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Monsanto y el Proyecto Vencedor

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Por Thalles Gomes

La empresa estadounidense Monsanto donó semillas transgénicas a Haití
. La denuncia se hizo el pasado 10 de mayo en un artículo escrito por el cura inglés Jean-Yves Urfié, ex profesor de química del Collége Saint Martial, en Puerto Príncipe. “La empresa transnacional Monsanto está ofreciendo a los agricultores del país un regalo mortal de 475 toneladas de maíz transgénico, junto con fertilizantes asociados y pesticidas, que serán entregados gratuitamente por el Proyecto Winner (vencedor en inglés), con el respaldo de la embajada de Estados Unidos en Haití”, alertó Urfiè. Según él, la multinacional Monsanto ya comenzó a distribuir las semillas de maíz transgénicas en las regiones de Gonaives, Kenscoff, Pétion-Ville, Cabaré, Arcahaie, Croix-des-Bouquets y Mirebalais.

La fuerte repercusión de esa denuncia obligó al Ministro de la Agricultura de Haití, Joana Ford, a convocar a una rueda de prensa el pasado día 12 de mayo en Puerto Príncipe. "Haití no tiene la capacidad para administrar los OGM (Organismos Genéticamente Modificados)” afirmó el Ministro Ford antes de desmentir que la donación de la Monsanto sea de maíz transgénico. "Nosotros tomamos todas las precauciones antes de aceptar la oferta hecha por la multinacional Monsanto para hacer una donación de 475,947 kg de semillas de maíz híbrido y 2.067 kg de semillas de hortalizas. Debemos mencionar también que, en ausencia de una ley que reglamente la utilización de Organismos Genéticamente Modificados en Haití, no puedo permitir la introducción de semillas ‘Roundup Ready' o cualquier otra variedad de transgénicos", enfatizó el Ministro.

Según Ford, las semillas híbridas ofertadas por la Monsanto son adaptadas a las condiciones tropicales de Haití. La donación forma parte de una campaña del Ministerio de Agricultura para reactivar el sector agrícola después del terremoto del 12 de enero. Para ello, informa el Ministro, más de 65 mil hectáreas de tierra están siendo beneficiadas con tractores que preparan el suelo, fertilizantes, pesticidas y formación para los agricultores.

La propia Monsanto se vio obligada a pronunciarse sobre el caso. “Nosotros creemos que la agricultura es la clave para la recuperación a largo plazo de Haití”, afirmó la transnacional en nota publicada en su página de Internet. “Tras el desastre, la Monsanto donó dinero para la recuperación”, continúa la nota, “pero era evidente que la donación de nuestros productos - maíz y semillas de hortalizas de calidad - podría realmente hacer la diferencia en la vida de los haitianos”.

Imbuida de este espíritu de generosidad fue que la mayor productora de semillas del mundo resolvió donar a Haití el equivalente a US$ 4 millones en semillas de maíz híbrido, repollos, zanahoria, berenjena, melón, cebolla, tomate, espinaca y sandía. 60 toneladas de esas semillas llegaron a territorio haitiano en la primera semana de mayo. Otras 70 toneladas arribarán a la capital de Puerto Príncipe el 13 de mayo. La previsión es que, para los próximos 12 meses, 345 toneladas más de semillas híbridas de maíz sean distribuidas a los agricultores del país.


ABRIENDO MERCADOS


El terremoto del 12 de enero provocó la muerte de 300 mil personas y dejó sin techo a más de un millón de haitianos. Sus consecuencias fueron devastadoras. Pero, a pesar de haber alcanzado siete grados en la escala Richter, es poco probable que el terremoto haya quebrantado las estructuras de funcionamiento de una empresa transnacional como la Monsanto. La donación de las 475 toneladas de semillas híbridas puede ser promocionada como una acción de generosidad de la transnacional con el pueblo haitiano. Sin embargo, si se analizan las condiciones en las que esta donación ha sido efectuada, la generosidad se convierte en mera táctica empresarial para incrementar divisas.

El lucro de la Monsanto en el trimestre que cerró el 28 de febrero de 2010 fue de US$ 887 millones. En el mismo periodo del pasado año, su ganancia fue de US$ 1,09 billón, lo que significa una caída de 19%. Según el director ejecutivo de la transnacional, Hugh Grant, el principal motivo de esta caída fue la disminución en las ventas de herbicidas y productos químicos.

En una conferencia con analistas a inicios de abril, Grant afirmó que no podría recurrir al incremento de precios para revertir esta caída, ya que los agricultores no parecen dispuestos a pagar precios más altos por las nuevas líneas de semillas transgénicas, algunas de las cuales son dos veces más caras que las variedades más cultivadas hoy. "El retorno que estoy teniendo de los hacendados es que si nuestros precios fueran diferentes, la curva de adopción de las semillas será diferente", dijo Grant.

Al no ser posible subir el precio de sus productos, la única salida para la Monsanto es revertir la caída en su tasa de ganancia con la apertura de nuevos mercados consumidores. No es una casualidad que a poco menos de un mes de la conferencia de Hugh Grant, las semillas de la Monsanto arribaran a Haití.

Lo que no ha sido dicho ni por la Monsanto, ni por el Ministerio de la Agricultura haitiano, es que esas semillas híbridas de maíz sólo podrán cumplir sus promesas de productividad y adaptación al clima tropical haitiano si son tratadas con herbicidas, fertilizantes y productos químicos específicos, que no por casualidad son producidos por la propia Monsanto. Eso significa que los agricultores haitianos que reciban las semillas híbridas sólo conseguirán volverlas productivas si adquieran los herbicidas y fertilizantes de la Monsanto.

Además, las familias campesinas no podrán reaprovechar las semillas que broten de ese maíz, ya que una de las características de las semillas híbridas es que sólo su primera generación es adecuada para la siembra. Si quisieran continuar produciendo en la próxima siembra, los campesinos tendrían que comprar nuevas semillas de la Monsanto.

A ese ritmo, con el aumento del consumo de semillas y, consecuentemente, de herbicidas, fertilizantes y productos químicos de la Monsanto, la previsión del cura Jean-Yves Urfié podrá volverse realidad: “Pronto, habrá sólo semillas de la Monsanto en Haití. Entonces, será el fin de la independencia de los agricultores”.


VENCEDOR


La Monsanto no está sola en esta empresa. El transporte y toda la logística de distribución de las semillas en Haití está a cargo de otras dos empresas estadounidenses: la Kuehne + Nage Emergency and Relief Logistics y la UPS Foudation.

Ken Sternad, presidente de la UPS, insistió en pronunciarse sobre esta acción: “Como parte de nuestros esfuerzos continuos para apoyar la recuperación de Haití, la UPS tiene el orgullo de donar nuestros servicios a los barcos de semillas, ya que el país empieza a moverse en dirección a la construcción de un futuro sostenible".

Ese “futuro sostenible” de que habla Sternad y que viene atrayendo el interés de tantas empresas extranjeras está consolidado en el Proyecto Winner lanzado el 8 de octubre de 2009 por la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). El Proyecto Winner invertirá 126 millones de dólares en los próximos cinco años para construir una nueva infraestructura agrícola en Haití, con el objetivo de aumentar su productividad. Entre tanto, suministrará asistencia técnica especializada, además de servicios técnicos e insumos agrícolas, como pesticidas y fertilizantes.

Es por intermedio de este Proyecto que serán distribuidas las 475 toneladas de semillas de la Monsanto. De hecho, tales semillas no llegarán directamente a las manos de los campesinos haitianos. Ellas serán destinadas primeramente a las tiendas administradas por la USAID y después serán vendidas por un precio “significativamente reducido” a las familias campesinas. “Nuestra meta es alcanzar 10 mil agricultores en esta temporada”, informó Jean Robert Estime, director responsable por el Proyecto Winner. “Las semillas ayudarán a alimentar y suministrar oportunidades económicas para los agricultores, sus familias y la comunidad en general”.

Para comprender que tipo de “oportunidades económicas” son estas, hay que dilucidar cuáles son los actores que están atrás del Proyecto Winner. Su director responsable, Jean Robert Estime, sirvió como Ministro de Relaciones Exteriores durante los 29 años de la dictadura de Duvalier en Haití, época en que fueron asesinados más de 30.000 haitianos y el país abrió sus puertas a los productos alimentarios extranjeros. Gracias a esa apertura, Haití importa hoy el 80% de los alimentos que consume.

Arquitecta y coordinadora del Winner, la USAID es una agencia gubernamental estadounidense creada en 1961. Según su página oficial en Internet, tiene la misión depromover los intereses de la política externa de Estados Unidos en la expansión de la democracia y de los mercados libres, mejorando la vida de los ciudadanos del mundo en desarrollo”. Con sede en Washington/DC, la USAID está presente en las cinco regiones del mundo. Su trabajo apoya “el crecimiento económico y los avances de la política externa de Estados Unidos”.


NUEVO TERREMOTO


“Se trata de un nuevo terremoto más peligroso a largo plazo que el ocurrido el 12 de enero. No se trata de una amenaza, sino de un ataque muy fuerte a la agricultura campesina, a los campesinos y a las campesinas, a la biodiversidad, a las semillas criollas que estamos defendiendo, a lo que resta de nuestro medioambiente en Haití”, denuncia Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Mouvman Peyizan Papay (MPP) y miembro de la Vía Campesina haitiana.

Chavannes acusa al gobierno haitiano de estar aprovechando el terremoto para vender el país a las fuerzas imperialistas y a las empresas transnacionales. “No podemos aceptar eso”, advierte el dirigente campesino, “debemos iniciar ya la movilización contra este Proyecto, contra la Monsanto en Haití. Necesitamos una fuerte unidad en Haití y una fuerte solidaridad internacional para enfrentar a la Monsanto y todas las fuerzas de la muerte que quieren acabar con la soberanía total de este pequeño país que conquistó su independencia con la sangre de sus hijos y de sus hijas desde 1804”.

Como primer paso en este enfrenamiento, el MPP convocó a los campesinos a enterrar y quemar todas las semillas de maíz provenientes del Ministerio de la Agricultura. Además, una gran marcha está planificando la Vía Campesina de Haití para los próximos días 4 y 5 de junio, con ocasión del Día Internacional del Medio Ambiente. La marcha partirá de la región de Papay con destino a la ciudad de Hinche, capital del departamento Central. (Traducción ALAI)

- Thalles Gomes, periodista brasileño, desde Puerto Príncipe- Haití.



Fuente ALAI

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¿Quién decide lo que comemos?

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Por Esther Vivas

La creciente mercantilización de la agricultura es una realidad innegable a día de hoy. La privatización de los recursos naturales, las políticas de ajuste estructural, los procesos de “descampesinización” e industrialización de los modelos productivos y los mecanismos de transformación y distribución de alimentos nos han conducido a la actual situación de crisis alimentaria.

En este contexto, ¿quién decide lo que comemos? La respuesta es clara: un puñado de multinacionales de la industria agroalimentaria, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales, acaban imponiendo sus intereses privados por encima de las necesidades colectivas. Ante esta situación, nuestra seguridad alimentaria está gravemente amenazada.

La supuesta “preocupación” por parte de gobiernos e instituciones como el G8, G20, Organización Mundial del Comercio, etc., frente al aumento del precio de los alimentos básicos y su impacto en las poblaciones más desfavorecidas, que mostraron en el transcurso del año 2008 en cumbres internacionales, no ha hecho sino mostrar su profunda hipocresía. El actual modelo agrícola y alimentario les reporta importantes beneficios económicos, siendo utilizado como instrumento imperialista de control político, económico y social respecto a los países del Sur global.

Como señalaba el movimiento internacional de La Vía Campesina, al final de la última reunión de la FAO en Roma a mediados de noviembre: “La ausencia de los jefes de estado de los países del G8 ha sido una de las causas principales del fracaso total de esta cumbre. No se tomaron medidas concretas para erradicar el hambre, detener la especulación sobre los alimentos o frenar la expansión de los agrocombustibles”. Asimismo, apuestas como el Partenariado Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria y el Fondo Fiduciario para la Seguridad Alimentaria del Banco Mundial, que cuentan con el apoyo explícito del G8 y del G20, apuntan en esta dirección, dejando nuestra alimentación, una vez más, en manos del mercado.

De todos modos, la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria (CSA) de la FAO es, según La Vía Campesina, un paso adelante en la dirección de “democratizar” las decisiones entorno la agricultura y la alimentación: “al menos este espacio respeta la regla básica de la democracia, esto es, el principio de “un país, un voto” y otorga un nuevo espacio a la sociedad civil”. Aunque está por ver la capacidad de incidencia real del CSA.


Monopolios

La cadena agroalimentaria está sometida, en todo su recorrido, a una alta concentración empresarial. Si empezamos por el primero de los tramos, las semillas, observamos como diez de las mayores compañías (como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer...) controlan, según datos del Grupo ETC, la mitad de sus ventas. Las leyes de propiedad intelectual, que dan a las compañías derechos exclusivos sobre las semillas, han estimulado aún más la concentración empresarial del sector y han erosionado de base el derecho campesino al mantenimiento de las semillas autóctonas y la biodiversidad.

La industria de las semillas está íntimamente ligada a la de los pesticidas. Las mayores compañías semilleras dominan también este otro sector y, frecuentemente, el desarrollo y comercialización de ambos productos se realizan juntos. Pero en la industria de los pesticidas el monopolio es aún superior y las diez mayores firmas controlan el 84% del mercado global. Esta misma dinámica se observa también en el sector de la distribución de alimentos y en el del procesamiento de bebida y comida. Se trata de una estrategia que va en aumento.

La gran distribución, al igual que otros sectores, cuenta con una alta concentración empresarial. En Europa, entre los años 1987 y 2005, la cuota de mercado de las diez mayores multinacionales de la distribución significaba un 45% del total y se pronosticaba que ésta podría llegar a un 75% en los próximos 10-15 años. En países como Suecia, tres cadenas de supermercados controlan alrededor del 95,1% de la cuota de mercado; y en países como Dinamarca, Bélgica, Estado español, Francia, Holanda, Gran Bretaña y Argentina, unas pocas empresas dominan entre el 60% y el 45% del total. Las megafusiones son la dinámica habitual. Este monopolio y concentración permite un fuerte control a la hora de determinar qué consumimos, a qué precio, de quién procede, cómo ha sido elaborado.


Hacer negocio con el hambre


En plena crisis alimentaria, las principales multinacionales de la industria agroalimentaria anunciaban cifras récord de ganancia. Monsanto y Du Pont, las principales compañías de semillas, declaraban una subida de sus beneficios del 44% y del 19% respectivamente en el 2007 en relación con el año anterior. En la misma dirección apuntaban los datos de las empresas de fertilizantes: Potash Corp, Yara y Sinochem, que vieron subir sus beneficios en un 72%, 44% y 95% respectivamente entre el 2007 y el 2006. Las procesadoras de alimentos, como Nestlé, señalaban también un aumento de sus ganancias, así como supermercados como Tesco, Carrefour y Wal-Mart. Mientras millones de personas en el mundo no tenían acceso a los alimentos.


*Esther Vivas es autora de “Del campo al plato” (Icaria editorial, 2009).

http://esthervivas.wordpress.com



Fuente Rebelión

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Criminalizar las semillas nativas ancestrales, la más atroz ciencia-ficción

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Por Ramón Vera Herrera


El capitalismo ha logrado convertir cada una de las crisis que vivimos en oportunidad para hacer más negocios y ganar más.
El calentamiento ambiental es progresivo y descontrolado. Estamos por entrar en una crisis de energía y patrón civilizatorio al mermar peligrosamente las fuentes de petróleo. Las ciudades desbordan sus límites por el círculo vicioso de la expulsión-migración-urbanización-invasión-expulsión.

Desborda también la basura que arrojan en los territorios de los pueblos. Surge la revuelta cuando se agota el agua y suben los precios de los alimentos, muerde el hambre y la devastación ambiental se generaliza.

Ante el calentamiento global lo que se les ocurre es sustituir superficies sembradas con alimentos por más y más tierra (que no alcanzará) dedicada a cultivar materia prima para combustibles agroindustriales que no rinden pues producen menos energía de la invertida pero promueven otras fuentes de lucro.

La especulación financiera descubrió que hambrear a muchos millones de personas era un gran negocio. Las empresas diseñan nuevos transgénicos con tal de que unas cuantas grandes corporaciones amplíen su ya de por sí desmedido control sobre la cadena alimentaria con semillas patentadas y agroquímicos más tremendos que vuelven drogadictos los suelos y los devastan sin consideración, de nuevo, por el negocio.

Los funcionarios del Programa Mundial de Alimentos y de la FAO llegan al colmo de proponer y pactar (a coro histérico con las fundaciones Gates y Rockefeller), una nueva Revolución Verde que propone los mismos paquetes verticalistas y homogenizantes de semillas y agroquímicos en su desastrosa primera versión. Y son estos agrotóxicos, parte sustancial de la agricultura industrial, una de las fuentes principales de los gases con efecto de invernadero.

La cruzada desarrollista seudofilantrópica de Gates y Rockefeller adquiere su rostro más siniestro cuando recordamos que estos personajes son asesorados por el genocida Ernesto Zedillo (el de la matanza de Aguas Blancas, El Charco, El Bosque y Acteal).

No hay ni de lejos la pretensión de construir un sistema alimentario más sustentable y equitativo. Sólo buscan continuar con el negocio y hacer dinero fácil. Es tabú reformular las reglas del sistema financiero o poner coto a los especuladores.

Por todo el mundo leyes y tratados de libre comercio tornan ilegal la práctica milenaria de guardar e intercambiar libremente las semillas de las comunidades porque las grandes compañías (una suerte de consorcio entre ciencia, finanzas, comercio, organismos reguladores internacionales, legislaciones y policía) han buscado afanosos desde dónde hacer un ataque directo, radical, total, para erradicar la agricultura, privatizarla, y sustituirla con pura agroindustria.

Quieren diluir el potencial del talismán que le ha permitido a los sembradores seguir libres: la semilla.

Ésta es la llave de las redes alimentarias, de la independencia real de los campesinos
ante los modos invasores y corruptores de terratenientes, hacenderos, narcotraficantes, farmacéuticas, agroquímicas, procesadores de alimentos, supermercados y gobiernos.

Los investigadores de las grandes empresas suponen que sus versiones restringidas y débiles (homogéneas dirán) de la infinita variedad de las semillas sustituyen el potencial genético infinito de los cultivos y aseguran el futuro de la producción agrícola. Pero se equivocan por completo.

Las semillas nativas, libres, comunes, de confianza, son la más antigua tradición humana viva, y dan esperanza de que haya un posible futuro. Su intercambio habla de saberes antiguos que se renuevan cada ciclo agrícola, da certeza a una diversidad biológica que se expande y fortalece el cultivo del que son germen.

Millones de colectivos cifran su vida en sembrar, limpiar, cultivar, cosechar y recoger los ejemplares más especiales para guardarlos y cambiarlos con los parientes, los vecinos, los amigos, la comunidad y otras comunidades.

Con su cuidado y selección continua a lo largo de milenios, han logrado mantener una vida plena casi fuera del ramplón sistema que se apodera del mundo, en los márgenes de los aparatos de control de Estados, empresas y gobiernos.

Todavía en el mundo más de 1 400 millones los campesinos producen su propia comida, alimentan al mundo y no dependen sino tangencialmente del mercado. Eso les permite mantener una vida más o menos autogobernada y cuidar de modo integral los territorios que habitan: el bosque, los páramos, la lluvia, los manantiales, los ríos, las plantas, los animales, seres y presencias, nuestros muertos.

Dejar fuera a más de 1 400 millones de campesinos del mercado alimentario es un lujo que las compañías no quieren darse. Incluirlos a fuerza amarrará sus ganancias y hará irreversible la sumisión. Expandirá el control empresarial (de la producción al comercio minorista de los alimentos).

No habrá rienda suelta a sus ganancias sin regulaciones a todos esos campesinos y comunidades insumisas que desde su vida de siembra entienden el mundo de otro modo y saben que el capitalismo ambiciona sus territorios, sus recursos, sus saberes ancestrales y su mano de obra precarizada en las ciudades.


Las crisis se concatenan y entrelazan


Es urgente producir nuestros propios alimentos, sea en el campo o en la ciudad. Quienes más mal parados estamos somos la gente de la ciudad que nos hallamos en manos de las agroindustrias y los supermercados que nos arrastrarán en su suicidio planetario. Ya es hora de tomar en serio y poner en práctica las propuestas de las comunidades campesinas. Antes fue utopía, que mucha gente calificó de trasnochada. Hoy no hay escapatoria.

¿De qué nos sirven silos atiborrados de cereales transgénicos, plagados de agroquímicos y controlados por los especuladores? Tenemos que impulsar otros alimentos, unos que la gente cuide, cultive, trabaje, gestione y valore en sus propios espacios, y no los alimentos que producen en gran escala las grandes empresas ligadas a redes de todo tipo de manipulaciones que les agregan nocividad biológica y social con tal de lucrar .

Hoy, los campesinos que guardan sus semillas y las intercambian libremente son el símbolo más claro de una resistencia planetaria contra los sistemas de control. Son también, justamente, quienes menos han sentido el embate de la crisis.

El intento de erradicar las semillas que durante 10 mil años nos han dado de comer (y su cuerpo de saberes agrícolas) parece extraída de una ciencia-ficción más atroz que Farenheit 451 que describía un mundo donde se prohibían los libros y la lectura.

Dice Camila Montecinos: “si la agricultura campesina fuera ineficaz, o marginal, no habría tanto empeño en erradicarla”. En el larguísimo plazo es tan notable su potencial de autonomía, horizonte y cuestionamiento que sembrar hoy es un acto de resistencia activa.



Fuente Ecoportal.net

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El G39 mintió ¡Otra vez!


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El G39 mintió ¡Otra vez!

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  • Hacia el patentamiento del conocimiento tradicional

Desde la Red de Coordinación en Biodiversidad denunciamos una nueva maniobra del G39 en la Asamblea Legislativa al proponer reformar el artículo 78 de la Ley de Biodiversidad con lo que se facilita el camino para posibles patentamientos -es decir apropiación privada o privatización- del conocimiento tradicional.

Según el decir del Comex en plena discusión del TLC, este artículo de la Ley de Biodiversidad era una garantía en la protección del conocimiento tradicional (documento de Comex "Las obtenciones vegetales y el TLC" del 9 de abril del 2007).

En el proyecto de ley que corre bajo el expediente legislativo número 16 955 en la Asamblea Legislativa se introdujo un cambio al artículo 78 de la Ley de Biodiversidad que lo viene a reformar radicalmente ya que permite su patentamiento cuando esta situación era prohibida por la legislación nacional.

Al permitir su patentamiento, se abre una nueva puerta en Costa Rica hacia la apropiación privada o privatización del conocimiento tradicional de Pueblos Indígenas y otras comunidades como las campesinas o las pesqueras según el Convenio en Diversidad Biológica.

Con esta reforma, no solo Costa Rica incumpliría con obligaciones internacionales asumidas para brindar protección a este tipo de conocimiento esencial para la identidad de estas comunidades sino que también va más allá del TLC aprobado en el referéndum del pasado 7 de octubre del 2007.

La propuesta de esta reforma fue introducida al último momento, cuando ningún grupo indígena o campesino o incluso otra/os diputada/os pudieran manifestarse en contra de ésta. Con esto el G 39 se mantiene fiel a su accionar bajo las sombras, tal y como lo han venido haciendo en todo este proceso de discusión del TLC y su agenda complementaria plus.

Este grupo de "Padres y Madres de la Patria" demuestran igualmente que no le interesa hacer la consulta que debió haberse llevado a cabo con los Pueblos Indígenas del país según lo establece con claridad meridiana el artículo 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas y Tribales.

Con base en lo anterior, la Red de Coordinación en Biodiversidad manifiesta lo siguiente:

-Felicita a las diputadas y diputados que interpusieron la consulta de constitucionalidad sobre la aprobación del expediente legislativo 16 955 debido a las irregularidades tanto de procedimiento como de fondo existentes.

-Demanda a la Sala Constitucional resolver con ética y rigurosidad dicha consulta. Le será muy difícil a esta Sala sostener que dicho proyecto es acorde con la Constitución Política ya que al menos en lo que respecta al posible patentamiento del conocimiento tradicional ya la Sala se ha manifestado diciendo que este artículo 78, antes de la pretendida reforma, era una garantía en la protección del conocimiento tradicional.

-Alerta a los Pueblos Indígenas así como a sus organizaciones y a las comunidades campesinas y pescadoras sobre esta reforma que va en contra de su identidad al permitir que su conocimiento tradicional pueda ser patentado y les insta respetuosamente a manifestarse sobre esta reforma aprobada bajo las sombras en la Asamblea Legislativa.


Fuente FECON

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Proyecto de ley de semillas: Tiro de gracia para la agricultura nacional

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COMUNICADO DE PRENSA
PROYECTO DE LEY DE SEMILLAS:
TIRO DE GRACIA PARA LA AGRICULTURA NACIONAL


SAN JOSÉ, 6 de agosto de 2008.

Mientras se habla de crisis alimentaria y de la necesidad de fortalecer la agricultura nacional; la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Legislativa aprobó, en forma unánime, la reforma integral a la Ley de Semillas (expediente n.º 16 098), un proyecto que defiende los intereses de la industria semillera trasnacional.

Si este proyecto llegara convertirse en Ley, entre otras cosas implicaría que:

- Todas las semillas que se comercialicen en Costa Rica deben estar registradas y aprobadas por la Oficina Nacional de Semillas (Ofinase), y cumplir con los requisitos y procedimientos que ésta decida. Con esto, castigan legal y económicamente al agricultor que venda o intercambie semillas que no cumplan esas condiciones (art. 3, 17, 18, 23, 26, 27, 30 y 44). La posibilidad de excepciones a esta obligación queda pendiente de una decisión reglamentaria futura, sin ninguna garantía para las personas agricultoras.

-Bajo el señuelo de elevar “la calidad”, para su registro comercial las semillas deben cumplir, entre otras cosas, con los estándares exigidos por la Unión para la Protección de Obtenciones Vegetales la (UPOV) de ser distintas, homogéneas y estables (art. 18). Al ser la homogeneidad uno de los requisitos para el registro comercial, las semillas criollas se vuelven casi ilegales, la diversidad y la homogeneidad son contradictorias. Las semillas criollas se van diversificando al adaptarse, con la ayuda campesina, a diferentes climas, suelos, culturas y prácticas productivas. De allí surge la diversidad agrícola (art. 3, 17, 18, 23, 26, 27, 30 y 44).

- Las semillas criollas o tradicionales deberán ser registradas, y con eso, las empresas semilleras podrían encontrar fácilmente materia prima para hacer sus nuevas variedades comerciales (art. 36).

-La homogenización de la agricultura reduce severamente la diversidad alimentaria. Al restringir el uso legal de semillas sólo a las que estén registradas y certificadas, se desconoce la importancia capital de la diversidad genética de los cultivos criollos. Pérdida de variedades de semillas significa erosión genética, mayor incidencia de problemas fitosanitarios y un mayor uso de fertilizantes y agrovenenos, también significa menos opciones de alimentos disponibles para la población

-Serán delitos o infracciones la venta y difusión de información de semillas que no estén inscritas o que no cumplan con las especificaciones de la Ofinase, así como la venta de semillas sin una etiqueta que diga sus atributos de calidad (art. 43, 44, 45 y 46).

- Aumentarán los costos de la comida para todas las personas: los nuevos costos en insumos, registros y certificación significarán costos adicionales para la agricultura, que al final se le transladarán a las familias consumidoras.

- Se trata a los agricultores como “usuarios o consumidores de semillas”, y a la semilla se le llama “producto terminado” (art. 1, 4, 10, 49 y 51). Ante esta situación se hace necesario responder: ¿Quién “termina” el producto? ¿Las semilleras como Monsanto, que ahora tiene un cuasi monopolio en la venta de semillas en Centroamérica? ¿De cuándo acá el agricultor no es el productor por excelencia y desde todos los tiempos de las semillas, como fruto de su trabajo tenaz y cotidiano?


Aprobación en las sombras


Este proyecto de ley se aprobó en sigilo: sólo se consultaron 13 instituciones, la mayoría de ellas del mismo gobierno y cámaras industriales, únicamente a una de las cuatro universidades públicas y a una agrupación de agricultores, ambas se manifestaron en contra.

No se consultaron a las organizaciones campesinas, indígenas, comunales y ecologistas que trabajan día a día con las semillas, tampoco al Movimiento de Agricultura Orgánica Costarricense (Maoco) o la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB), que se han manifestado varias veces sobre este tema.

A pesar de que más de 130 000 personas demandaron consulta y discusión pública sobre el proyecto UPOV, que también afectaba el tema de plantas y semillas, nuevamente los diputados y diputadas desconocen su obligación de dar cuentas a la población y aprueban apresuradamente proyectos que apuntan a la destrucción de las familias productoras de alimentos.

Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana, el Partido Acción Ciudadana y el Movimiento Libertario dan así un paso más para liquidar la agricultura nacional y los derechos de los agricultores y agricultoras, reconocidos incluso por la FAO. ¿Es esta la forma de reaccionar ante la crisis alimentaria?

“La aprobación de esta ley es parte de una estrategia. Por un lado, las semillas protegidas con derechos de propiedad intelectual como los que da la Ley de Obtenciones Vegetales y UPOV-91, no pueden ser sembradas por quienes no paguen ese derecho de propiedad. Por otro lado ahora la ley de semillas viene a controlarnos todavía más, ya no vamos tampoco a poder vender o compartir semillas que no estén registradas y que no cuenten con un certificado de “calidad”. En el fondo lo que están haciendo es quitando el control de la semilla de manos de los campesinos para dárselo a las grandes empresas” manifestó José Oviedo, agricultor integrante de Unión Nacional de Productores Agropecuarios Costarricenses (UNAG).

Este proyecto de Ley de Semillas es producto de la presión internacional para que todos los países estandaricen sus leyes y así aseguren la comercialización para la industria semillera oligopólica y transnacional localizada principalmente en Europa y Estados Unidos.

En ningún país del mundo estas reformas han tenido el objetivo de aliviar el hambre o fortalecer a los pequeños agricultores y agricultoras. Al contrario, en países donde se ha aplicado este tipo de legislación se deben pagar altos montos para poder comercializar nuevas variedades (p.e. en el Reino Unido se paga el equivalente a $3902 para inscribir y $585 anuales para mantener el registro), y las organizaciones sin fines de lucro que promueven las variedades tradicionales y su distribución libre en países de África, Asia, Europa del Este y América Latina, han debido cerrar o pagar multas de miles de dólares.
¿Por qué no aprendemos de la experiencia, en temas con un impacto tan grande para nuestra alimentación y biodiversidad?

Este proyecto de Ley es un certero golpe a los derechos e intereses de agricultores y agricultoras costarricenses, a su conocimiento tradicional sobre las semillas criollas, a la diversidad de la alimentación, a la seguridad y soberanía alimentarias. Su aprobación en Comisión es un paso más para agravar la crisis y para acabar con nuestra soberanía alimentaria.

Esto se hace todavía más evidente al ver otras mociones y proyectos aprobados por la Asamblea Legislativa en estos últimos días, que eliminan las pocas protecciones que habían quedado frente al Convenio de la UPOV-91, y abren la puerta al patentamiento del conocimiento tradicional.

Desde la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) haremos todo lo necesario para que este proyecto no llegue a ser ley de la República, y llamamos a las organizaciones campesinas, indígenas y ecologistas, así como a los Comités Patrióticos y a todas las organizaciones solidarias de este país a compartir esta lucha.


Mayor información:

Red de Coordinación en Biodiversidad, rcbcostarica@gmail.com

Silvia Rodríguez Cervantes, drasilviar@gmail.com

Grace García Muñoz, graciagarcimunoz@gmail.com

Eva Carazo Vargas, evacarazov@gmail.com

Nancy Hidalgo Dittel, nhidalgo@itcr.ac.cr

Isaac Rojas, gavitza@racsa.co.cr

Jaime García González, Coordinador RCB, biodiversidadcr@gmail.com


[1] Artículo 9 del Tratado Internacional
sobre los Recursos Fitogenéticos para la
Alimentación y la Agricultura, suscrito por Costa
Rica (ftp://ftp.fao.org/ag/cgrfa/it/ITPGRs.pdf)

[2] La Asociacion Kokopelli se enfrenta a
su segundo juicio por la difusión de semillas de
variedades agrícolas tradicionales
(http://bah.ourproject.org/article.php3?id_article=80).


*El énfasis es nuestro




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Hambre: los alimentos como negocio

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Por: Leonardo Boff

El mundo se está alarmando con la subida del precio de los alimentos y con las previsiones de aumento del hambre en el mundo. El hambre es un problema ético, denunciado por Gandhi: «el hambre es un insulto, humilla, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu; es la forma más asesina que existe». Pero también es resultado de una política económica. El alimento se transformó en ocasión de lucro y el proceso agroalimentario en un negocio rentable. Se cambió la visión básica que había predominado hasta la llegada de la industrialización moderna, la visión en la que la Tierra era vista como la Gran Madre. Entre la Tierra y el ser humano se articulaban relaciones de respeto y de mutua colaboración. El proceso de producción industrialista considera la Tierra solamente como baúl de recursos a ser explotados hasta que se agoten.

La agricultura más que un arte y una técnica de producción y de medios de vida se ha transformado en una empresa para lucrar. Mediante la mecanización y la alta tecnología se puede producir mucho con menos tierras. La «revolución verde», introducida a partir de los años 70 del siglo XX y difundida por todo el mundo, quimicalizó casi toda la producción. Los efectos son ahora perceptibles: empobrecimiento de los suelos, erosión devastadora, deforestación y pérdida de millares de variedades naturales de semillas que son reserva frente a crisis futuras.

La cría de animales se ha modificado profundamente debido a los estimulantes de crecimiento, las prácticas intensivas, vacunas, antibióticos, inseminación artificial y clonación.

Los agricultores clásicos han sido sustituidos por los empresarios del campo. Todo este cuadro se ha visto agravado por la urbanización acelerada del mundo, con el consiguiente vaciamiento de los campos. La ciudad demanda alimentos que ella no produce y que dependen del campo.

Existe una verdadera guerra comercial alrededor de los alimentos. Los países ricos subsidian cosechas enteras, o la producción de carnes, para colocarlas a mejor precio en el mercado mundial, perjudicando a los países pobres, cuya principal riqueza consiste en la producción y exportación de productos agrícolas y carnes. Muchas veces, para ser viables económicamente, se obligan a exportar granos y cereales que van a alimentar el ganado de los países industrializados, cuando en el mercado interno podrían servir de alimento para sus poblaciones.

Por el afán de garantizarse lucros, hay una tendencia mundial, en el marco del modo de producción capitalista, de privatizar todo, especialmente las semillas. Menos de una decena de empresas transnacionales controla el mercado de semillas en todo el mundo. Han introducido las semillas transgénicas, que no se reproducen en las cosechas, y que necesitan ser compradas cada vez, con grandes beneficios para las empresas. La compra de las semillas es parte de un paquete mayor que incluye la tecnología, los pesticidas, la maquinaria y la financiación bancaria, atando a los productores a los intereses agroalimentarios de las empresas transnacionales.

En el fondo, lo que más interesa es garantizar ganancias para los negocios, y lo que menos, alimentar personas. Si no se produce una inversión de este orden de cosas, por ejemplo, una economía sometida a la política, una política orientada por la ética y una ética inspirada por una sensibilidad humanitaria mínima, no habrá solución para el hambre y la desnutrición mundial. Continuaremos en la barbarie que estigmatiza al actual proceso de globalización. Los gritos desgarradores de millones de hambrientos suben continuamente al cielo sin que les vengan respuestas eficaces de alguna parte que hagan callar este clamor. Es la hora de la compasión humanitaria, traducida en políticas globales de combate sistemático al hambre.


*El énfasis es nuestro

Fuente: Columna semanal de Leonardo Boff



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Tributo al agricultor en su día

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¿Cuántos 15 de mayo hemos celebrado su existencia? Esta es una buena oportunidad para hacerlo, sobre todo en momentos cuando hay un faltante de alimentos, en un mundo que ha escogido sembrar para alimentar máquinas y no personas.

Festejo que exista Chico, Blanca, Gerardo, Elio y Beto en San Vicente, que exista don Félix en el Sahíno de Pital, don Francisco y Félix en Juanilama, que exista Ronald en Santa Rita de Pital, todas las señoras que he visto producir flores, achiote, plátano, yuca, arroz, frijoles, en especial a mi amada doña Rosa (qdDg).

Festejo haber conocido a los frijoleros de Pavón; a mis amigas de La Trinidad del Amparo que producen maíz y plantas medicinales; a las señoras de Las Nubes de Los Chiles que tienen su piladora de arroz y además producen frijoles. Festejo haber comprado frutas en Orotina, aunque Arias desearía que mejor se dedicaran a otra cosa.

Celebro poder adquirir flores y repollos de Zarcero, comer cebollinos y arracache de San Vicente y queso de Upala. Festejé comer las chilas, lechugas y tomates que produje en mi propia casa y comer también las lechugas producidas por Chico Núñez (Mr.Hidropony).

Gracias a Dios, por personas como los profes de Hidroponía del INA, que llevan su conocimiento a todo el país sin tener la gente que pagar por ello. A los productores de abono orgánico, a los pequeños productores de arroz en Bagatsí, a todos a lo largo y ancho del país que dignifican la tierra que los vio nacer. A los Malekus...a todos los que aman la tierra.

En tiempos donde la gente vuelve a ver a los agricultores con ojos de esperanza (¡por fin!) festejo y celebro vivir en una zona y un país rico en naturaleza y gente. Rico porque sabemos cultivar la tierra y porque somos capaces de salir adelante en situaciones de dificultad. Si le brindamos mejores condiciones a los agricultores podremos salir de esta. Hoy más que nunca dependemos de esta gente que la ha visto fea mucho tiempo porque pocos reconocieron la importancia que tienen.

El gobierno debe empezar YA a apoyarlos más y no a decirles que cambien a algo más "rentable". Ahora ocupamos sembrar más para la gente (no a las máquinas) y darles a estas personas grandiosas, la verdadera importancia que merecen en nuestra sociedad.

Hoy es un buen día para decirles a los agricultores, muchas gracias por hacer de la tierra un lugar para producir tanto sustento, y que tantas y tantas injusticias que por años de años les hayan cometido, vayan subsanando, así como la tierra se recupera luego de una cosecha.

A todos los agricultores: ¡GRACIAS!


¡Feliz Día del Agricultor!


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Cumbre presidencial soberanía y seguridad alimentaria: Alimentos para la vida

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A continuación el texto íntegro de la Declaración y la propuesta de la República Bolivariana de Venezuela, anexada a la misma:


"CUMBRE PRESIDENCIAL SOBERANÍA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA: ALIMENTOS PARA LA VIDA"


Managua, Nicaragua, 7 de mayo de 2008


DECLARACIÓN


Los Jefes de Estado y de Gobierno de las Repúblicas de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Honduras, Venezuela, Saint Vincent y las Grenadinas, Haití, Guatemala, México, Belice y República Dominicana, nos reunimos de emergencia el 7 de mayo del 2008 en la Ciudad de Managua, en la “Cumbre Presidencial sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria: Alimentos para la Vida,” con el fin de abordar los graves problemas de nuestros pueblos, agudizados por el incremento acelerado en el costo de los alimentos, que ya ha provocado explosiones de violencia social en diferentes países.

Nos convocamos con la decisión de unir esfuerzos para enfrentar el impacto de esta Crisis Alimentaria Mundial, en América Latina y El Caribe.


Considerando:

La Declaración de Ministros de Agricultura y Altos Funcionarios de 11 países latinoamericanos reunidos el pasado 26 de abril de 2008 en Managua, en la cual se abordó la Crisis Alimentaria Mundial, y en particular, la de los países de América Latina y el Caribe, y sus consecuencias en la vida de nuestros pueblos, familias y comunidades.

Que los países desarrollados (Unión Europea, Estados Unidos y Japón) mantienen una política de subsidios a la Producción Agrícola que supera los 327 mil millones de dólares anuales, que representan un promedio del 34% de los ingresos agrícolas de esos países; se reporta que el 21% de los ingresos de los agricultores en EUA; el 35% de los agricultores europeos, y el 59% de los agricultores japoneses, distorsionando gravemente el comercio internacional de productos agropecuarios, convirtiéndose en barreras al comercio justo.

Que la combinación de dichos subsidios con el desproporcionado aumento de los costos de producción, y de precios de los alimentos, agravan esas distorsiones y hacen recaer el mayor peso de la crisis, sobre los países empobrecidos.

Que la existencia de diversas iniciativas de Políticas y Programas Agroalimentarios en el ámbito Regional, crea condiciones para la complementariedad en la construcción de una Estrategia Común. Entre ellas: la Política Agrícola Centroamericana 2008-2017 (PACA); el Acuerdo para la Implementación de Programas de Cooperación para la Soberanía y Seguridad Alimentaria en el Marco de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Todas estas iniciativas son una oportunidad para potenciar la producción de alimentos en la región.

Que los alimentos, al igual que los Programas de Salud y Educación y de empleos sostenibles son necesidades vitales, y derechos fundamentales, indispensables para la sobrevivencia y desarrollo de los seres humanos, y que por lo tanto, en la justa lucha para ejercer la Soberanía y la Seguridad Alimentaria, debe eliminarse cualquier tipo de imposición, y/o especulación, y debe protegerse, tanto a las y los productores de alimentos, como a las y los consumidores.

Que la carestía y escasez de los alimentos, incide todavía más en el incumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), entre ellos, la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, ya que crea mayores índices de desnutrición y aumenta las insuficiencias en Salud y en derechos a la vida plena de millones de seres humanos.

Que la actual crisis de los precios y las disponibilidades de alimentos resultan en gran medida del ordenamiento económico internacional vigente y de políticas económicas adversas a la sostenibilidad agroalimentaria de los países en desarrollo.

Que los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y garantizar el derecho universal a la alimentación, por medio de acciones y medidas concretas que protejan, en particular, a los grupos sociales vulnerables, y propicien los medios necesarios para que ellos puedan alimentarse.

Que los efectos del cambio climático recaen injustamente, en los países más empobrecidos, y por ello más vulnerables, de América Latina y El Caribe. Nuestros países sólo producen alrededor del 5% de las emisiones globales, y sufrimos directamente las gravísimas consecuencias del cambio climático, con sus intensas secuelas, como sequías, huracanes e inundaciones, cada vez más frecuentes, prolongadas y catastróficas.

Que en los países desarrollados, hay Propuestas y Programas que utilizan alimentos para la producción de combustibles, agravando con ello, la de por sí crítica situación alimentaria, de muchos países y pueblos.


Acuerdan:

Rechazar las prácticas de subsidios agrícolas y ayudas internas (Panamá) ejercidas por los países industrializados del mundo, que impactan la agricultura de los países empobrecidos y distorsionan el comercio; y priorizar el uso de productos agropecuarios para la obtención de alimentos frente a la producción de combustible.

Subsidiar la producción agrícola nacional, a través de los pequeños productores que no tienen acceso al crédito mediante la banca privada o estatal. Apoyar a los demás productores con crédito a bajos intereses con la banca estatal.

Promover que la banca privada o el sector privado destine por lo menos el 10% de su cartera total al financiamiento de la producción agrícola en cada país.

Aunar esfuerzos para incrementar la producción y productividad sostenible de alimentos, con respeto a nuestras tradiciones productivas, y de consumo, cuidando nuestros recursos, plantas y semillas; reconociendo el deber de restaurar y preservar la Naturaleza y el Medio Ambiente; utilizando recursos locales, creando mejores condiciones financieras, tecnológicas, de mercado, de abastecimiento de insumos, de organización y de asociación, amplia e incluyente, de acuerdo a las formas culturales propias, de los países de América Latina y El Caribe.

Manifestar la preocupación por la dependencia y desigualdad que provoca la imposición de tecnologías foráneas, cuando estas tienen un control monopólico.

Incrementar la producción y productividad sostenible explicitando el decidido impulso y promoción de la agricultura e industria ecológica – orgánica y su acceso a los sectores populares.

Coordinar las respectivas potencialidades para lograr la seguridad alimentaria garantizando un abastecimiento de alimentos sanos y nutricionalmente adecuados, tanto en el ámbito nacional como regional, así como en el acceso físico, social y económico a alimentos suficientes para todos, reafirmando al mismo tiempo que los alimentos no deben emplearse como instrumentos de presión política.

Instruir a los Ministros de Agricultura, Economía y Comercio, para elaborar un Programa de Soberanía Solidaria y Seguridad Alimentaria, que contenga un Plan de Acción Inmediato, a presentarse en 30 días, identificando la potencialidad productiva y los recursos indispensables para lograr un aumento sustancial de la producción, tomando en cuenta los aportes de los organismos internacionales.

Preparar ese Plan de Acción conforme a los principios de Solidaridad y Cooperación, entre los países participantes; Complementariedad y Reconocimiento de Asimetrías; Comercialización justa entre y, a lo interno de los países, (precio justo a los productores y consumidores).

Crear un Fondo que destine los recursos necesarios para desarrollar la Producción de Alimentos, haciendo llegar a las y los productores: financiamiento, tecnología, implementos, maquinarias agrícolas, e insumos, a precios justos, e igualmente, garantizando precios justos en la comercialización de esos productos alimentarios, tanto para productores como para consumidores.

Exhortar a la comunidad internacional a aumentar sustancialmente los niveles y facilidades de cooperación, así como, disminuir los tiempos de desembolsos, para mitigar la crisis.

También debe solicitarle a los organismos internacionales crédito a corto plazo para incrementar rápidamente la producción agrícola.

Continuar apoyando el Plan de Acción adoptado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático realizada en Bali en diciembre del 2007, para lograr antes del 2009 un nuevo acuerdo sobre el Calentamiento Global, en el cual se alcance un verdadero compromiso, especialmente de los países desarrollados, en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y de implementar el uso de tecnologías respetuosas con la Naturaleza y el Medio Ambiente, definiendo propuestas de financiamiento de las medidas, tanto para prevenir las crisis, como para mitigarlas.

Promover la organización productiva y la asociatividad de las y los pequeños, medianos y grandes productores agrícolas, incluyendo a las mujeres en igualdad de derechos, a fin de que nos incorporemos todos a éste esfuerzo común, para asegurar la Soberanía y la Seguridad Alimentaria de nuestros pueblos, intensificando la productividad, ubicando al sector productivo agroalimentario, como parte de un desarrollo agroindustrial, que tome en cuenta la obligación de recuperar y proteger nuestra Tierra y nuestro Ambiente.

Destinar recursos gubernamentales para estimular la producción de alimentos, especialmente de granos básicos.

Reconocer la importancia de la Declaración del XXX Conferencia Regional de la FAO celebrada en Brasilia en Abril del 2008.

Reconocer la importancia de la Convocatoria de la FAO para la conferencia mundial de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria, Cambio Climático y Bio-energía, que se realizará en Roma del 3 al 5 de junio de este año.

Reconocer los acuerdos alcanzados en la Reunión Extraordinaria del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica (COMISCA) celebrada en Panamá el día 24 de abril de 2008 y en la III Reunión Intersectorial de los Consejos de Ministros de Ambiente, Agricultura y Salud, realizada en la misma ciudad el día 25 de abril de 2008; que están dirigidos a desarrollar una estrategia regional focalizada y un plan de acción de seguridad alimentaria y nutricional para enfrentar la crisis del alza de los precios en los alimentos, que complementen la estrategia de intensificación de la producción agrícola presentada por el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC).

Reconocer las propuestas hechas por el Gobierno Bolivariano de Venezuela, las cuales se anexan a la presente declaración para su estudio por las partes.

Reconocer la iniciativa del Gobierno de Nicaragua a través de la propuesta del “Programa para la Soberanía Solidaria y la Seguridad Alimentaria de los Países de Mesoamérica y del Caribe”, presentada como miembro del ALBA y del SICA, en la pasada reunión de Ministr@s de Agricultura y Altas Autoridades, celebrada en esta misma ciudad, el pasado 26 de abril del 2008, la cual está abierta a la incorporación de otros países de la región.

Acompañamos el ofrecimiento del Gobierno de México para realizar una reunión técnica de alto nivel a finales del mes de mayo con el objeto de abordar la transferencia de tecnologías en el sector agropecuario. Los términos de referencia de dicha reunión fueron entregados en la presente cumbre.

Incorporar el tema de la Soberanía y Seguridad Alimentaria en la Agenda de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno ALC-UE, a celebrarse en la Ciudad de Lima Perú el 16 de mayo del 2008.

Incorporar el tema de la Soberanía y Seguridad Alimentaria en la Agenda de la 63 Asamblea General de la ONU.

Apoyar un proceso de reforma agraria, que provea de tierras a aquellos productores agrícolas, que en este momento no tienen este recurso para producir alimentos.

Establecer una instancia de consulta y mecanismos operativos que permitan dar seguimiento a los presentes acuerdos.

Declarar una emergencia a nivel de todos los países de Latinoamérica y El Caribe para agilizar el proceso que conlleve a potenciar la producción y productividad de los alimentos de consumo en el área.

Dado en la Ciudad de Managua, Nicaragua, a los siete días del mes de mayo del año dos mil ocho.


ANEXO DE VENEZUELA

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela realiza las siguientes propuestas:

1. Crear un Banco de Insumos Agrícolas para disminuir los costos a pequeños y medianos productores;

2. Destinar 100 Millones de dólares a través del Banco del ALBA para la cartera agrícola, con el fin de financiar los proyectos que presenten los países;

3. Crear un Plan especial dentro de PETROCARIBE para financiar la producción agrícola, a través de cuotas especiales de combustible que impacten sobre la producción;

4. Fortalecer el poder de los Estados a través de un impuesto especial para la creación de un Fondo Especial Agrícola;

5. Proponer la lucha contra el narcotráfico, especialmente en lo relativo a la expropiación de tierras del narcotráfico para la producción;

6. Crear un Centro de Estudios aplicados para el fortalecimiento de la producción agrícola;

7. Invitar a la celebración de una Cumbre de países productores de Petróleo, en la búsqueda de una formula Petro-alimentaria, para la creación de un fondo especial agrícola (Venezuela).


Fuente Radio La Primerísima, Nicaragua

Foto: Presidencia de la República de Ecuador



Más:

Discrepó con centroamericanos por imposición de “afirmaciones políticas”
Arias rechaza declaración conjunta sobre crisis alimentaria

  • Costa Rica y el Salvador se opusieron a recibir dinero del Banco de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) porque va en contra de su visión comercial y política.


• Asegura canciller Bruno Stagno:
Costa Rica no firmó Declaración de Nicaragua porque tenía ambigüedades




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Crisis alimentaria: ganancias para buitres

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Por Alejandro Nadal

El mundo vive una crisis inédita: los precios de todos los alimentos básicos y en especial de los tres principales cultivos en el mundo: maíz, arroz y trigo, se han duplicado en los últimos 20 meses. Lo mismo sucedió con los costos de aceites comestibles, frutas y verduras. Las consecuencias son devastadoras para los 3 mil millones de pobres (la mitad de la población mundial) que viven con dos dólares diarios y que hoy gastan 80 por ciento de su ingreso en alimentos.

Los medios de comunicación explican la crisis por algunas sequías, la demanda en China e India, y el desvío de tierras para agrocombustibles. Con estas “explicaciones”, los promotores del modelo agropecuario neoliberal aprovechan la coyuntura para impulsar políticas que son más de lo mismo: más apertura comercial y mayor difusión a las nuevas tecnologías (como los transgénicos).

Por eso Robert Zoellick propone que ahora sí hay que relanzar la Ronda de Doha, y Pascal Lamy, director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), afirma que sólo la Ronda de Doha puede estabilizar la situación actual. Los brujos del libre comercio han hablado.

Pero la realidad es terca frente a la brujería. Hoy sabemos que la oferta sigue siendo superior a la demanda de alimentos: desde 1961 la producción mundial de cereales se triplicó, mientras que la población se duplicó. Y en 2007 la producción mundial de cereales superó los 2 mil 300 millones de toneladas (un crecimiento de 4 por ciento en relación con el año anterior). Entonces, ¿por qué el aumento de precios?

Esta crisis es resultado de tres décadas de políticas equivocadas para el sector agrícola a escala mundial. Esas políticas erosionaron la capacidad productiva de millones de campesinos y productores independientes en el mundo, con un altísimo costo ambiental que pagarán las generaciones futuras. También dislocaron las redes de comercialización mundial y socavaron la soberanía alimentaria de familias y comunidades rurales en todo el planeta.

La apertura comercial permitió a los países ricos inundar los mercados de las naciones pobres con sus productos agrícolas, altamente subsidiados y a precios artificialmente bajos. También abrió el mercado de tierras y permitió su concentración en pocas manos. Al mismo tiempo, se retiró el apoyo gubernamental al campesinado en un contexto de política macroeconómica dictado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La soberanía alimentaria se abandonó como objetivo y se impulsó la concentración de poder económico en manos de unos cuantos jugadores. El resultado fue que los productores locales sufrieron un ataque con fuego cruzado y los beneficiarios fueron los grandes consorcios comercializadores y procesadores de granos y aceites a escala planetaria.

La concentración de poder en unos cuantos grupos corporativos gigantes ha propiciado la especulación, así como la manipulación de inventarios y precios. Eso explica los recientes aumentos en las ganancias de Cargill (86 por ciento en el primer trimestre de 2008), ADM (67 por ciento en 2007), Monsanto (44 por ciento), Bunge (49 por ciento en 2007) y Syngenta (28 por ciento en 2007). Mientras los pobres del mundo gimen adoloridos, los buitres afilan sus garras.

La OMC jamás quiso ocuparse de esto. Frente al uso regular de prácticas desleales de comercio, ese organismo debió haber impulsado un acuerdo mundial para contrarrestar los efectos nocivos de la concentración de poder de mercado. En lugar de hacerlo, simplemente desvió la mirada hacia la tierra prometida de los beneficios ilusorios de la apertura comercial.

La crisis revela que el modelo agropecuario neoliberal está en bancarrota. La alternativa está en una agricultura social y ambientalmente responsable. Las organizaciones civiles (comenzando con Vía Campesina) lo saben. La tecnología de esta producción sustentable está disponible y el abanico de políticas económicas alternativas es conocido. Los que no están listos son los gobiernos y sus funcionarios entregados a las grandes corporaciones.


Fuente Rebelión

El énfasis es nuestro



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Hambre

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Por Hermann Bellinghausen


1. Nada cuesta más caro que ser pobre. Pregúntele a cualquier verdadero pobre. Ésa es una de las lindezas del capitalismo universal y rampante que, dicen, está en crisis, peligra de recesión, anuncia su propio coco económico.

Pero en brutal efecto mariposa, fenómenos como la crisis inmobiliaria de Estados Unidos corren parejos al hambre de millones de personas en Haití. Los estadunidenses en crisis comen más hamburguesas, por la ansiedad de la guerra y las hipotecas, y porque son baratas. Migrantes y pobres engordan en McDonalds y Burger King.

Supongamos que es el año 2008. El agua y la comida, únicos verdaderos problemas de la especie humana, escasean o desaparecen en grandes extensiones territoriales. Hay un mundo de ricos, bastante extendido, donde jamás se enteran de que en Tailandia y Filipinas los graneros de arroz son vigilados por las fuerzas armadas para prevenir los asaltos de hambrientos o traficantes.

Un mundo “de mercado libre” que, programáticamente, a los productores los ha degradado a consumidores, y la clase trabajadora sostiene a los ricos no sólo con su esfuerzo, sino consumiendo lo que los patrones venden. El mundo global del siglo XXI es una gran tienda de raya.

2. Hay lugares de Australia, Asia central, Perú y San Luis Potosí donde hace 10 años no llueve. 10 años. La gente tiende a irse, o morirse.

3. La metáfora última del hambre contremporánea es la pica de Haití. Literalmente, son pastelitos de lodo. Galletas a base de un barro amarillo que proviene de la meseta central de la isla. En los slums de Ciudad del Sol se mezcla con sal y grasa vegetal. Llena la barriga pero no impide la desnutrición ni los dolores intestinales, transmite parásitos y posee toxinas potencialmente mortales.

En un país donde millones no producen, ni conocen el dinero, los pobres necesitan pagar hasta por comer tierra. Ahora que es “comestible”, ya encontró dueños, acaparadores y distribuidores para el último peldaño social del planeta. Y los precios de esa arcilla no dejan de subir. Cuesta ya 5 céntimos cada galleta. Más barata que la comida, pero muchos ni siquiera eso pueden pagar.

La isla caribeña, además de tener playas de ensueño turístico y ron de lujo, es “vivo ejemplo del hambre en el mundo”, según Stephen Lendman, investigador del Centro para Investigaciones sobre la Globalización (Chicago). Ni modo, podría decirse.

México no es Haití. Para nada. ¿Quién dice? Ja. Ningún indicador. Además, ojo, aquí-se-combate-a-la-pobreza. El actual gobierno, al igual que el anterior, y el anterior, y el anterior, ha puesto en marcha una decidida estrategia de combate. Como de costumbre se anuncia frontal, implacable, sin dar cuartel ni escatimar recursos. No queda claro si es contra la pobreza o contra los pobres. Desde las anteojeras del poder no son fáciles de distinguir.

El insultante número de ricos que “tenemos” en México, y los tamaños de “su” riqueza, se deben a su capacidad de expoliación, explotación, venta del territorio y lo que lleva incluido. Esa capacidad ilimitada de hacer dinero produce el paradójico efecto de convertir tan rica nación en la más desigual y con más pobres sin horizonte en el continente. Después de Haití.

El nuevo combate a la pobreza establece por ejemplo que los pescadores dejen de pescar; que la gente que come maíz, que es de maíz, deje de cultivarlo. Que compren el maíz, el pescado. Desaparecen la producción y las fuentes de trabajo, y crece la necesidad de dinero. En vista de que dinero y trabajo son necesarios, la gente migra. Para fines presupuestales y demográficos, esa gente también desaparece.

Cada pobre que emigra es un pobre menos. Y además, ¡oh maravilla de capitalismo!, como migrante genera divisas, fortalece la economía del país donde ya no existe y su dinero va a dar a los bolsillos de los que lo echaron del país. Negocio redondo.

Por eso, ¡duro con la pobreza! Vamos a combatirla de una vez por todas. Aunque, un momento (“aguarda”, como dicen las series dobladas de televisión). Se necesita que haya pobres. Su hambre es motor del progreso. Sin ellos ¿quién comprará? ¿Quién pagará los platos rotos? ¿Cómo se mantendría la fenomenal industria que es combatirlos?

Su hambre es el nuevo gran negocio. Igual que los rentabilísimos desastres, el secreto es provocarla, administrarla y combatirla. Ya no sólo el petróleo, las armas y los diamantes valen oro. Ahora el agua, el aire, el lodo. Y el último grito de la moda: el hambre.


Fuente La Jornada


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