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Nos tienen miedo porque no tenemos miedo

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"Nos tienen miedo porque no tenemos miedo"
de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez






Foto AP
Pared exterior de la Catedral de Tegucigalpa.



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Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

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Por Eva Golinger

  • El Departamento de Estado tenía conocimiento previo del golpe.
  • El Departamento de Estado y el Congreso de EEUU financiaron y asesoraron a los actores y organizaciones hondureñas que participaron en el golpe.
  • El Pentágono entrenó, capacitó, financió y armó al ejército hondureño que perpetró el golpe y sigue reprimiendo al pueblo de Honduras.
  • La presencia militar estadounidense en Honduras, que ocupa la base militar de Soto Cano (Palmerola), autorizó el golpe de Estado con su complicidad tácita y la negativa a retirar su apoyo a los militares hondureños.
  • El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, coordinó la expulsión del poder del presidente Manuel Zelaya, junto con el subsecretario de Estado Thomas Shannon y John Negroponte, quien trabaja actualmente como asesor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.
  • Desde el primer día del golpe, el gobierno de Washington ha hablado de las “dos partes” involucradas y la necesidad de un “diálogo” para restituir el orden constitucional, legitimando de esta forma a los golpistas.
  • El Departamento de Estado se ha negado a calificar legalmente los sucesos de Honduras como un “golpe de Estado”, no ha suspendido ni congelado su apoyo financiero y el comercio con el país, ni ha tomado medidas para presionar eficazmente al gobierno de facto.
  • Washington manipuló a la Organización de Estados Americanos para alargar el tiempo de debate sobre lo que había que hacer y así no apoyar el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder, como parte de una estrategia que sigue en pie y simplemente busca legitimar al gobierno de facto y desgastar al pueblo hondureño que todavía se resiste al golpe.
  • La Secretaria de Estado Clinton y sus voceros dejaron de hablar del regreso del presidente Zelaya al poder luego de la designación de Oscar Arias, presidente de Costa Rica, como “mediador”, y ahora califican al dictador que asumió el poder ilegalmente durante el golpe, Roberto Micheletti, como “presidente interino”.
  • La estrategia de “negociar” con los golpistas fue impuesta por el gobierno de Obama como una manera de desacreditar al presidente Zelaya –culpándolo por los hechos que provocaron el golpe– y legitimando a los golpistas.
  • Congresistas estadounidenses –demócratas y republicanos– organizaron una visita de unos representantes de los golpistas de Honduras a Washington, a los que recibieron con honores en diferentes instituciones de la capital estadounidense.
  • A pesar de que fue el senador republicano John McCain quien coordinó la visita de los golpistas a Washington a través de un bufete de lobby, The Cormac Group, actualmente es el abogado de Bill Clinton y amigo cercano de Hillary, Lanny Davis, a quien se ha contratado como “lobbista” para lograr la aceptación pública de Washington del gobierno de facto en Honduras.
  • Otto Reich y el venezolano Robert Carmona-Borjas, quien fue abogado del dictador Pedro Carmona durante el golpe de Estado de Venezuela en Abril de 2002, ayudaron desde Washington a preparar el escenario para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.
  • El equipo de diseño del golpe de Estado en Honduras designado por Washington también incluía a un grupo de embajadores de Estados Unidos recientemente nombrados en Centroamérica, expertos en la desestabilización de la revolución cubana, y a Adolfo Franco, ex encargado del programa de Cuba de la USAID.

Nadie duda de la implicación de Washington en el golpe de Estado de Honduras contra el presidente Manuel Zelaya que comenzó el pasado 28 de junio. Muchos analistas, dirigentes, e incluso presidentes, lo han denunciado. Sin embargo, la mayoría coinciden en disculpar a la administración de Barack Obama de algún papel en el golpe hondureño, haciendo responsables en su lugar a los rasgos del gobierno de George W. Bush y a los halcones que todavía andan por los pasillos de la Casa Blanca. La videncia demuestra que sí, que es cierto que los halcones y los protagonistas de siempre de los golpes y sabotajes en América Latina también han participado esta vez, y además existen amplias pruebas que señalan el papel del gobierno de Obama.


EL DEPARTAMENTO DE ESTADO

La nueva diplomacia estadounidense, denominada “smart power” (poder inteligente) ha jugado un papel principal antes, durante y después del golpe de Estado en Honduras. Los voceros del Departamento de Estado, admitieron en una rueda de prensa el 1 de julio, que tenían conocimiento previo del golpe y habían estado trabajando con los sectores que lo planificaban para buscar “otra solución”.i

También admitieron que dos altos funcionarios del Departamento de Estado, el subsecretario de Estado para América Latina Thomas Shannon y el subsecretario de Estado James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo. Dicen que su propósito era “frenar” el golpe, sin embargo su presión verbal no concuerda con su respaldo a los sectores golpistas.

Después del golpe, la Secretaria de Estado Hillary Clinton publicó una declaración, el domingo 28 de junio, que no reconocía los sucesos como un “golpe” y tampoco exigía la restitución del presidente Zelaya en el poder. Adicionalmente, siempre hacía referencia a “las dos partes” del conflicto, legitimando a los golpistas y haciendo responsable públicamente al presidente Zelaya desde el primer día:“La acción contra el presidente hondureño Mel Zelaya viola los principios de la Carta Democrática de la OEA y debe ser condenado. Llamamos a todas las partes en Honduras a que respeten el orden constitucional y el Estado de derecho, que reafirmen su vocación democrática y se comprometan a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo. Honduras debe abrazar a los mismos principios de la democracia que ratificamos hace un mes en la reunión de la OEA celebrada en ese país.”ii

Y desde entonces, a pesar de diversas referencias al “golpe” de Honduras, el Departamento de Estado se negaba a calificarlo de golpe de Estado, lo que le obligaría a suspender toda clase de apoyo económico, diplomático y militar al país. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado lo explicaron de esta manera: “En referencia al propio golpe, lo mejor sería decir que fue un esfuerzo coordinado entre los militares y algunos actores civiles. Obviamente, los militares fueron quienes condujeron la remoción forzada del presidente y han actuado para asegurar el orden público durante este proceso. Pero para que el golpe sea más que una insurrección o una rebelión, hay que ver una transferencia del poder a los militares. Y en ese sentido el Congreso –la decisión del Congreso de juramentar a su presidente Micheletti, como presidente de Honduras, indica que el Congreso y miembros claves de éste han desempeñado un papel importante en esta situación.”iii

Esta posición ambigua, que condena los sucesos de Honduras como una ruptura del orden constitucional pero no llega a calificarlo como golpe de Estado ni exige la restitución del presidente Zelaya, se ratificó luego de la reunión que sostuvo la Secretaria de Estado Hillary Clinton con el presidente Zelaya el 7 de julio: “Acabo de celebrar una reunión productiva con el presidente Zelaya. Discutimos los sucesos de los últimos nueve días y el camino a seguir. Le reiteré que Estados unidos apoya la restitución del orden constitucional en Honduras. Seguimos apoyando los esfuerzos regionales a través de la OEA para lograr una resolución pacífica según las normas de la Carta Democrática. Llamamos a todas las partes a no cometer actos de violencia y a buscar una solución pacífica, constitucional y estable a las serias divisiones en Honduras, por medio del diálogo. Para ese fin, hemos trabajado con nuestros socios en el hemisferio para establecer una negociación, un diálogo que podría desembocar en una resolución pacífica de esta situación.”iv

Ya estaba claro, después de esa reunión, que Washington no iba a seguir abogando por el regreso del presidente Zelaya al poder, sino que buscaba “una negociación” con los golpistas que, al final, favoreciera los intereses estadounidenses. Fuentes cercanas a la Organización de Estados Americanos (OEA) afirman que una alta delegación estadounidense presente en la reunión del 4 de julio en la sede del organismo multilateral intensificó la presión hacia otros Estados para que aceptaran una salida “negociada” que no implicase necesariamente la restitución de Zelaya como presidente de Honduras.

Esta manera de desviar el tema, manipular el asunto y aparecer asumiendo una posición cuando en realidad las actuaciones demuestran lo contrario, forma parte de la nueva doctrina de Obama denominada “smart power” (poder inteligente), que pretende lograr los objetivos imperiales sin satanizar al gobierno de Washington.

“Smart Power” es “la capacidad de combinar el ‘poder duro’ con el ‘poder suave’ para lograr una estrategia victoriosa. El ‘Smart Power’ utiliza estratégicamente la diplomacia, la persuasión, la construcción de capacidades, la proyección del poder militar, económico y político y la influencia imperial, de manera efectiva, con una legitimidad política y social.” Esencialmente, es una mezcla de la fuerza militar con todas las formas de la diplomacia, con énfasis en el uso de la “promoción de la democracia” como táctica para influir en el destino de los pueblos, en vez de perpetrar una invasión militar.


EL EMBAJADOR


El periodista Jean-Guy Allard ha revelado los orígenes del actual embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens.v Según Allard, Hugo Llorens, un cubano de nacimiento que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Peter Pan, es “especialista en terrorismo…La Casa Blanca de George W. Bush captó al astuto Llorens en 2002, nada menos que como Director de asuntos andinos del Consejo Nacional de Seguridad de Washington D.C., lo que lo convirtió en el principal asesor del presidente sobre Venezuela. El golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez se produjo mientras Llorens se encontraba bajo la autoridad del subsecretario de Estado para Asuntos hemisféricos, Otto Reich, y del muy controvertido Elliot Abrams. En julio de 2008, Llorens fue nombrado embajador en Honduras.”

El pasado 4 de junio, el embajador Llorens declaró a la prensa hondureña que “...Uno no puede violar la Constitución para crear una Constitución, porque si uno no tiene Constitución vive la ley de la jungla.”vi Esas declaraciones se emitieron en referencia la encuesta popular sobre la convocatoria de una posible asamblea constituyente, que debería haber tenido lugar el 28 de junio si no hubiera ocurrido el golpe de Estado contra el presidente Zelaya. Los comentarios de Llorens no sólo ponen en evidencia su posición contra la encuesta, sino, además, su total injerencia en los asuntos internos de Honduras.

Pero Llorens no estaba solo en la región. Luego de su nombramiento como embajador en Honduras –cargo que obviamente se le asignó debido a la necesidad de neutralizar la creciente presencia de gobiernos izquierdistas en la región y la potencia regional del ALBA–, se nombraron varios embajadores más de Washington en los países vecinos, todos expertos en la desestabilización de la revolución cubana y operaciones psicológicas.

Primero llegó el diplomático Robert Blau a la embajada de Estados Unidos de El Salvador, el 2 de julio de 2008, como el segundo de la diplomacia estadounidense. En enero de este año, Blau asumió la embajada como encargado de negocios. Antes de su envío a El Salvador, Blau fue subdirector de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, luego de haber estado dos años en la Sección de Intereses de Washington en La Habana como asesor político. Fue tan eficiente en su trabajo en Cuba con la disidencia, que el Departamento de Estado le concedió el Premio James Clement Dunn a la Excelencia, debido a su labor con la oposición contrarrevolucionaria en Cuba. Llorens y Blau eran viejos amigos, luego de trabajar juntos en el equipo de Otto Reich en el Departamento de Estado.

Después fue nombrado Stephen McFarland como embajador de Estados Unidos en Guatemala, el 5 de agosto de 2008. McFarland, graduado de la Universidad de Guerra de Estados Unidos y ex miembro del equipo de combate número dos de los marines en Iraq, era el segundo en la Embajada de Estados Unidos en Venezuela bajo William Brownfield, quien incrementó de manera alarmante el apoyo financiero y político a la oposición contra Chávez. Luego, McFarland estuvo en la embajada de Estados Unidos en Paraguay, apoyando la construcción de la base militar del Pentágono en ese país. McFarland también fue director de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado y su perfil lo destaca como un experto “en transiciones democráticas, derechos humanos y seguridad.”

El embajador Robert Callahan llegó a Managua, Nicaragua, también a principios de agosto. Ha trabajado en las embajadas en La Paz, Bolivia, y San José, Costa Rica, y ha sido profesor en la Universidad Nacional de Guerra de Estados Unidos. En 2004 fue enviado a Iraq como agregado de prensa de la embajada en Bagdad. A su regreso, estableció la oficina de prensa y propaganda de la recién creada Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Washington, que en la actualidad es el órgano más poderoso de la inteligencia estadounidense.

Juntos, estos embajadores –expertos en golpes de Estado, desestabilización y propaganda– han preparado el terreno para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.


FINANCIAMIENTO A LOS GOLPISTAS


Justo en el mes anterior del golpe contra el presidente Zelaya se formó una coalición entre diferentes organizaciones no gubernamentales, empresarios, partidos políticos, la iglesia católica y los medios de comunicación, denominada “la unión cívica democrática”. Su único propósito era derrocar al presidente Zelaya para impedir que abriera el camino a una asamblea constituyente que permitiría al pueblo alzar su voz y participar en su proceso político.

La “unión cívica democrática” de Honduras esta compuesta por organizaciones como el Consejo Nacional Anticorrupción, el Arzobispado de Tegucigalpa, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el Consejo de Rectores de Universidades, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), el Foro Nacional de Convergencia, la Federación Nacional de Comercio e Industrias de Honduras (FEDECAMARA), la Asociación de Medios de Comunicación (AMC), el Grupo Paz y Democracia y el grupo estudiantil Generación X Cambio.

La mayoría de estas organizaciones han sido beneficiarias de los más de 50 millones de dólares que anualmente invierten la USAID y la NED en el “desarrollo democrático” en Honduras. De hecho, un informe de la USAID sobre su financiamiento y trabajo con COHEP, destaca que “el perfil bajo de la USAID en este proyecto ayudó a asegurar la credibilidad de COHEP como una organización hondureña y no un brazo de la USAID.”

Los voceros de la unión cívica democrática de Honduras en representación, según ellos, de la “sociedad civil”, declararon a la prensa hondureña el 23 de junio –cinco días antes del golpe contra el presidente Zelaya– que “confían en que las fuerzas armadas cumplirán con su deber de defender la Constitución, el Estado de Derecho, la paz y la democracia.”

Cuando sucedió el golpe,
el día 28 de junio, fueron los primeros que salieron a decir que no hubo un golpe de Estado, sino que habían “rescatado su democracia” de las manos del presidente Zelaya, cuyo crimen fue querer dar al pueblo voz, visibilidad y participación. También en representación de los sectores de clase media y alta, la unión cívica democrática ha calificado a los sectores que apoyan al presidente Zelaya de “turbas”.

El Instituto Republicano Internacional, que recibe fondos de la National Endowment for Democracy (NED), obtuvo más de 1,2 millones de dólares en 2009 para trabajar con los sectores políticos en Honduras. Su trabajo se ha dedicado a apoyar los “centros de pensamiento” y “grupos de presión” en Honduras, para influir en los partidos políticos y “apoyará iniciativas para implementar posiciones políticas durante las campañas de 2009.” Ésta es una clara intervención en la política interna de Honduras y evidencia del financiamiento de la NED a los sectores golpistas del país.


EL LOBBY DE WASHINGTON


El senador republicano John McCain, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, ayudó coordinar la visita de la delegación golpista de Honduras a Washington durante la semana pasada. McCain es conocido por su dura postura contra Venezuela, Bolivia y otros países de la región considerados “anti imperialistas” y por sus estrechos vínculos con la mafia cubana en Miami. McCain también es jefe del Instituto Republicano Internacional (IRI), ente financiero de los golpistas de Honduras. McCain ofreció los servicios de su empresa de lobby, The Cormac Group, que organizó una rueda de prensa de los golpistas en el National Press Club el 7 de julio.

Pero más allá de la conexión republicana con los golpistas hondureños, hay un vínculo más comprometedor con la actual administración demócrata de Barack Obama. El abogado Lanny Davis fue contratado por la sede hondureña del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL) para hacer lobby a favor de los golpistas y convencer a los poderes de Washington de que deben aceptar y reconocer al gobierno de facto de Honduras. Lanny Davis fue abogado del ex presidente Bill Clinton cuando estaba en la Casa Blanca, y es un conocido amigo y asesor de la actual Secretaria de Estado Hillary Clinton.

Davis está organizando una ofensiva diplomática y mediática a favor de los golpistas,
incluida la compra de publicidad en periódicos estadounidenses, y organizando reuniones entre los representantes golpistas y diferentes congresistas, senadores y funcionarios del gobierno de EEUU. CEAL esta compuesto por los empresarios latinoamericanos que más han promovido atentados contra los movimientos populares en la región. Por ejemplo, el actual representante de Venezuela en el CEAL es Marcel Granier, presidente de RCTV, la cadena de televisión que promovió e intentó legitimar el golpe de Estado contra el presidente Chávez.

Como parte de este esfuerzo, lograron una audiencia especial ante el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, con la participación de congresistas demócratas y republicanos, y los testimonios de personajes promotores del golpe, como Michael Shifter del Diálogo Interamericano de Washington, Guillermo Pérez-Cadalso, ex Canciller y Magistrado de la Corte Suprema de Honduras, y el famoso Otto Reich, cubano-americano conocido por su papel en la mayoría de las actividades de desestabilización contra gobiernos izquierdistas en América Latina desde los años ochenta. Como resultado de este encuentro, el Congreso de Estados Unidos está promoviendo una resolución que reconozca como legítimo al gobierno de facto de Honduras.

Otro resultado del lobby de Lanny Davis fue la reunión convocada en el Consejo de las Américas el 9 de julio, en donde participó Jim Swigert, director de los programas de América Latina y el Caribe para el Instituto Demócrata Nacional (NDI), que recibe su financiamiento de la NED, Cris Arcos, antiguo embajador de EEUU en Honduras y Adolfo Franco, ex administrador de la USAID para América Latina y el Caribe y encargado del programa de “transición” en Cuba.

Estos tres personajes han trabajado como asesores del gobierno de Obama frente a la crisis en Honduras. Franco, quien también fue asesor de política exterior para el senador John McCain durante su campaña presidencial en 2008, ha sido acusado de corrupción por su mal manejo de los fondos de la USAID para el programa de “promoción de la democracia” en Cuba, gran parte de los cuales se dieron a grupos de Miami, como el Comité para una Cuba Libre y el Instituto para Estudios Cubanos en Miami, sin pasar por ningún proceso transparente de revisión.


NEGROPONTE Y REICH, DE NUEVO


Muchos han especulado sobre el papel del antiguo embajador de Estados Unidos en Honduras, John Negroponte, quien dirigió la fuerza paramilitar denominada “la contra” y los escuadrones de muerte contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica durante los años ochenta.

Negroponte tuvo varios cargos durante la administración de George W. Bush: embajador de EEUU en Iraq, embajador ante las Naciones Unidas, director nacional de Inteligencia y, por último, subsecretario de Estado bajo Condoleezza Rice. A su salida del Departamento de Estado, Negroponte pasó al sector privado.

Le ofrecieron un trabajo como vicepresidente de la firma consultora más influyente de Washington, McLarty Associates. Negroponte aceptó.
McLarty Associates fue fundada por Thomas “Mack” McLarty, ex jefe de gabinete del presidente Bill Clinton y enviado especial a América Latina durante su presidencia. Actualmente, McLarty maneja la consultora más poderosa de Washington. Hasta el año 2008, McLarty Associates se llamaba Kissinger-McLarty Associates debido a la unión entre Thomas McLarty y Henry Kissinger, que evidencia la unión política entre los sectores demócratas y republicanos en Washington.

En su nuevo cargo, John Negroponte trabaja como asesor sobre política exterior del Departamento de Estado bajo Hillary Clinton. Recordemos que el embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens, trabajaba bajo el comando de Negroponte durante la mayoría de su gestión.

Otto Reich lleva unos años trabajando en una campaña contra el presidente Zelaya. Fue demandado por Zelaya en abril 2009 por haberlo acusado públicamente de robar 100 millones de dólares de la empresa estatal de telecomunicaciones, Hondutel. Resulta que Reich hacía lobby para una empresa privada de telecomunicaciones que quería privatizar Hondutel. Ahora, con Zelaya destituido y un empresario en el poder, lo más probable es que Reich consiga su negocio multimillonario.

Reich fundó una organización en Washington, llamada Arcadia Foundation vii junto a un venezolano, Robert Carmona-Borjas, abogado especialista en temas militares, vinculado al golpe de abril de 2002 en Venezuela, según su propio perfil. Robert Carmona-Borjas supuestamente estuvo en Miraflores con Pedro Carmona durante el golpe de abril de 2002 y escapó, junto a Carmona, del palacio cuando fue tomado por la guardia de honor presidencial. Desde entonces vive en Washington, DC. Desde el año pasado, Reich y Carmona-Borjas han llevado una campaña contra Zelaya por asuntos de corrupción, con una serie de micros que hablan de corrupción, libertad de expresión y cambio en Honduras.viii

Carmona-Borjas ha viajado con frecuencia a Honduras durante los últimos meses, incluso hablando de golpe de Estado “técnico” junto con otros actores, como el defensor del pueblo hondureño, Ramón Custodia, quien declaró a comienzos de junio que “Los golpes son una posibilidad que puede ocurrir en cualquier escenario político”. Luego del golpe, el 3 de julio, Robert Carmona-Borjas apareció en Honduras en la concentración de los golpistas en Tegucigalpa, y fue reconocido como un actor importante que hizo posible la salida de Zelaya y la llegada al poder de Micheletti.ix


EL PODER MILITAR


Estados Unidos mantiene una presencia militar muy grande en la base de Soto Cano (Palmerola), ubicada a 97 kilómetros de la capital, que ha estado operativa constantemente desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan.

En los años ochenta, Soto Cano se utilizó por el coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la “Contra”, las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Desde Soto Cano, la “Contra” lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que dieron como resultado miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, lisiados y aterrorizados en Centroamérica.

John Negroponte, entonces embajador de EEUU en Honduras, junto a Oliver North y Otto Reich, dirigían estas operaciones sucias.

La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta “Bravo” (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas aéreas, fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento Número 228 de la aviación estadounidense. Son 600 personas en total y 18 aviones de combate, incluidos helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Más de 650 ciudadanos hondureños y estadounidenses viven en las instalaciones de la base.

La Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país.
Un acuerdo “de mano” entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, en un acuerdo “semipermanente”. El acuerdo se realizó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras. La base primero fue utilizada por la CIA para lanzar el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala.

Cada año, Washington autoriza cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica a Honduras, que es el tercer país más pobre del hemisferio. Este acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede retirarse sin aviso.

El 31 de mayo de 2008, el presidente Manuel Zelaya anunció que Soto Cano (Palmerola) se utilizará para vuelos comerciales internacionales. La construcción del terminal civil se financió con un fondo del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas).

Los dos generales con mayor participación en el golpe contra Zelaya son graduados de la Escuela de las Américas y mantienen lazos estrechos con los militares estadounidenses en Honduras. El comandante de la Aviación de Honduras, general Luis Javier Prince Suazo, estudió en la famosa Escuela de las Américas de Estados Unidos en 1996. El jefe del estado mayor conjunto, general Romeo Vásquez, destituido por el presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego actor principal en el golpe militar sólo días después, también es graduado de la Escuela de las Américas. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses en Soto Cano.

El embajador de Estados Unidos en Honduras que cambió en septiembre 2008, Charles Ford, fue transferido al Comando Sur en Miami para encargarse de la asesoría para el Pentágono sobre América Latina.

Los militares hondureños están financiados, entrenados, adoctrinados y comandados por el ejército estadounidense sobre la base de la doctrina anti izquierdista y anti socialista. Por eso era tan fácil actuar contra el presidente Zelaya, su comandante en jefe, porque lo veían como parte de la “amenaza izquierdista”, contra la que llevan combatiendo desde hace decenios.x

De todas estas evidencias –y habrá más en el futuro– se comprueba el inconfundible papel de Washington en el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Zelaya.



i http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2009/july/125564.htm

ii http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/06/125452.htm

iii Ver nota 1.

iv http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/july/125753.htm

v http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?28366


vii www.arcadiafoundation.org

viii http://www.arcadiafoundation.org/videos.html

ix http://www.youtube.com/watch?v=ukacM-77lXs.

x http://www.aporrea.org/actualidad/n138264.html



Fuente Rebelión

Imagen Enrique Lacoste


El énfasis es nuestro



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Los golpistas marcan la cancha

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Kevin Casas, el famoso coautor del memorando del miedo, nos cuenta cuales son las condiciones que debe aceptar el Presidente Manuel Zelaya para poder volver a su país.

En entrevista con la organización Council On Foreign Relations Casas sostiene que:

"...Siento que lo que la Comunidad Internacional está exigiendo, y que es lo correcto, es que, primero que todo, Zelaya regrese a la presidencia, aunque no necesariamente al poder. La presidencia y el poder son dos cosas diferentes.

Número dos,
tiene que cancelar sus planes de enmendar la Constitución, lo que no será problema.

Número tres,
tiene que distanciarse de Hugo Chávez. Eso es esencial.

Número cuatro, tiene que haber algún tipo de acuerdo para compartir el poder, mediante el cual Zelaya permanezca al frente del gobierno pero otras personas contribuyan en la toma de las principales decisiones desde ahora y hasta las próximas elecciones de noviembre.

Número cinco, tiene que haber algún tipo de amnistía
, a falta de una mejor palabra, donde todos se hagan de la vista gorda ante la profunda conducta ilegal de todas las partes involucradas, porque todos han actuado ilegalmente y con total desprecio por el imperio de la ley.

Lamentablemente para Honduras, tendrán que hacerse de la vista gorda frente a todo eso. En este punto, ninguna de las partes está en posición de demandar resposabilidad a alguien. En este momento en Honduras no hay tal cosa como una mayor estatura moral."


Pueden leer la entrevista " The Careful U.S. Diplomacy on Honduras" aquí
.



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Prensa golpista en acción

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La Prensa de Honduras borra la sangre de la foto de Isis Obed Murillo

El diario La Prensa, medio de la derecha golpista, trucó la foto del joven asesinado Isis Obed Murillo, para intentar enmascarar la represión a la que el gobierno de facto somete al pueblo hondureño, de acuerdo con el sitio web Honduras Resiste.

“Sin importarles el dolor de familiares y amigos, sin importarles la indignación de un pueblo, el diario La Prensa manipuló las fotos donde se ve mal herido a Isis Obed Murillo, fallecido el domingo por arteros disparos del ejército”, dice el sitio web.

El diario en Internet propone que “los dueños y directiva de ese medio deberán ser presentados a la justicia por violar descaradamente todo principio ético de la información, y más aun por violar normas de conducta que son básicas en la vida entre humanos”.


Fuente Rebelión




Gracias a la presión popular el diario golpista se vio obligado a "rectificar".







Diario La Prensa reconoce que maquilló foto de joven asesinado en Honduras


El diario progolpista La Prensa, de Honduras, publicó una nota donde afirma que la foto tomada por la agencia AP mientras trasladaban al joven Isy Obed Murillo, asesinado por francotiradores el pasado domingo, “salió distorsionda, difiriendo del original”. Aunque justifica la farsa mediática, el periodico tuvo que sacar una nota de rectificación debido a la presión popular.


Completo en Yvke Mundial




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Micheletti constituyente y Vásquez Velásquez robacarros

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En 1985 Micheletti intentó cambiar la Constitución Política de Honduras y en 1993 el general golpista Vásquez Velásquez fue detenido por pertenecer a una banda de robacarros.


Micheletti intentó cambiar la Constitución hondureña en 1985

Fundamentalmente, el 24 de octubre de 1985, a dos años de aprobada la constitución vigente, varios diputados, liderados por Micheletti, intentaron introducir la propuesta llamando a una Asamblea Nacional Constituyente.

Los parlamentarios solicitaban la suspensión de varios artículos constitucionales, los mismos que, irónicamente, ahora le sirven a las autoridades de facto para darle legitimidad a la destitución de Zelaya. Esos artículos son los 373, 374 y 375, referidos a los mecanismos de reforma y defensa de la Constitución.

Completo en TeleSUR



Confirmado: General golpista Vásquez fue detenido por robo de carros en 1993


La noticia se confirma por distintas fuentes. El General Romeo Vásquez Velásquez, comandante del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas hondureñas que secuestró y expulsó del país centroamericano al Presidente constitucional José Manuel Zelaya fue arrestado y encarcelado en febrero de 1993 como cabecilla de una pandilla internacional de ladrones de carros.

Este día, el periódico El Heraldo - hoy entre los mas activos cómplices de la cúpula de empresarios, gánsteres y militares que robo el poder - publicó la noticia con el titulo: "A prisión once miembros de Banda de los Trece".

Completo en Yvke Mundial


Más:




Imagen eneko



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La nueva estrategia para desvirtuar el golpe en Honduras

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Sin lugar a dudas, detrás del golpe militar en Honduras estuvo la Embajada de los Estados Unidos, por lo tanto, la CIA y el Pentágono. No podemos afirmar que lo avaló el Presidente Obama, pero sí, que no ha tomado una postura firme para revertirlo.

Lo anterior va quedando claro, luego de los recientes movimientos surgidos desde Washington, al utilizar al Presidente Óscar Arias para propiciar un diálogo “entre las partes”. Es decir, entre el Presidente Constitucional, Manuel Zelaya, y el golpista Roberto Micheletti.

¿Qué busca el “diálogo” auspiciado por Washington y Costa Rica?: ganar tiempo.

Ganar tiempo ¿para qué? Para que se enfríe la postura correcta de la comunidad internacional. Desgastar al Presidente Zelaya y desgastar al Frente Nacional contra el Golpe de Estado en Honduras, o sea, la resistencia antigolpista.

Así, el desgaste cumple su cometido y todos se enfrían, pasa el tiempo y se llega a noviembre. Se realizan las elecciones y en Honduras no ha pasado nada.

Tácticamente, les está dando resultado, porque a “Mel” lo han sacado del mayor círculo político como la OEA y el Alba, por citar algunos nombres, y lo han “aislado” en Costar Rica.

Tácticamente han ganado también los golpistas, porque, a pesar de que desconocieron a Micheletti, por golpista, le abren una frontera, y lo reciben, no como el bandido golpista, sino como la otra parte de la negociación.

Mientras tanto, la comunidad internacional sólo observa la movida política de Washington, quizá aturdida, pero atada de manos.

En este nuevo momento del golpe, los golpistas y conspiradores mediáticos siguen jugando su rol: confundir a la audiencia propia y a extraños, con el cuento de que no hubo golpe y sí hubo algo que se le parece, Zelaya se lo merecía porque “había violado las leyes hondureñas”.

¿Por qué está jugando en esta cancha Estados Unidos? Seguramente porque los golpistas también los han puesto jaque.

Y es que si hacemos un recordatorio de lo sucedido el domingo 28 de junio, horas después de consumado el golpe, un diputado golpista dijo, ante los medios, y por la tanto públicamente, que la Embajada de los Estados Unidos en Honduras conocía de los movimientos y que el Embajador les había sugerido no realizar el golpe antes de la consulta popular, que se esperaran hasta noviembre.

Sin lugar a dudas, Estados Unidos tiene los pies hinchados, y Barack Obama la obligación de explicar por qué.


Fuente Diario CoLatino
Editorial 10/7/09

Foto Reuters
Manifestación contra el golpe de Estado en Honduras. San José, Costa Rica.


El énfasis es nuestro



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Que Zelaya regrese en el Air Force One

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Por Isaac Rosa, Público


“Si un avión de cualquier nacionalidad intenta aterrizar sin permiso no podrá, y no importa quién viaje en él” -Ramón Custodio, comisionado de Derechos Humanos de Honduras-

Los golpistas hondureños lo pueden decir más alto pero no más claro: les resbala la presión internacional.
Da igual que sean la ONU, la OEA, la Unión Europea o los países vecinos. Como quien oye llover.

Así que habrá que pensar en que sea otro el que presione.
¿Se les ocurre algún país que pueda ejercer una presión suficiente? A ver, a ver, pensemos un poco… ¿Hay por allí cerca algún país grande y poderoso? ¿Que además sea el principal socio comercial de Honduras, aporte una generosa ayuda anual y envíe cuantiosas remesas de emigrantes? Me suena, pero no caigo… ¿Que encima tenga una enorme base militar en su territorio, y haya formado a los mismos militares que dieron el golpe?

¿Saben ya de qué país hablamos? En efecto, se trata de Ése. El mismo que durante décadas intervino en Honduras para defender sus intereses. El mismo que usó el país como base de operaciones para desestabilizar la región. Y sí, el mismo que condenó el golpe pero sin llamarlo golpe, y que por supuesto no ha roto relaciones ni ha amenazado con medidas de ningún tipo.

Para que Zelaya pudiera volver a Tegucigalpa con garantías de seguridad, lo mejor sería que volase en el Air Force One. Si encima le acompaña Obama, ni le cuento, pero bastaría que fuese Hillary Clinton. A ver si los milicos se atreven a impedir el aterrizaje. En realidad no haría falta ni ese viaje. Bastaría que Obama levantase el teléfono y ya estarían los golpistas poniendo alfombra roja a Zelaya en su regreso.

Llevamos mucho tiempo denunciando las injerencias estadounidenses en América. Pero tras más de un siglo de intromisiones, no estaría mal que por una vez lo hicieran en defensa de la democracia.




Fuente Rebelión


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Técnica del Golpe de Estado

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Por Walter Antillón

En un libro publicado en 1931, que tituló precisamente "Técnicas del golpe de Estado", Curzio Malaparte afirmaba que el golpe de Estado no es un fenómeno político, sino una actividad de carácter técnico, perteneciente al dilatado dominio de las técnicas de toma y conservación del poder.

Pero ¿qué es un golpe de Estado? Un autor clásico lo define sintéticamente como “una medida violenta e ilegal, tomada desde el gobierno para determinar un cambio en el Estado” (A. Brunialti <1897>, Vol. VII, 2). Se trata entonces de una operación ilícita que se realiza desde arriba, es decir, desde los aparatos de poder, y ordinariamente se dirige contra el titular legítimo del órgano estatal más conspicuo: el poder ejecutivo (salvo el caso del “auto-golpe”), con el objeto de eliminarlo o neutralizarlo para alterar o modificar la estructura del Estado; o simplemente con el objeto de sustituir a dicho titular. Otros lo caracterizan además por la forma secreta de su preparación y la forma rápida y violenta (a menudo cruenta) de su ejecución (V. Gueli <1960>, Vol. VII).

Entonces ¿tendrá razón Malaparte? Parece evidente que para el éxito de la operación golpista, la utilización de los instrumentos del poder estatal (personas, armas, espacios, información, etc.) tendrá que obedecer a las dos 'reglas de oro' mencionadas: sigilo en la preparación, celeridad y eficacia en la ejecución; y a las tácticas conspirativas y militares más adecuadas, según el momento y el lugar. Una mera técnica, al servicio de cualesquiera fines que los autores se propongan.

Ahora bien, sabemos que en América Latina los golpes de Estado han obedecido generalmente a los intereses de las oligarquías (nacionales y transnacionales), y han sido ejecutados por las fuerzas armadas de los respectivos países: golpes para impedir los cambios proyectados en beneficio de las clases subalternas; o para deshacer los que ya se estaban implementando. Porque la aritmética oligárquica es obtusa y aberrante, pero clara: lo que beneficia al pueblo daña a la oligarquía; y lo que daña a la oligarquía se convierte en objetivo militar. Y por eso los altos mandos militares están ligados a la oligarquía, si no es que forman parte de ella.

(En cambio, en este retablo de infamia el destino más trágico es el del soldado raso o de baja graduación: sujeto a un sueldo mísero y a una dura disciplina, obediente a consignas obsoletas que repite sin entender, masacra a sus hermanos para defender los intereses de quienes lo menosprecian o lo ignoran).

Durante el Siglo XX y hasta la fecha sumamos cincuenta y cinco golpes de Estado en América Latina, donde por largo tiempo prevaleció aquella aritmética perversa representada por el eje “transnacionales-oligarquía-fuerzas armadas”. Durante ese tiempo la técnica se ha perfeccionado, gracias a la generosa y desinteresada ayuda de la CIA y de la Escuela de las Américas.

Eso se repite en gruesos caracteres en la historia de la República de Honduras: la segunda mitad del Siglo XIX y las tres primeras décadas del XX estuvieron jalonadas por golpes y contragolpes de Estado, hasta la llegada al poder, por vía electoral, del general Tiburcio Carías en 1932, cuyo mandato dura hasta 1949. Refundador y modernizador de las fuerzas armadas, amigo incondicional de los Estados Unidos y servidor de sus transnacionales, Carías pasa 17 años entre dictadura y 'dictablanda', para transmitir finalmente el mando a su antiguo pupilo Juan Manuel Gálvez. Después de esto, y a tono con la Guerra Fría, los militares dominan solapada o abiertamente el panorama político, excluyendo del poder a los presidentes electos que no convenían a sus intereses: Lozano Díaz en 1956, Villeda Morales en 1963.

De manera que la utilidad de Honduras para el Imperio ha sido proverbial: de Honduras partió la fuerza que derrocó al presidente Arbenz de Guatemala en 1954; allí se afincó por años la 'contra' que asedió a la Nicaragua sandinista.

Así las cosas, con Zelaya asistimos a la 'crónica de un golpe anunciado', a consecuencia de su clara y constante orientación de ejercicio del poder en beneficio de las clases populares. Al descontento creciente de las oligarquías, las transnacionales y 'la Embajada', sucedió la puesta en marcha del mecanismo golpista cuando el Presidente muestra sus intenciones de apoderar al pueblo con instrumentos de democracia directa. No hay tiempo que perder: se inventa una trama de ilegalidad del presidente; se le arma un mecanismo de descalificación entre la Corte y la Asamblea; los milicos ejecutan la decisión de la Asamblea, asesorada por la benemérita 'Embajada' y bendecida por el cardenal Rodríguez: Capturan a Zelaya, y lo sacan a Costa Rica siguiendo la última versión del manual de la CIA (recuérdese el reciente 'autoexilio' de Aristide).

Frente a este burdo y grotesco sainete, la reacción de las Asambleas Generales de la OEA y la ONU, máximos exponentes de la Comunidad Internacional, ha sido descalificar el golpe de Estado perpetrado contra el Presidente de Honduras (invalidez del acto viciado), y exigir su restitución en el cargo, eliminando así los efectos jurídicos y prácticos del golpe de Estado.

Obama y Clinton, invocando la paz y la conciliación, pero en realidad mirando por los intereses de sus transnacionales, buscan otra salida: en vez de exigir el cumplimiento de las decisiones de la Comunidad Internacional, propician salidas que dan protagonismo a los golpistas, con la complicidad de nuestro Presidente Arias, que obviamente sabía del plan golpista.

La misión ético-jurídica de Arias en la presente conyuntura tendría que ceñirse a ejecutar la voluntad de la Comunidad Internacional, vinculante para todos sus miembros: de donde las decisiones de la Corte de Justicia y de la Asamblea Legislativa de Honduras quedaron anuladas al decretarse la ilegitimidad del golpe; por ende, los actos de ejecución de las fuerzas armadas sobre la persona de Zelaya son ilegítimos; y la investidura de Micheletti es jurídicamente insubsistente, al igual que los nombramientos hechos por él. Tal es la situación, en términos de Derecho Internacional.

Así las cosas, el papel del Presidente Arias, como representante de un Estado miembro de la OEA y de la ONU, es el de mediar entre los protagonistas del conflicto para proponer una manera de liquidar los efectos del golpe, y restituir a Zelaya en el puesto en que los hondureños lo pusieron.

Si por el contrario nos empeñamos maliciosamente en entender que su mediación equivale a obligar a Zelaya a una transacción en la que está en juego su presidencia (lo que en realidad estaría en juego es la voluntad soberana de su pueblo), es decir, un arreglo, una transacción en la que él tendría que ceder algo de sus atribuciones a cambio de recuperar las restantes (aliquid datum et retentum) ello equivaldría a pisotear la voluntad del pueblo de Honduras, y la concorde voluntad de la Comunidad Internacional.

Porque no está en manos de Zelaya, como presidente legítimo, ceder parte de sus potestades constitucionales. ¿A qué pretenden que renuncie? ¿a su decisión de propiciar la convocatoria popular? O bien ¿tendría que aceptar la impunidad de los autores del delito de golpe de Estado? ¿Se resignaría a aceptar la supremacía de las fuerzas armadas rebeldes y golpistas sobre sus atribuciones presidenciales?

Si en vez de hacer respetar la voluntad de la Comunidad Internacional, la mediación de Arias va a poner en cuestión la investidura de Zelaya y sus atribuciones constitucionales, entonces nos va a quedar claro que sus intenciones son las de PERFECCIONAR EL GOLPE DE ESTADO, en el sentido de CERRAR Y CULMINAR EL CÍRCULO CUYA TRAYECTORIA SE ABRIÓ CON LA CONJURA GOLPISTA. Es decir, la maniobra subversiva de la oligarquía y los milicos completaría su arco si Arias, con el respaldo de la diplomacia usana, consigue forzar un acuerdo de esa naturaleza.

De ese modo tendríamos de nuevo a los EEUU faltando a su deber de respaldar las decisiones de la OEA y de la ONU, de las cuales dicha potencia es miembro fundador; y reafirmando su odiosa tradición de proteger por encima de pueblos y gobiernos, los intereses de sus propias transnacionales.


*Grupo Soberanía



Fuente Nuestro País

Imagen Allan Mcdonald


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Zelaya ¿Negociará para salir derrotado...?

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Por Carlos Salazar

La designación, como negociador, del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, salió como el "as de la manga" de las transnacionales, militares y oligarquías de Centroamérica que dieron el Golpe de Estado en Honduras, pero que se les hace imposible de mantener por más tiempo.

El mejor aliado en las negociaciones para la defensa de los intereses de los grupos golpistas es el mismo Arias, financiado y respaldado por ellos en la campaña electoral que lo llevó a la Presidencia de la República por un margen muy estrecho, tras haber torcido brazos a magistrados de la Sala Constitucional para que le permitieran la reelección.

Posteriormente, a manos llenas, transnacionales y la oligarquía centroamericana le financiaron la campaña para aprobar en referéndum fraudulento el Tratado de Libre Comercio (TLC), con los Estados Unidos.

El mandatario costarricense cumplió con sus compromisos, tras la buena paga, pero hoy resurge, después de estar olvidado, en una negociación como “mediador”, cuando en realidad está descalificado como tal tras haber tomado posición de condenar el golpe al Presidente Constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales.

Esa condena de Arias no ha sido tomada en serio por la comunidad internacional, principalmente por el Movimiento Social de Latinoamérica y por la mayoría de los gobiernos de la región, ya que según lo reconoció el propio Canciller golpista, Enrique Ortez Colindres, el mandatario costarricense fue informado del golpe.

Así lo señaló Ortez a la BBC de Londres: “En la ley de Honduras está establecido que las sentencias notificadas y que tienen fuerza ejecutoriada deben cumplirse inmediatamente. Si no lo hacen, entonces viene lo que se llama un requerimiento fiscal para que la persona lo cumpla y si no, queda detenido jurídicamente; es decir, es un reo, es un preso y nosotros creímos que en vez de producir un riesgo para él y para su familia debería sacarse para mayor garantía a un país democrático como creemos que es Costa Rica”.

“Se habló con el presidente (Oscar) Arias y él estuvo de acuerdo, para evitar una tragedia, en recibirlo en el país”, dijo el diplomático golpista.

Cabe mencionar que no existió un debido proceso para conducir al secuestro y expulsión de Zelaya, como lo señala la Constitución Política de la República de Honduras, lo que acrecentó el rechazo, inclusive de mandatarios como Alan García, de Perú, y Álvaro Uribe Vélez, los más connotados neoliberales latinoamericanos.

Tras aceptar la mediación de su homólogo de Costa Rica, en un proceso que restituya la legalidad en su país, Zelaya recalcó que este acuerdo no significa, de ninguna manera, negociación con los usurpadores en Tegucigalpa.

"No estamos haciendo negociación alguna. Hay cosas que no son negociables..., la restitución del gobierno legítimo no está en discusión en ninguna parte, ni en la OEA ni en la ONU...Mal haría su servidor, como Presidente electo que soy, de ir a negociar. Yo no voy a traicionar los principios del pueblo, que está luchando en las calles".

Sin mencionarlo, el jefe de Estado Constitucional de Honduras resaltó que su fortaleza está en el rechazo unánime internacional a la dictadura golpista y advirtió que su país está paralizado por la protesta en la calle, de la mayoría del pueblo.

"Mi esposa y mis hijos han salido a las calles a apoyar al pueblo... Anteayer se asesinó a una persona en una marcha pacífica, usando los rifles de la Fuerza Armada", destacó Zelaya.

"Eso requiere que busquemos una salida, una solución dentro del respeto al orden constitucional. No estamos ni traicionando ni negociamos, no estamos dejando solo al pueblo".

"Mi gobierno termina el 27 de enero de 2010, ni un día más., pero tampoco ni un día menos", dijo tajantemente.

"Que quede claro: no se trata de una negociación, sino la planificación de la salida de los golpistas del país", aseveró con vehemencia el Presidente Zelaya.

Con las declaraciones de Zelaya han quedado claros los términos de la negociación, no así de los integrantes de la junta golpista, quienes hablan de concertación y condiciones para el retorno del Presidente Constitucional.

Al parecer, según fuentes diplomáticas latinoamericanas consultadas por este medio, quien va a encontrar escollos para salir airoso con una propuesta sólida de negociación es el presidente costarricense.

Las propuestas de Roberto Micheletti, el presidente golpista, irían encaminadas a definir garantías para todos los golpistas, el papel que seguirán jugando las Fuerzas Armadas en lo que queda de Gobierno de Zelaya y en adelante, qué pasará con los altos mandos de ese Ejército, de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y de los parlamentarios, que por mayoría respaldaron el Golpe.

Paralelo a los preparativos de las negociaciones y su primer encuentro en la tarde de este jueves, la fortaleza de las manifestaciones y el apoyo del pueblo y sus organizaciones a la lucha por el retorno al poder, por parte de Zelaya, serán los indicadores para que el mandatario hondureño sea quien haga la propuestas más exigentes.

Entre tanto, para Arias será una tarea de vigilar y defender los “derechos” que puedan perder sus aliados los empresarios neoliberales hondureños y las transnacionales, respaldadas por las Fuerzas Armadas, así como éstas.

Arias también está en la encrucijada de lograr que las partes lleguen a un acuerdo que no traicione al pueblo de Honduras, ni que condicione la política exterior de Zelaya Rosales, rechazada por todos los sectores golpistas.

Tras más de un siglo de bipartidismo, con acuerdos que siempre repartieron el poder para la oligarquía en perjuicio del pueblo, esta vez será de frente al soberano, que se moviliza en las calles con marchas, huelgas y bloqueos. La traición a los derechos logrados por el pueblo no está en discusión, Zelaya le mostró otro camino lleno de solidaridad para el desarrollo de Honduras.

Zelaya también tiene presente el Golpe de Estado en Haití, el otro país más pobre de Latinoamérica, y lo que sucedió con el pueblo tras el retorno de Bertrand Aristide, tras las imposiciones de Washington. Los haitianos perdieron. Hoy son otros tiempos y otros actores.


Fuente Nuestro País

Foto Getty Images



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