la situación de crisis implica poner fin al modelo de agricultura y de alimentación actual que antepone los intereses económicos de grandes multinacionales a las necesidades alimentarias de millones de personas.

Es necesario abordar las causas estructurales: las políticas neoliberales que se han venido aplicando de forma sistemática en los últimos 30 años, promovidas por el BM, el FMI, la Organización Mundial del Comercio (OMC) con Estados Unidos y la Unión Europea al frente.

Unas políticas que han significado una liberalización económica a escala global, apertura sin freno de los mercados, privatización de tierras dedicadas al abastecimiento local y su reconversión en monocultivos de exportación… conduciéndonos a la grave situación de inseguridad alimentaria actual. Según el BM se calcula que la cifra de 850 millones de personas que hoy padecen hambre aumentará en los próximos años hasta 950.

La salida a la crisis pasa por regular y controlar el mercado y el comercio internacional; reconstruir las economías nacionales; devolver el control de la producción de alimentos a las familias campesinas y garantizar su acceso libre a la tierra, a las semillas, al agua; sacar la agricultura de los tratados de libre comercio y de la OMC; y poner fin a la especulación con el hambre.

El mercado no puede resolver el problema.
Frente a las declaraciones del número dos de la FAO, José María Sumpsi, afirmando que se trata de un problema de oferta y de demanda, debido al aumento del consumo en países emergentes como India, China o Brasil, hay que recordar que nunca antes se había dado una mayor producción de comida en el mundo.

Hoy, se produce tres veces más que en los años sesenta, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado desde entonces. No hay una crisis de producción de alimentos, sino una imposibilidad para acceder a los mismos por parte de amplias poblaciones que no pueden pagar los precios actuales. La solución no puede ser más libre comercio porque, como se ha demostrado, más libre comercio implica más hambre y menor acceso a los alimentos. No se trata de echar más leña al fuego.


-Esther Vivas es co-coordinadora de los libros Supermercados, no gracias y ¿Adónde va el comercio justo?


Fuente ALAI

Colaboración de Graciela Blanco Martén


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Hambre: los alimentos como negocio

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Por: Leonardo Boff

El mundo se está alarmando con la subida del precio de los alimentos y con las previsiones de aumento del hambre en el mundo. El hambre es un problema ético, denunciado por Gandhi: «el hambre es un insulto, humilla, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu; es la forma más asesina que existe». Pero también es resultado de una política económica. El alimento se transformó en ocasión de lucro y el proceso agroalimentario en un negocio rentable. Se cambió la visión básica que había predominado hasta la llegada de la industrialización moderna, la visión en la que la Tierra era vista como la Gran Madre. Entre la Tierra y el ser humano se articulaban relaciones de respeto y de mutua colaboración. El proceso de producción industrialista considera la Tierra solamente como baúl de recursos a ser explotados hasta que se agoten.

La agricultura más que un arte y una técnica de producción y de medios de vida se ha transformado en una empresa para lucrar. Mediante la mecanización y la alta tecnología se puede producir mucho con menos tierras. La «revolución verde», introducida a partir de los años 70 del siglo XX y difundida por todo el mundo, quimicalizó casi toda la producción. Los efectos son ahora perceptibles: empobrecimiento de los suelos, erosión devastadora, deforestación y pérdida de millares de variedades naturales de semillas que son reserva frente a crisis futuras.

La cría de animales se ha modificado profundamente debido a los estimulantes de crecimiento, las prácticas intensivas, vacunas, antibióticos, inseminación artificial y clonación.

Los agricultores clásicos han sido sustituidos por los empresarios del campo. Todo este cuadro se ha visto agravado por la urbanización acelerada del mundo, con el consiguiente vaciamiento de los campos. La ciudad demanda alimentos que ella no produce y que dependen del campo.

Existe una verdadera guerra comercial alrededor de los alimentos. Los países ricos subsidian cosechas enteras, o la producción de carnes, para colocarlas a mejor precio en el mercado mundial, perjudicando a los países pobres, cuya principal riqueza consiste en la producción y exportación de productos agrícolas y carnes. Muchas veces, para ser viables económicamente, se obligan a exportar granos y cereales que van a alimentar el ganado de los países industrializados, cuando en el mercado interno podrían servir de alimento para sus poblaciones.

Por el afán de garantizarse lucros, hay una tendencia mundial, en el marco del modo de producción capitalista, de privatizar todo, especialmente las semillas. Menos de una decena de empresas transnacionales controla el mercado de semillas en todo el mundo. Han introducido las semillas transgénicas, que no se reproducen en las cosechas, y que necesitan ser compradas cada vez, con grandes beneficios para las empresas. La compra de las semillas es parte de un paquete mayor que incluye la tecnología, los pesticidas, la maquinaria y la financiación bancaria, atando a los productores a los intereses agroalimentarios de las empresas transnacionales.

En el fondo, lo que más interesa es garantizar ganancias para los negocios, y lo que menos, alimentar personas. Si no se produce una inversión de este orden de cosas, por ejemplo, una economía sometida a la política, una política orientada por la ética y una ética inspirada por una sensibilidad humanitaria mínima, no habrá solución para el hambre y la desnutrición mundial. Continuaremos en la barbarie que estigmatiza al actual proceso de globalización. Los gritos desgarradores de millones de hambrientos suben continuamente al cielo sin que les vengan respuestas eficaces de alguna parte que hagan callar este clamor. Es la hora de la compasión humanitaria, traducida en políticas globales de combate sistemático al hambre.


*El énfasis es nuestro

Fuente: Columna semanal de Leonardo Boff



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Crisis alimentaria: ganancias para buitres

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Por Alejandro Nadal

El mundo vive una crisis inédita: los precios de todos los alimentos básicos y en especial de los tres principales cultivos en el mundo: maíz, arroz y trigo, se han duplicado en los últimos 20 meses. Lo mismo sucedió con los costos de aceites comestibles, frutas y verduras. Las consecuencias son devastadoras para los 3 mil millones de pobres (la mitad de la población mundial) que viven con dos dólares diarios y que hoy gastan 80 por ciento de su ingreso en alimentos.

Los medios de comunicación explican la crisis por algunas sequías, la demanda en China e India, y el desvío de tierras para agrocombustibles. Con estas “explicaciones”, los promotores del modelo agropecuario neoliberal aprovechan la coyuntura para impulsar políticas que son más de lo mismo: más apertura comercial y mayor difusión a las nuevas tecnologías (como los transgénicos).

Por eso Robert Zoellick propone que ahora sí hay que relanzar la Ronda de Doha, y Pascal Lamy, director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), afirma que sólo la Ronda de Doha puede estabilizar la situación actual. Los brujos del libre comercio han hablado.

Pero la realidad es terca frente a la brujería. Hoy sabemos que la oferta sigue siendo superior a la demanda de alimentos: desde 1961 la producción mundial de cereales se triplicó, mientras que la población se duplicó. Y en 2007 la producción mundial de cereales superó los 2 mil 300 millones de toneladas (un crecimiento de 4 por ciento en relación con el año anterior). Entonces, ¿por qué el aumento de precios?

Esta crisis es resultado de tres décadas de políticas equivocadas para el sector agrícola a escala mundial. Esas políticas erosionaron la capacidad productiva de millones de campesinos y productores independientes en el mundo, con un altísimo costo ambiental que pagarán las generaciones futuras. También dislocaron las redes de comercialización mundial y socavaron la soberanía alimentaria de familias y comunidades rurales en todo el planeta.

La apertura comercial permitió a los países ricos inundar los mercados de las naciones pobres con sus productos agrícolas, altamente subsidiados y a precios artificialmente bajos. También abrió el mercado de tierras y permitió su concentración en pocas manos. Al mismo tiempo, se retiró el apoyo gubernamental al campesinado en un contexto de política macroeconómica dictado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La soberanía alimentaria se abandonó como objetivo y se impulsó la concentración de poder económico en manos de unos cuantos jugadores. El resultado fue que los productores locales sufrieron un ataque con fuego cruzado y los beneficiarios fueron los grandes consorcios comercializadores y procesadores de granos y aceites a escala planetaria.

La concentración de poder en unos cuantos grupos corporativos gigantes ha propiciado la especulación, así como la manipulación de inventarios y precios. Eso explica los recientes aumentos en las ganancias de Cargill (86 por ciento en el primer trimestre de 2008), ADM (67 por ciento en 2007), Monsanto (44 por ciento), Bunge (49 por ciento en 2007) y Syngenta (28 por ciento en 2007). Mientras los pobres del mundo gimen adoloridos, los buitres afilan sus garras.

La OMC jamás quiso ocuparse de esto. Frente al uso regular de prácticas desleales de comercio, ese organismo debió haber impulsado un acuerdo mundial para contrarrestar los efectos nocivos de la concentración de poder de mercado. En lugar de hacerlo, simplemente desvió la mirada hacia la tierra prometida de los beneficios ilusorios de la apertura comercial.

La crisis revela que el modelo agropecuario neoliberal está en bancarrota. La alternativa está en una agricultura social y ambientalmente responsable. Las organizaciones civiles (comenzando con Vía Campesina) lo saben. La tecnología de esta producción sustentable está disponible y el abanico de políticas económicas alternativas es conocido. Los que no están listos son los gobiernos y sus funcionarios entregados a las grandes corporaciones.


Fuente Rebelión

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¿Una "OPEP" del arroz?

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  • Tailandia desea asociarse con otras cuatro naciones asiáticas para formar una organización de países exportadores de arroz.


El objetivo del cartel -que funcionaría como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)- sería establecer el precio de ese alimento y garantizar el abastecimiento de sus mercados domésticos, en medio de una escalada en los costos de ese grano.

El mayor exportador de arroz del mundo iniciará conversaciones sobre el tema con sus vecinos Laos, Birmania, Camboya y Vietnam.

Un portavoz del gobierno tailandés confirmó que la iniciativa estuvo en la agenda del diálogo que sostuvieron los primeros ministros de Tailandia y Birmania esta semana.

En el pasado, Camboya se ha mostrado favorable a la idea y Laos ha dicho que considerará seriamente la propuesta tailandesa.

Vietnam, sin embargo, ha rechazado que se esté cerca de lograr un acuerdo para formar la organización.

Analistas de la BBC dicen que la idea de crear un cartel del arroz surge periódicamente en el sudeste asiático, pero las diferencias políticas se han mostrado hasta el momento insuperables.


"Oligopolio"

El vocero del gobierno tailandés Khieu Kanharith declaró que '"con el incremento en los precios del petróleo, importamos crudo muy caro, pero vendemos el arroz barato, lo cual no es justo y afecta nuestra balanza comercial''.

No obstante, la iniciativa de Bangkok cuenta con fuertes objeciones, como la de Filipinas, el mayor importador de arroz del mundo.

El senador Edgardo Angara, presidente de la Comisión Agrícola del Senado filipino, dijo que un grupo de productores tan pequeño no debe tener el control de un alimento básico como el arroz.

"No es una buena idea, es una mala idea. Creará un 'oligopolio', lo que atenta contra la humanidad", declaró.

Angara recordó que "casi 3.000 millones de personas son consumidores de arroz".

El presidente de la Asociación Tailandesa de Exportadores de Arroz igualmente criticó la iniciativa.

Según Chookiat Ophaswongse, "siempre que hay una crisis con el arroz, el gobierno habla del cartel".

En sus palabras, "no se puede controlar que los granjeros cultiven más o menos arroz. El arroz no es como el petróleo".


El triple

En medio de una crisis mundial por el aumento del precio de los alimentos, el costo del arroz se ha triplicado este año.

La Asociación Tailandesa de Exportadores de Arroz dijo que el precio de una tonelada métrica pasó de US$327 hace un año a los US$894 actuales.

Países productores como Vietnam o la India han limitado sus exportaciones para mantener bajo control el precio nacional.

El desabastecimiento de arroz ha generado protestas en naciones como Filipinas, Haití y Egipto.

En Estados Unidos, la mayor cadena de supermercados del mundo, Wal-Mart, decidió incluso racionar la venta de arroz en alguno de sus establecimientos, una medida inédita en la historia de ese país.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU llegó a describir el aumento del precio de los alimentos como "un tsunami silencioso" para los países más pobres del planeta.


Fuente BBC Mundo


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Wal-Mart raciona la venta de arroz

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  • La mayor cadena de supermercados del mundo, la estadounidense Wal-Mart, decidió racionar la venta de arroz en alguno de sus establecimientos por temor al desabastecimiento y en medio de la crisis de alimentos a nivel global.

Wal-Mart se une así a la distribuidora Costco Wholesale Corporation, que también puso límites a la venta de este producto en Estados Unidos, mientras algunos analistas predicen que otras cadenas podrían seguir el mismo rumbo.

Algunos medios de comunicación estadounidenses califican la medida de "insólita" y recuerdan que ni durante la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos se había restringido la venta de alimentos.

No obstante, el portavoz de la Asociación de Productores y Distribuidores de Arroz de ese país, David Coia, aseguró que no hay restricciones en el suministro del producto.

Según él, el aumento en la demanda podría deberse a que "restaurantes y mercados pequeños estén comprando arroz en grandes cantidades para hacerse de provisiones y evitar pagar precios más altos".

El precio internacional del arroz se ha incrementado un 68% en lo que va de año.


Cuatro bolsas

Para hacer frente a la demanda imparable, Sam's Club, división perteneciente a Wal-Mart, limitó la compra de arroz a sólo cuatro bolsas de nueve kilos por cliente.

Las restricciones afectan a los tipos de arroz Jasmine, Basmati y blanco de grano.

De acuerdo con Wal-Mart, "en este momento" no se aplicarán limitaciones a la venta de otros productos como harina o aceite.

Países productores de arroz como Vietnam o la India han limitado sus exportaciones para mantener bajo control el precio nacional, y existen temores de que Tailandia -el mayor exportador mundial de ese alimento- aplique una medida similar.

La Asociación Tailandesa de Exportadores de Arroz dijo que el precio de una tonelada métrica pasó de US$327 hace un año a los US$894 actuales.

El desabastecimiento de arroz ha generado protestas en países como Filipinas, Haití y Egipto.


Fuente BBC Mundo

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Preocupación global por el arroz




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Crisis alimentaria "será larga"

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  • La crisis mundial provocada por el alto precio de los alimentos será más larga de lo previsto, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).


Durante la clausura de la Conferencia Regional celebrada en Brasilia, el director del organismo, Jacques Diouf, enfatizó que los gobiernos no pueden confiar en las fuerzas del mercado para contrarrestar la subida de los precios de los alimentos, y que se requerirá una clara voluntad política para aumentar la producción del agro.

Diouf explicó que el aumento vertical de los precios de los alimentos no se debe a una escasez de productos básicos, sino a una conjunción de factores tales como el aumento de precios de los fertilizantes, y del petróleo.

En el año 2007 los cereales registraron un aumento del 41%; los aceites vegetales un 60%, y los productos lácteos un 83%.

La tendencia no se ha revertido, y más bien parece acelerarse.

Entre marzo de 2007 y marzo de 2008, el precio de venta del trigo (materia prima para el pan, entre otros) se disparó 130%.


"Especulación"

Diuof también señaló el papel de los "especuladores" en esta crisis, que se han lanzado a "buscar oportunidades" en los mercados de materias primas y de alimentos.

Según dijo, muchas se veces se cree que los altos precios presionan un aumento de la producción, pero advirtió que en este caso eso no va a ocurrir.

"En los países pobres los agricultores se enfrentan a dificultades para tener acceso a semillas, fertilizantes y alimento para el ganado", aseguró.

El funcionario dijo que la única manera de atacar el problema es brindando ayuda alimentaria a las países más pobres de Asia, África y América Latina.


América Latina y el Caribe

Por otro lado, desde Santiago de Chile, el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Machinea, aseguró "que el alza persistente de los precios internacionales de los alimentos está castigando con especial dureza a los sectores más pobres de América Latina y el Caribe".

Según el organismo regional, las tendencias indican que ahora habrá 15,7 millones de indigentes adicionales en latinoamérica a consecuencia del alza.

"La pobreza y la indigencia aumentará de no tomarse medidas urgentes para aminorar los efectos de estas alzas", dijo Machinea en un comunicado.

Según la CEPAL, si se confirma un aumento de los precios estimado en un 15%, la indigencia en la región crecerá de 68,5 millones a 84,2 millones de personas.

"Esto representa una situación dramática para un vasto contingente de personas", aseguró Machinea.

La CEPAL también cree que si se mantienen las tendencias de un aumento de los ingresos familiares a una tasa del 5% anual, irremediablemente unas 10 millones de personas pasarán a la indigencia debido al incremento de los precios de los alimentos, esto sin contar a los que pasarán a ser pobres, que según la CEPAL, será una cifra similar.

Además a esto habría que agregar "el agravamiento de la situación social de las personas que previo a estos aumentos ya vivían en la pobreza e indigencia", dice el comunicado.


Biocombustibles

El director de la FAO se negó a opinar sobre el papel que pueda estar jugando en la crisis mundial de los precios de los alimentos la producción de biocombustibles, y dijo que el tema será abordado en una conferencias especial que se celebrará en Roma, en el mes de junio.

Muchos expertos consideran que la creciente demanda de materias primas tales como maíz o caña de azúcar para la producción de combustibles de origen vegetal, ha influido de manera determinante en el alza mundial de los precios de los alimentos.

En el continente, Brasil y Estados Unidos son los principales productores de los llamados "combustibles verdes", con cerca del 90% del mercado mundial.

Ambos países aseguran que el objetivo es obtener energías renovables en el futuro que reduzcan la dependencia petrolera.

No obstante, esta política les ha generado críticas de los gobiernos de Cuba y Venezuela, que consideran que la siembra de la tierra sólo debe hacerse para obtener comida.


Fuente BBC Mundo

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Food Rationing Confronts Breadbasket of the World

Many parts of America, long considered the breadbasket of the world, are now confronting a once unthinkable phenomenon: food rationing.

Major retailers in New York, in areas of New England, and on the West Coast are limiting purchases of flour, rice, and cooking oil as demand outstrips supply.

“Due to the limited availability of rice, we are limiting rice purchases based on your prior purchasing history,” a sign above the dwindling supply said.

An employee at the Costco store in Queens said there were no restrictions on rice buying, but limits were being imposed on purchases of oil and flour.

Spiking food prices have led to riots in recent weeks in Haiti, Indonesia, and several African nations. India recently banned export of all but the highest quality rice, and Vietnam blocked the signing of a new contract for foreign rice sales.


Completo aquí

OMC defiende asistencia agrícola

FAO: más producción familiar

"Miles padecerán hambre"




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