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El Chernobil indio sale muy barato

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  • Una vida humana le cuesta 46 céntimos de euro a la multinacional estadounidense Union Carbide


Por Zigor Aldama, El Correo Vasco

Veintiséis rupias o, lo que es igual, 46 céntimos de euro. Eso es lo que vale una vida en India según la sentencia publicada el lunes por el tribunal que ha juzgado a los ocho responsables del desastre de Bhopal, el escape de gas tóxico que en 1984 dejó, oficialmente, 3.787 muertos. Si se tienen en cuenta los fallecidos por causas directamente relacionadas con el isocianato de metilo, una de las sustancias más tóxicas del mundo, la cifra de víctimas mortales se establece en 15.000, que diferentes ONG elevan hasta 25.000. Cien mil personas más viven con graves secuelas por las emanaciones.

Así, no es de extrañar que muchas asociaciones de víctimas hayan acusado al tribunal de «dar gratis vidas humanas»: cada uno de los culpables de negligencia criminal tendrá que pagar una multa de 100.000 rupias (1.754 euros), pero no cumplirá ni un solo día de los dos años de cárcel a los que han sido sentenciados porque todos superan ya los setenta.

A la empresa que explotaba la fábrica de Bhopal, la subsidiaria india de la estadounidense Union Carbide, la factura le resultará más abultada, pero no demasiado: 8.900 euros. Y eso que negó la existencia de una fuga hasta varias horas después de haberla controlado. En total, las familias de las víctimas han cobrado unos 800 euros por cada fallecido. «La decisión del tribunal no es sólo una vergüenza, supone una traición a la población de India y envía también un peligroso mensaje a las multinacionales, a las que se les viene a decir que pueden matar cuanta gente quieran», denunciaba al diario "The Hindu" Nitiyanand Jayaraman, activista de la Campaña Internacional para la Justicia en Bhopal. «Estos hombres han sido condenados por un delito equivalente al de un accidente de tráfico. El Gobierno ha demostrado que le importan más las corporaciones que la gente. Pero todavía tenemos esperanza, y mantendremos la presión», añadía Rachna Dingra, miembro del Grupo de Bhopal para la Información y la Acción.

A pesar de haber resultado mucho más letal que el accidente de la central nuclear de Chernobil, la mayor catástrofe industrial de la historia es poco conocida fuera de India, ha sido objeto de un estudio superficial y continúa cobrándose víctimas. Ha pasado un cuarto de siglo desde aquella madrugada del 3 de diciembre de 1984, en la que una fuga de agua inundó el tanque 610 de la fábrica química. El contacto con el isocianato de metilo provocó una reacción exotérmica que hizo aumentar la presión en el contenedor hasta que la válvula de emergencia se abrió, dejando que 42 toneladas de gas extremadamente nocivo escaparan a la atmósfera.


FUEGO EN LOS PULMONES

Los vecinos de Bhopal, sobre todo aquellos que se habían instalado en chabolas alrededor de la fábrica, sintieron enseguida como si sus pulmones hubieran comenzado a arder, y los desastrados hospitales se llenaron de pacientes incapaces de respirar o de ver. Miles murieron en las primeras horas, y más de medio millón de habitantes estuvieron expuestos al gas. Según la investigación llevada a cabo por las autoridades indias, las causas de la tragedia fueron más allá del mero accidente: un diseño inadecuado, mantenimiento defectuoso, y personal poco cualificado permitieron que el agua entrara en contacto con el gas. Como consecuencia, en el lustro que siguió al siniestro se duplicó la tasa de muerte infantil, y se triplicó la de bebés que nacieron sin vida.

El desastre de Bhopal supuso el fin de la fábrica, y la sentencia de esta semana cierra por completo el caso, a la espera de la improbable celebración del juicio que tiene pendiente el responsable estadounidense de la compañía, Warren Anderson, que escapó de India y no tiene ninguna intención de regresar. Pero las consecuencias persisten. Diferentes ONG aseguran que hasta 10.000 toneladas de productos tóxicos abandonados por Union Carbide, adquirida en 1999 por Dow Chemical, siguen filtrándose por el subsuelo y contaminan el agua y la tierra de la que viven varios millones de personas.

El índice de nacimientos con malformaciones o discapacidad psíquica es muy superior a la media nacional, pero no existen datos fiables al respecto. Tanto el Gobierno como la empresa hace tiempo que dieron por cerrado un caso que todavía seguirá cobrándose su trágico precio entre quienes menos tienen para pagarlo.


Fuente Rebelión

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Habemus TLC

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Por : Juan Manuel Villasuso


El 1 de enero se hizo efectiva la vigencia del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, República Dominicana y los otros países de Centroamérica. Habemus TLC.

No hubo humo blanco como en el Vaticano cuando se elige un nuevo Papa. Tampoco celebraciones públicas que hicieran noticia. Ni fiestas privadas de las que tengamos conocimiento.

Se publicó un breve comunicado anunciando que el Presidente Bush había firmado la “proclama” oficial en la que certificaba que Costa Rica había cumplido todas las exigencias de los Estados Unidos para implementar el acuerdo; y se produjo un intercambio oficial de notas diplomáticas en una cafetería del Departamento de Estado el día antes de Nochebuena, en la que no estuvo presente el embajador costarricense en Washington, ni asistió ningún funcionario estadounidense de mediano o alto rango.


Después de seis años de negociaciones (?), traducciones y firmas, comisión de notables, artículo 41 bis, referendo, memorando, comités patrióticos, mayoría de 38 (39?), leyes y reglamentos de implementación, prórrogas de plazos impostergables y enmiendas a textos escritos en piedra (cláusula 22.5), estrenamos el 2009 con el TLC.

Habemus TLC después de un proceso de aprobación que produjo heridas lacerantes en la sociedad costarricense, difíciles de cicatrizar, y huellas profundas por una forma de ejercer el poder que será mácula imborrable en nuestro devenir republicano.

Habemus TLC pero el costo democrático del atropello institucional, del doblegar y manipular voluntades, forzar decisiones que debieron tomarse sin que mediara temor o amenaza, y aprobar convenios, leyes y reglamentos cuyas consecuencias nocivas las conoceremos en breve, rebasa cualquier cálculo.

Habemus TLC y habrá unos pocos ganadores que se sentirán satisfechos. Los dueños de ingenios azucareros que ampliarán su cuota, un par de enlatadoras de atún, corporaciones transnacionales de medicamentos y agroquímicos que extenderán sus patentes, inversionistas extranjeros que podrán demandar al Estado costarricense en tribunales internacionales, y los importadores de bienes de consumo que no pagarán aranceles y su poder oligopólico los eximirá de reducir los precios al consumidor.

Habemus TLC, aunque los textileros, para desdicha de los miles de hombres y mujeres que trabajan en la confección de prendas de vestir, no se verán beneficiados. A pesar de que algunos dirigentes empresariales de este sector han sido acérrimos defensores del Tratado, lo cierto es que la maquila textil constituye una actividad en extinción en un país que aun conserva vestigios de seguridad social y no puede competir con los menores costos y salarios de China.


Habemus TLC y eso nos liga, sin término ni plazo, a la economía y la política de los Estados Unidos, lo cual ocurre en momentos en los que ese país vive una recesión que apenas está en sus albores y que algunos predicen tan dramática como la Depresión de los años treinta.

Habemus TLC y seguimos abriendo el mercado interno cuando los otros países buscan proteger sus empleos y nuestro déficit comercial sobrepasa los cinco mil millones de dólares, casi un 60% del total de la exportaciones nacionales. Inquietante augurio para los trabajadores y el tipo de cambio.

Habemus TLC, triste legado de un gobernante que ambicionaba mayores glorias y honores pero le faltó visión y dignidad de estadista para escoger un camino propio y para soñar con las generaciones futuras. La Historia Patria no le será indulgente.


Fuente: Diario Extra, suplemento Página abierta


Caricatura: Kike



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Palin basó campaña contra el oso polar en estudio financiado por petroleras

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La candidata republicana a la vicepresidencia de EEUU y su equipo de asesores se refirieron al trabajo de seis científicos que pusieron en tela de juicio la existencia del cambio climático o su gravedad.


Palin basó la campaña en contra del oso polar en un estudio financiado por petroleras según reveló el diario The Guardian.

En su respuesta a una consulta del Gobierno federal sobre la situación de esa especie, supuestamente amenazada de extinción, Palin y su equipo de asesores se refirieron al trabajo de seis científicos que han puesto en tela de juicio la existencia del cambio climático o su gravedad, dice el periódico británico.

Uno de los documentos aportados por Palin, titulado Los Osos Polares de la Bahía de Hudson Occidental y el Cambio Climático, ha sido criticado por basarse en investigaciones ya antiguas y hacer caso omiso de las pruebas existentes de que los hielos polares se están fundiendo cada vez a mayor velocidad.

Uno de los autores de ese trabajo, Willie Soon, completó sus investigaciones con ayuda económica del gigante petrolero ExxonMobil, que opera en Alaska, y del Instituto Americano del Petróleo.


Escepticismo frente al cambio climático

Soon trabajó en el George C Marshall Institute, que ha recibido 715.000 dólares de financiación desde 1998 y que se ha distinguido siempre por su escepticismo frente al peligro del cambio climático.

Otros dos expertos igualmente escépticos citados por Palin y su equipo son Syun-Ichi Akasofu, ex director del Centro Internacional de Investigaciones Árticas, de Alaska, y Timothy Ball, profesor jubilado de Winnipeg.

El primero fue fundador y director del Heartland Institute, un think tank que ha recibido 676.500 dólares de Exxonmobil desde 1998 mientras que el segundo ha trabajado en proyectos financiados por empresas del sector energético.


Fuente Visiones Alternativas


El énfasis es nuestro



Más:

Revealed: oil-funded research in Palin's campaign against protection for polar bear The Guardian.






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El plátano, parábola de nuestro tiempo

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Por Johann Hari*

  • Las prácticas depredadoras de corporaciones bananeras llevan al fruto hacia su extinción


Debajo de los encabezados que hablan de carestía de alimentos y gobiernos tambaleantes, existe un hecho casi inadvertido: los plátanos mueren. Este alimento, más consumido incluso que el arroz o las papas, tiene su propia forma de cáncer. Se trata de un hongo conocido como enfermedad de Panamá, que da a la fruta un color rojo ladrillo y la vuelve incomible.

No hay cura. Todos los frutos perecen conforme se propaga, lo cual ocurre de prisa. Pronto –entre 10 y 30 años– la fruta amarilla y cremosa que conocemos no será más.

La historia del ascenso y caída de este alimento puede verse como una extraña parábola sobre las corporaciones que cada vez dominan más al mundo y adónde nos están llevando. El plátano parece un espléndido producto de la naturaleza, pero eso es una dulce ilusión. En su forma actual, su creación fue bastante deliberada.

Hasta hace 150 años existía gran variedad de plátanos en las selvas del mundo, los cuales se consumían siempre en las zonas cercanas. Algunos eran dulces; otros, amargos. Los había verdes, morados o amarillos.

Un consorcio llamado United Fruit sacó de la selva un tipo en particular –conocido como Gros Michael– y decidió producirlo en masa en enormes plantaciones, y distribuirlo por el mundo en barcos frigoríficos. El plátano se estandarizó en un modelo amigable: amarillo, cremoso y cómodo de llevar en la lonchera.

Hubo allí una chispa de genio empresarial, pero United Fruit ideó un cruel modelo de negocio para llevarlo a cabo. Como explica el escritor Dan Koeppel en su brillante historia Banana: the fate of the fruit that changed the world (Plátano: el destino de la fruta que cambió al mundo) funcionó así: encuentra un país débil. Asegúrate de que el gobierno sirva a tus intereses. Si no lo hace, derrócalo y remplázalo por uno que sí. Quema sus selvas y construye plantaciones de plátano. Haz que los nativos dependan de ti. Aplasta cualquier brote de sindicalismo. Y luego, ¡lástima!, hay que ver morir los plantíos de plátano por una enfermedad que se disgrega por el mundo. Si eso ocurre, arrójales toneladas de químicos, a ver si sirve de algo. Si no, pásate al país de al lado y vuelve a comenzar.

Parece una exageración hasta que uno estudia lo que pasó. En 1911 el magnate platanero Samuel Zemuray decidió convertir a Honduras en su plantación privada. Reunió algunos gángsteres internacionales, como Guy Ametralladora Maloney; montó un ejército privado e invadió la nación, instalando a un amigo de presidente.

El término “república bananera” se inventó para describir las dictaduras serviles que se crearon para favorecer a las empresas del plátano. A principios de la década de 1950, el pueblo guatemalteco eligió a un profesor de ciencia llamado Jacobo Arbenz, porque prometió redistribuir parte de los fincas bananeras entre los millones de campesinos sin tierra.

El presidente estadunidense Eisenhower y la CIA (encabezada por un ex empleado de United Fruit) giraron instrucciones de matar a esos “comunistas”, haciendo notar que “martillo, hacha, pinzas, desarmador, atizador de fuego o cuchillo de cocina” eran buenos métodos para ese fin. Luego la tiranía con la que los remplazaron asesinó a más de 200 mil personas.

Pero, ¿en qué forma se relaciona esto con la enfermedad que hoy diezma los platanares del mundo? Las pruebas indican que, aun cuando vendan algo tan inocuo como los plátanos, las corporaciones se estructuran para hacer una sola cosa: maximizar las ganancias de sus accionistas.

Si no hay normas que las contengan, harán lo que sea por maximizar las ganancias a corto plazo, lo cual conducirá a conductas como destruir el medio ambiente que explotan.

No mucho después que la enfermedad de Panamá comenzó a matar plátanos, a principios del siglo XX, científicos de United Fruit advirtieron al consorcio que cometía dos errores. Uno era construir un gigantesco monocultivo: si todos los plátanos eran de la misma especie, una enfermedad que entrara en la cadena en cualquier lugar del planeta se propagaría con rapidez. ¿La solución? Diversificar las variedades que se producían.

Las normas de cuarentena de la empresa también eran una calamidad. Hasta las personas encargadas de prevenir la infección entraban en plantíos sanos con suelo infectado adherido a sus botas. Pero las soluciones a los dos problemas costaban dinero, y United Fruit no quería pagar. Optó por maximizar ganancias hoy, suponiendo que podría abandonar el negocio del plátano si las cosas salían mal.

Así pues, para la década de 1960 el Gros Michel, que United Fruit había empacado como el único plátano auténtico, estaba muerto. La compañía buscó un remplazo inmune al hongo y al fin dio con el Cavendish**. Era más pequeño, menos cremoso y muy fácil de magullar, pero no había de otra.

Pero, como en una secuela de película de horror, el asesino volvió. En la década de 1980, el Cavendish enfermó también. Ahora está muriendo; su inmunidad era un mito. En muchas partes de África la cosecha ha caído 60 por ciento.

Existe consenso entre los científicos de que el hongo acabará infectando todos los plátanos de esa variedad en el mundo. Tal vez habría alguna especie que pueda adaptarse como Plátano 3.0, pero son tan diferentes que parecen una fruta del todo diferente y mucho menos apetitosa. El contendiente más probable es el Goldfinger, que es más rígido y agrio: se le conoce como “la banana ácida”.

Gracias a la mala conducta corporativa y a los límites físicos, parece que estamos en un callejón sin salida. La única esperanza parecería ser un plátano genéticamente modificado para resistir la enfermedad de Panamá. Pero es una posibilidad remota, y encontraría mucha resistencia: ¿a quién le gustaría un banana split hecho con un plátano que contuviera genes de pescado?

¿Hay una parábola de nuestro tiempo en este licuado de plátano, sangre y hongos? Durante cien años, un puñado de corporaciones recibieron una fruta espléndida y se les permitió hacer lo que quisieran con ella. ¿Qué ocurrió? Para exprimirle hasta la última gota de ganancia, destruyeron democracias, quemaron selvas y acabaron matando la fruta misma.

Pero, ¿acaso hemos aprendido? Por todo el mundo, políticos como George Bush y David Cameron nos dicen que regular las corporaciones es “una amenaza” que hay que “combatir”; incluso sostienen que debemos dejar en sus manos el clima del mundo. Para mí, sería una locura.***


* Periodista galardonado, colaborador de The Independent y una veintena de periódicos y revistas de GB, EU, Francia, Canadá y otros países. Amnistía Internacional lo nombró Periodista del Año 2007 por sus reportajes sobre el Congo.

** Conocido en México como tabasco.

*** Juego de palabras intraducible con la expresión “that’s bananas.” (N. del T.)

Traducción: Jorge Anaya


Fuente La Jornada


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Transgénicos, herbicidas, contrabando y muerte "El mundo según Monsanto"

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Transgénicos, herbicidas, contrabando y muerte "El mundo según Monsanto"


El documental "El Mundo según Monsanto", difundido el martes(11 de marzo) por la televisión francoalemana Arte, traza la historia del principal fabricante de organismos genéticamente modificados (OGM), cuyos granos de soja, maíz y algodón se propagan por el mundo pese a las alertas ecologistas.

La directora, la francesa Marie-Monique Robin, centró su película -y un libro del mismo título- en la empresa de Saint-Louis (Misuri, EEUU), que en más de un siglo de existencia fue fabricante del PCB (piraleno), del agente naranja usado como herbicida en la guerra de Vietnam y de hormonas de incremento de la producción láctea prohibidas en Europa.

El documental señala los peligros resultantes del crecimiento exponencial de los cultivos de transgénicos, que en 2007 cubrían 100 millones de hectáreas, con propiedades genéticas patentadas en un 90% por Monsanto.

La investigación, de tres años, se basó en miles de documentos oficiales, publicaciones científicas y artículos encontrados en Google.

La pesquisa la llevó a Estados Unidos y países como India, Paraguay, Brasil o México, cotejando las virtudes proclamadas de los OGM con realidades que a menudo son las de campesinos hundidos por las deudas con la multinacional, las de personas que sufren problemas de salud a proximidad de las plantaciones o las de variedades originales de granos amenazadas por las especies transgénicas.

James Maryanski, ex coordinador de biotecnologías de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de Estados Unidos, reconoce que la autorización de comercialización de los OGM en 1992 fue "política", dado que la cuestión estaba todavía en plena discusión.

Monsanto tiene la patente de los OGM "Roundup Ready", resistentes a ese potente herbicida que contaminaría entretanto cultivos de plantas comestibles a proximidad.

Robin relató en entrevistas divulgadas por la promoción de la película que trató en vano de obtener respuestas de Monsanto a todos esos interrogantes, pero que la compañía decidió "no avalar" su película.

Optó entonces por basarse en centenares de documentos, conferencias y declaraciones de la empresa, e ir a verificar in situ si las cosas eran tan idílicas como el lema de la compañía, "Alimento, Salud, Esperanza", lo daban a entender.

Un capítulo del libro, titulado "Paraguay, Brasil, Argentina: la República unida de la soja", relata el ingreso de ese cultivo en esos países, que figuran hoy entre los mayores productores del mundo, a través de una política de hechos consumados que obligó a las autoridades de Paraguay y Brasil a legalizar centenares de hectáreas plantadas con granos contrabandeados.

La legalización benefició obviamente a Monsanto, que pudo cobrar así las royalties por su producto.

"No se trata de una película o un libro contra los OGM, sino de una pieza importante del dossier" sobre el tema, declaró el líder ecologista Nicolas Hulot, una de las personalidades más respetadas de Francia.

Marie-Monique Robin es una prestigiosa periodista independiente, que en 2004 realizó un documental sobre el Plan Cóndor de eliminación de disidentes políticos en Sudamérica -"Escuadrones de la Muerte: La Escuela Francesa"- para el cual entrevistó con cámara oculta a varios de los máximos represores de las dictaduras militares de los años 70.


Fuente: Ecoportal.net


Resumen del documental (en inglés) aquí



Más sobre Monsanto:


Grandes bufetes serán los "ganadores" con obtenciones vegetales

Mala leche

Corporaciones, agrocombustibles y transgénicos



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El aumento de precios de los alimentos marcará el 2008

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El aumento de precios de los alimentos marcará el 2008

A este sombrío panorama se suma el uso de los alimentos para producir biocombustibles

Rafael Contreras


El aumento de los precios de los alimentos y la escasez de algunos productos agrícolas, seguirá siendo un problema preocupante en el 2008 para los 854 millones de hambrientos del planeta.

Esta tesis se desprende de las últimas evaluaciones hechas por economistas y especialistas sobre la materia, que se sumaron esta semana a un diagnóstico poco halagador de la FAO, quien lanzó un llamamiento contra la hambruna en el mundo.

Durante una conferencia de prensa en Roma, el director de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, advirtió que este flagelo "amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas, en particular a los países más pobres del mundo".

La FAO estima además, que los Países de Bajos Ingresos con Déficit de Alimentación (PBIDA) pagaron por alimentos importados un 25% más que el año anterior, esto es una cifra de varias decenas de miles de millones de dólares.

Los cálculos más alarmantes se refieren a productos básicos como el trigo, cuya cosecha del año 2007 es considerada la peor desde 1998.

Pero no solo los sectores considerados más vulnerables se vieron afectados en el 2007. En varios países, el alza de precios afectó costumbres culinarias consideradas ancestrales.

Mientras en México se registraron varias manifestaciones en protesta por el incremento en el precio de la tortilla, los italianos declararon a mediados de la semana una huelga sin pastas, y en Alemania hubo quejas por el precio de una jarra de cerveza.

Pero, el trago más amargo del año que concluyó fue la brusca subida de las materias primas, que aumentaron un 40% en relación con el 2006.

Los pronósticos para el 2008 no son nada halagüeños, ya que los expertos calculan una existencia de 420 millones de toneladas, la más baja desde 1983, por lo que bien podrá pensarse ya en un incremento del hambre para el llamado Tercer Mundo, cuya población requiere de un aporte calórico diario dependiente de los productos a base de cereales, como el arroz o el maíz, por ejemplo.

A esta situación se sumará este año la profundización de la política norteamericana de los biocombustibles a partir de cultivos como el maíz.

Hoy en Estados Unidos, el 30% de la producción del grano se destina a biocombustibles, dijo recientemente Frank Messias, profesor y economista de la Universidad de Columbia.

Subrayó que si se aumenta el precio del maíz, automáticamente también sube el costo de los alimentos de aquellos animales que el hombre consume y cuya dieta incluye ese grano.

Según datos de la FAO, desde el 2003 se duplicó el uso de maíz para biocombustibles y prevén que la demanda aumentará 12 veces hasta el 2016.

La economista jefe de la FAO, Concepción Calpe, dijo a la prensa que existen elementos fundamentales que indican que se van a mantener los precios altos por lo menos otros 10 años.


* El énfasis es nuestro

caricatura: Tomy

Fuente: Rebelión




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Aprovada UPOV en primer debate

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Aprobada tercera ley de implementación del TLC

Gerardo Ruiz Ramón


Los diputados aprobaron el tercer proyecto de la agenda de implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Se trata de la Ley de Obtenciones Vegetales, iniciativa que se creó para patentar las nuevas especies de semillas y plantas que se creen a través de la investigación científica en laboratorio.

Antes de ese proyecto, los diputados habían aprobado la reforma a la Ley de Representantes de Casas Extranjeras y la reforma al Código Penal (…)


Frenado

La oposición se encargó de aguar la fiesta de la coalición de los 38 legisladores a favor del TLC.

El diputado Óscar López, del Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE), aseguró que hoy mismo presentará una consulta de constitucionalidad ante la Sala Constitucional. López afirmó que para presentar la acción contará con las firmas de José Merino, de Frente Amplio, y de los diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC).

El representante del PASE comentó que la Ley de Obtenciones Vegetales presenta problemas de conexidad con el Convenio Internacional homónimo, que aún está pendiente de votación.

Además dijo que se cometieron errores sustanciales durante su trámite, aparte de que sus contenidos rozan con la Constitución Política.

“Yo espero que los señores magistrados de la Sala Constitucional no acepten presiones de parte de Casa Presidencial, ni del sector empresarial del país. Este proyecto no puede entrar en vigencia porque no está bien planteado y ellos tienen la obligación de emitir un criterio de forma independiente”, insistió.

La Sala Constitucional tendrá un mes para resolver la consulta que plantearán los diputados, mientras tanto, el proyecto no podrá ser sometido a segundo debate (…)


* El énfasis es nuestro

Fuente: Diario Extra 15/1/07

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Doce razones del Frente Amplio para oponerse a UPOV

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Doce razones del Frente Amplio para oponerse a UPOV

(la ley de obtenciones vegetales y el convenio UPOV-91)


José Merino del Río
Diputado del Frente Amplio


1. La UPOV niega los derechos de los agricultores tanto a nivel particular como en su sentido más amplio. A nivel particular, se cercena el derecho a guardar semilla para la siembra e intercambiarla libremente. Donde se ha aplicado ocasiona que pequeños agricultores y campesinos sean obligados a cancelar sumas millonarias a poderosas compañías transnacionales para poder hacer uso de las semillas de sus propias cosechas en cada nuevo cultivo, aún cuando inicialmente ya hubieran pagado por las primeras semillas. Lo anterior es posible, porque las patentes sobre plantas otorgan derechos monopólicos sobre el material vegetativo –incluida su capacidad reproductiva-, que restringen el derecho milenario de quienes cultivan la tierra a reutilizar, sembrar, fitomejorar, intercambiar y vender libremente el producto de su trabajo. Incluso se han presentado casos en países como Canadá y Estados Unidos de agricultores que han sido condenados a pagarle a compañías transnacionales porque en sus parcelas aparecieron rastros de variedades patentadas que no fueron sembradas por ellos, sino que fueron traídas por medios naturales. En sentido amplio, la UPOV no reconoce ni apoya los derechos a la biodiversidad inherentes a las comunidades, ni su derecho a un espacio para la innovación.


2. Las compañías del norte se adueñan de los sistemas nacionales de mejora vegetal en el Sur. En el régimen de la UPOV no hay implícito un código de transferencia de tecnología, a no ser que se quiera llamar así a la realidad pura y dura de que las compañías transnacionales pueden comercializar sus variedades en el Sur amparadas por una normativa hecha a la medida de sus ambiciones globales. Los fitomejoradores nacionales y las casas de semillas locales son compradas por las compañías extranjeras.


3. Las compañías del norte adquieren la biodiversidad del Sur en propiedad, sin obligación alguna de compartir los beneficios. A diferencia del Convenio de Diversidad Biológica (con nada menos que 170 estados miembros) la UPOV no incluye disposición alguna para que los beneficios de la explotación de la biodiversidad del Sur por parte del Norte sean compartidos. Los agricultores del Sur terminan por tener que pagar regalías por su propio material genético, manipulado en el Norte y presentado en un nuevo envoltorio. De esta forma, el Norte obtiene un control comercial completo sobre la biodiversidad y los conocimientos de las comunidades, y sobre los esfuerzos que han contribuído a su existencia.


4. Los criterios de “protección” de obtenciones de la UPOV promueven y favorecen la erosión de la biodiversidad. Esto es tremendamente peligroso, especialmente para los países pobres. La mayor vulnerabilidad de los cultivos suele compensarse a base de más productos químicos o de ingeniería genética, que los agricultores no pueden permitirse. La uniformidad conduce a pérdidas de cosecha y a mayor inseguridad alimentaria.


5. La privatización de los recursos genéticos afecta negativamente a la investigación. Estudios sobre sus repercusiones realizados en EEUU y en otros lugares demuestran una correlación clara entre la aplicación de patentes sobre plantas y sistemas similares como UPOV y una disminución del intercambio de información y de germoplasma. Además, la normativa de la UPOV sobre variedades “esencialmente derivadas” desincentiva a los investigadores, dado que las transnacionales pueden intimidarles con amenazas de acusarles de plagio.



6. Los avances conseguidos para amparar la biodiversidad en sistemas de acceso negociado - como determina el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y la FAO - son socavados por la UPOV. La legislación sobre derechos de obtentor concede propiedad privada sobre recursos regidos por la soberanía nacional y, ciertamente, por la soberanía de las comunidades. El CDB, requiere que se compartan beneficios, mientras que la UPOV no contempla medida alguna en este sentido.


7. UPOV permite la apropiación privada del conocimiento tradicional y las variedades criollas de las comunidades locales indígenas y campesinas. El Convenio y su Ley no contienen medidas eficaces para evitar la biopiratería sobre el conocimiento tradicional y nuestra biodiversidad. Se permite patentar variedades “descubiertas y puestas a punto”. Los conceptos de variedad “nueva” y “distinta” son totalmente ambiguos y dejan grandes portillos para legitimar la apropiación de las variedades locales.


8. La adhesión a la UPOV supone ingresar -como parte- a un sistema que apoya cada vez más los derechos de los obtentores industriales en detrimento de los agricultores y de las comunidades. Las sucesivas revisiones de la UPOV vienen ampliando los derechos de los obtentores y debilitando los derechos de los agricultores y el interés público. Los países en desarrollo se verán obligados a secundar esta tendencia.


9. El grueso de los beneficios irá a parar al Norte. La UPOV ha sido diseñado para facilitar monopolios a las compañías dedicadas a mejora vegetal. Casi toda la mejora está destinada a los mercados internacionales. A pesar de 35 años de existencia de la Revolución Verde y la UPOV, la inseguridad alimentaria del Sur no ha sido eliminada. La incorporación a un sistema sesgado como la UPOV asegurará una mayor integración del Sur en mercados controlados por el Norte, pero no en beneficio de los que todavía hoy padecen hambre.


10. UPOV no es un requisito para cumplir con los Acuerdo de la OMC (ADPIC). Quienes afirman tal cosa mienten. Este acuerdo da un margen importante de flexibilidad a los países para adoptar sistemas alternativos o sui géneris realmente distintos a las patentes. Además, las obligaciones sobre este tema están en constante revisión en la OMC y pueden ser eliminadas antes de que los países en desarrollo hayan tenido que aplicarla.


11. La ley de UPOV impone sanciones brutales y desproporcionadas contra los agricultores que utilicen las semillas patentadas. Tras de que legaliza el despojo a nuestros agricultores de sus derechos milenarios, obliga al Estado a castigarlos si no aceptan ese despojo. La Ley de Obtenciones impone fuertes multas en dinero a los agricultores que usen las semillas producidas en su finca sin pagar por el permiso de las trasnacionales. Incluso se les puede decomisar los frutos de su producción y prohibirles exportar. Estos castigos se pueden aplicar como medidas cautelares, es decir, antes de que se demuestre en juicio la existencia de una infracción a la Ley. Se llega al extremo de autorizar la destrucción de los productos decomisados, no importa que se trate de alimentos.


12. UPOV nunca fue consultado a las comunidades indígenas de Costa Rica, violando el Convenio 169 de la OIT. UPOV contiene normas que afectan sensiblemente los derechos conferidos por la legislación nacional e internacional a los pueblos indígenas, en particular en relación con el acceso, uso y disfrute de la biodiversidad, las plantas, las semillas y los recursos naturales ubicados en los territorios que habitan y el conocimiento tradicional asociado a los mismos. El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, Instrumento Internacional de Derechos Humanos, aprobado por Costa Rica mediante la Ley No. 7316, establece que este tipo de proyectos son de consulta obligatoria a las comunidades indígenas. Sin embargo, la Asamblea Legislativa ha ignorado sistemáticamente la gran cantidad de peticiones que estas comunidades han hecho para que respete el Convenio 169 de la OIT.


* El énfasis es nuestro

Fuente: De pie, Costa Rica de pie!!




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Un gobierno al servicio de las transnacionales

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Un gobierno al servicio de las transnacionales


Por: Alvaro Montero Mejía

Uno de los temas de discusión más importantes que ha sostenido el pueblo patriótico de Costa Rica frente al señor Oscar Arias Sánchez, dueño de esa casa frente a la que nos encontramos hoy, y las fuerzas locales e internacionales que lo respaldan, ha tenido que ver con la demostrada capacidad del pueblo costarricense para salir adelante y construir un país mejor, apoyándose en sus propias fuerzas.

El señor Oscar Arias no se ha cansado de repetir que Costa Rica puede convertirse en el primer país desarrollado de América Latina. Dicho así, pareciera una sana y noble intención. Pero si no se explica el cómo, es decir, los instrumentos, las acciones políticas y sociales junto a las profundas transformaciones que implica, sin definir los medios para realizar semejante propósito, la frase se convierte en una expresión demagógica y sin sentido.

Lo que ocurre es que cuando hablamos de crecimiento social, estamos enfrentados a dos visiones radicalmente distintas de apreciar el progreso de los pueblos. La primera, puesta en práctica por el dueño de esta casa, supone cederle a las fuerzas de capital internacional y a sus aliados locales, la prerrogativa de convertirse en la fuerza motriz y fundamental del crecimiento nacional. La segunda consiste en saber si nosotros mismos, sin despreciar la sana colaboración externa, podemos ser los amos y señores de la Patria y su futuro, si podemos, como hemos dicho antes, caminar con nuestros propios pies y pensar con nuestra propia cabeza.

La expresión más clara del primer método, consiste en el reiterado impulso que Oscar Arias le da al Tratado de Libre Comercio, por medio del cual se le entrega a las corporaciones trasnacionales, convertidas en medios e instrumentos de sus proyectos productivos o simplemente especulativos, las riquezas humanas y naturales de nuestra nación. Desde luego que se procura un interés local, por medio de una alianza entre las corporaciones y sus socios nacionales, esos mismos que hemos denominado como la nueva oligarquía y de la que Oscar Arias es uno de los más claros representantes.

Este proyecto, que coloca en un papel de franca subordinación al empresariado local, se pone también de manifiesto en la llamada ley de concesión de obra pública, que no sólo subordina sino que pone del lado a las iniciativas empresariales propias, para favorecer a corporaciones e intereses foráneos.

Se menosprecia de tal manera el aporte de la inteligencia y la iniciativa nacionales, que un asunto tan simple como la administración de un aeropuerto, queda en manos de grupos cuya procedencia y derechos contractuales resulta cada vez más oscura e indefinible. Otra tarea tan elemental como la revisión técnica de vehículos automotores, se le entrega una corporación extranjera, cuyos beneficios se reparten sin que nadie sepa como, mientras se dejan de lado a más de cien capacitados empresarios costarricenses, dueños de talleres.

Entretanto, las universidades gradúan decenas de técnicos, ingenieros, administradores y otros especialistas, dispuestos a tomar en sus manos, con sobrada capacidad y destreza, la dirección y el funcionamiento de los servicios más complejos por medio de empresas propias o de asociaciones cooperativas. Pero esos jóvenes están destinados a ser, dentro de la concepción arista, a lo sumo mano de obra bien remunerada, pero jamás empresarios o dueños.

Hoy mismo nos enteramos por la prensa de cómo el gobierno está a punto de liquidar, para dejar en manos de una trasnacional europea, la empresa de aviación Lufhansa, una de las empresas nacionales más exitosas y competitivas, de capital 100% costarricense, con una trayectoria admirable y con un sólido reconocimiento internacional, como es la cooperativa de servicios técnicos y mecánicos de aviación que todos conocemos bajo el nombre de COOPESA.

Esas son las dos concepciones del mundo y de Costa Rica en particular, que se encuentran enfrentadas. La discusión sobre el TLC y sus consecuencias no ha concluido, como algunos intentan hacernos creer. Estamos en medio de ella y no tenemos más remedio que colocarnos de uno u otro lado. No se trata de una posición maniquea, es decir, de blanco o negro, sino de la opción ante la que los hombres y las mujeres de nuestra generación estamos dramáticamente enfrentados: conservamos a Costa Rica en nuestras manos y decidimos su destino sin interferencias externas o permitimos que el dueño de esta casa y sus aliados, dispongan de ella y la conviertan en una factoría dónde habrán desaparecido los valores forjados en nuestra corta historia, junto a los atributos fundamentales de nuestra nacionalidad.


Leído ante la casa de Arias el lunes 7 de enero del 2008 a las ocho de la noche.


*El énfasis es nuestro

Caricatura: El Roto

Fuente: Argenpress



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Intercambio desigual Norte-Sur

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Intercambio desigual Norte-Sur

Hedelberto López Blanch


El estancamiento de los acuerdos de la Ronda de Doha dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que desde 2001 tratan de implementar con enormes diferencias las naciones en desarrollo y las desarrolladas y el fracaso de la recién concluida Cumbre entre la Unión Europea y África han sido resultado del desigual intercambio comercial que durante decenios ha impuesto el Norte contra el Sur.

En el Consejo General de Gobierno de la OMC efectuado a mediados de diciembre en Ginebra, numerosos oradores de los 152 miembros (con la incorporación de Cabo Verde) denunciaron el grado del recorte de los aranceles de diferentes países y el incumplimiento del tratamiento especial que deben recibir las naciones en desarrollo.

Con razón existen enormes diferencias en cómo proceder en las conversaciones para alcanzar la liberación del comercio y ayudar a los países en desarrollo a exportar más.

Los pobres, representantes de la mayoría, insisten que los ricos como los miembros de la Unión Europea, Japón y Estados Unidos, abran sus mercados de alimentos a través de un recorte arancelario y que dejen de deprimir los precios mundiales por medio de la entrega de importantes subsidios a sus agricultores, para que la competencia sea justa y no de saqueo a los menos desfavorecidos.

Los de economía poderosa presionan, además, para que los subdesarrollados recorten los aranceles industriales para que penetren en sus mercados los productos manufacturados lo que repercutiría negativamente en esas naciones.

Como una forma de mantener y controlar no solo las economías sino hasta la soberanía política de muchas naciones, Occidente habla de apertura de los servicios públicos a la privatización, así como de recortes eficaces en los aranceles en agricultura y productos industriales, mientras rechazan aplicarlos a sus multimillonarios subsidios internos.

En cuanto a la Cumbre África-UE los Estados que conforman la geografía africana dejaron claro que están cansados de solo recibir regaños y supuestas lecciones de quienes durante siglos han extraídos sus enormes riquezas minerales, naturales y hasta humanas.

Los presidentes de varios países africanos refutaron los edulcorados alegatos europeos en cuanto a negocios e inmigración y respondieron que ahora debían pagar por los daños que durante siglos habían ocasionado.

Datos de la OMC indican que los países desarrollados subsidian a sus productores agrícolas con un promedio de entre 350 000 y 365 000 millones de dólares anuales, es decir, 1 000 millones diariamente.

Debido al proteccionismo agrícola de los países desarrollados, las naciones subdesarrollados pierden más de 40 000 millones de dólares anuales. El mayor perjuicio es para América Latina y el Caribe que supera los 14 000 millones de dólares.

Para Jonathan Quirós, del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de Cuba, los altos montos de subvenciones agrícolas de los países desarrollados, “desconectan” a los productos beneficiados de las señales de los mercados, provocan una verdadera competencia desleal, inducen una espuria falta de competitividad a los productos agrícolas de los países subdesarrollados y limitan sus mercados.

Una medida completamente discriminatoria es la aplicada por Estados Unidos: los aranceles impuestos a las importaciones procedentes de los países subdesarrollados son 20 veces superiores a las aplicadas a las importaciones provenientes de los países desarrollados.

En sentido general, los impuestos aplicados por los países desarrollados a los productos industriales provenientes de los subdesarrollados son 38 % más elevados que los correspondientes a las importaciones entre los miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que solo aplican entre sí un arancel medio de apenas 1%

Las subvenciones estadounidenses a la agricultura, se ubicaron entre 1998-2002 en 9 700 millones de dólares, o sea, el 60% del total de las ayudas de ese país en el período de referencia.

La OCDE señaló que en 2003 los subsidios agrícolas como porcentajes de ingresos aplicados por los países ricos fueron los siguientes: Suiza: 73%, Noruega: 68%, Corea: 66%, Islandia: 63%, Japón: 59%, Unión Europea: 35%, Estados Unidos: 21%.

De acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los países desarrollados subsidian a sus productores agrícolas con un promedio de entre 350 y 365 mil millones de dólares anuales, cifra mayor en 3,5 veces a la de la AOD concedida en 2006

Los productores agrícolas de los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) recibieron entre 2000 y 2002 apoyos estatales que en promedio representaron 31% de sus ingresos

En cuanto a las ayudas de naciones desarrolladas por productos agrícolas de exportación fueron: Maíz 27%, carne de vacuno y ternera 33%, Trigo 37%, Otros cereales 41%, Carne de ovino 45%, Leche 46%,, Azúcar 47%,, Arroz 81%.

La Organización no Gubernamental probó que en el año 2003 la llamada Política Agraria Común europea (PAC) ofreció apoyo a un sector que representó menos del 2% del empleo, pero que absorbió 44 379 millones de euros, el 50% del presupuesto total de la Unión Europea en ese período.

Con estas nefastas políticas aplicadas por las naciones desarrolladas contra las menos desarrolladas será imposible en un futuro cercano llegar a acuerdos loables que garanticen, por lo menos, un comercio internacional justo. Los pobres del Sur no están dispuestos a continuar cediendo sus productos y mercados para el enriquecimiento del Norte.


Fuente: Rebelión

*El énfais es nuestro


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La propiedad intelectual como último bastión de las corporaciones

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La propiedad intelectual como último bastión de las corporaciones


Fabián Pena

En los últimos años, las sociedades de los países del Sur han comenzado a resistirse a los dictados de los organismos de las Naciones Unidas controlados por las corporaciones transnacionales, como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial; resistencia que comienza a desplazarse hacia otros organismos especializados menos conocidos por la opinión pública, pero de importancia capital (en todas sus acepciones) para la subsistencia de las políticas globales impulsadas por el G-8 ó países más ricos.

Estos dictados, si bien responden a patrones comunes, adquieren características distintivas en determinadas regiones del planeta y poseen algunos aspectos de fácil visualización, si se quita el velo que cubre la realidad impuesta desde el Norte. Para las corporaciones internacionales y los gobiernos de países centrales, la circulación de bienes y servicios se ha visto restringida por la aplicación de las antiguas leyes de propiedad intelectual, hecho que ha sido “corregido” en el año 1994 en ocasión de consagrarse el Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, ADPIC o TRIPS.

Este acuerdo impuesto por los países ricos no resultó sin embargo lo suficientemente estricto para controlar totalmente aquella parte de los flujos de capital “apropiables intelectualmente” por aplicación de leyes nacionales; de allí el avance sobre los ADPIC-plus, TLCs, Alquitas, PCT, Tratados de Radiodifusión y otros.

Todos los tratados o convenios internacionales, desde el Convenio de París para la Propiedad Industrial en adelante, derivan de aplicar el principio de la “propiedad privada” sobre los bienes materiales (proveniente de la constitución francesa de 1791 y asimilado luego por las leyes norteamericana y la mayoría de los países europeos), a los denominados “bienes intangibles” (que no son bienes porque no se consumen en su utilización). Esta ha sido y continúa siendo la argucia que le ha permitido al capitalismo corporativo de finales del siglo XX y principios de XXI apropiarse legal, pero ilegítimamente, de una tasa extra de ganancias mediante el sobreprecio aplicado a bienes y servicios originados en las creaciones humanas relacionadas con la cultura, la ciencia y la tecnología.

La aplicación de un mismo principio (la propiedad privada) a creaciones de orígenes disímiles (obras de arte, cinematográficas, televisivas, literarias, audiovisuales; tecnologías: aparatos, productos y procesos farmacéuticos, biotecnológicos, químicos, mecánicos, electrónicos), ha generado uno de los más formidables mecanismos de expoliación creados por el capitalismo en su acelerado proceso de privatización de riquezas producidas socialmente por la humanidad.

Algunos investigadores consideran que “la propiedad intelectual” es el último bastión de subsistencia legal del sistema capitalista dado que, particularmente en los Estados Unidos, esas actividades son las más rentables y esencialmente susceptibles de la protección por leyes de propiedad intelectual (propiedad industrial, y derechos de autor y conexos). Esta es la causa de todas las acciones de presión, chantaje [1] y estigmatización desplegadas por las megaempresas a escala planetaria [2] y dirigidas al control total, tanto de las oficinas regionales y nacionales de propiedad industrial, derechos de autor, entidades de gestión colectiva (en especial de escritores, músicos e intérpretes), como de aduanas, organismos de control de impuestos, fiscalías, juzgados federales, policías federales, ministerios y legislaturas nacionales, en particular en aquellos países de economías fuertemente deficitarias en términos de balanza comercial de bienes manufacturados, e importadores de tecnología, tal es el caso de los países latinoamericanos y caribeños.

Las modificaciones introducidas o a introducir, en las leyes de propiedad intelectual de los países de Latinoamérica y El Caribe (Argentina, Brasil, Chile, México, Nicaragua, Ecuador, Panamá, Venezuela), las actividades destinadas a perpetuar el actual sistema doctrinario de propiedad intelectual a través de seminarios, talleres y simposios; y las acciones de presión directa de representantes de gobiernos del Norte para hacer eficaz la protección dentro de las estructuras estatales, han formado parte de una dinámica agenda lobbista.

Varios especialistas neoliberales han advertido que las políticas emanadas de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y de la OMC se han visto socavadas por las demoras originadas en las reuniones y asambleas de diversos tratados internacionales desarrolladas en Ginebra, produciéndose con el paso del tiempo, una considerable pérdida de ganancias en los países centrales debido a las trabas impuestas por el tercer mundo. Esta advertencia comienza a materializarse en los últimos meses a través de algunos acontecimientos producidos en países de la Región que han sido descriptas en varios informes y publicaciones:

Argentina:

Proyectos de modificación de ley de Derechos de autor (aumento de protección en años que pasa de 70 a 80 después de la muerte del autor, defendiéndose así los derechos corporativos de editoriales y discográficas)[3].

Proyecto de modificación de ley de Marcas: aumento de penas y multas por “falsificación” de marcas y “piratería” con el propósito de asociar estas infracciones con delitos de mayor gravedad [4].

Creación de maestría de propiedad intelectual auspiciada por OMPI, bajo la doctrina de los países centrales[5].

Llamativa visita del embajador de los Estados Unidos al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial de Argentina [6], la Aduana [7] y el Organismo Federal de Impuestos [8].

Reunión de Directores de oficinas de propiedad industrial y derechos de autor de Latinoamérica y el Caribe en Buenos Aires, bajo el auspicio de OMPI [9].

Reunión de Directores de Propiedad Industrial de Latinoamérica y El Caribe bajo el auspicio de EPO [10].

Seminarios auspiciados por OMPI, EPO y OEPM [11].

Concurso auspiciado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina [12].

Brasil:

Nominación por OMPI de la oficina de patentes de este país, INPI Brasil, como examinadora de búsquedas y patentes de controvertido tratado internacional, PCT [13].

Organización de maestría de propiedad intelectual bajo la doctrina neoliberal junto con la Oficina Norteamericana de patentes y marcas (USPTO) y la Oficina Europea de Patentes (EPO), con el auspicio de OMPI.

Reunión para la creación de la Red Mundial de Academias de propiedad intelectual (México, Cuba, Australia, Corea, Brasil, EPO, junto a OMPI [14].

Acuerdo de la Oficina de Patentes con la Oficina de Reino Unido de Gran Bretaña [15].

Organización de varios eventos de marcas, patentes y diseños en conjunto con OMPI [16].

Chile:

Creación de Instituto de propiedad intelectual por presiones de organismos internacionales y gobiernos de países centrales bajo amenaza de incorporación a la lista 301 [17].

Presiones políticas bajo amenazas de sanciones para cumplir con el tratado TLC suscrito con los Estados Unidos[18].

Proyecto de ley para ingreso al tratado PCT[19].

Nicaragua:

Actual envío de proyecto de ley de patentes a la asamblea legislativa para alinearla al tratado TLC suscrito con Estados Unidos en el anterior gobierno [20].

Cuba:

Bloqueo de marcas de origen cubano por parte de los Estados Unidos, particularmente de ron y tabaco [21].

México:

Masivas campañas mediáticas de denuncias y control de “piratería”.

Ecuador:

Llamativa posición de la Oficina de propiedad intelectual en contra de las copias no autorizadas y en sintonía con los organismos internacionales [22].

Panamá:

Visita de funcionarios de OMPI para evaluar junto al gobierno local la posibilidad de crear la Oficina Latinoamericana de Propiedad Intelectual bajo el control de países centrales [23].

Venezuela:

Campaña nacional e internacional para neutralizar las modificaciones introducidas en la reforma de la constitución (Artículo 98) .

Este trabajo lento pero persistente, hacia los organismos y gobiernos de países “en desarrollo” incluyen las presiones políticas, la adhesión por conveniencia o subsistencia en el cargo de funcionarios locales, la cooptación ideológica, la falta de patriotismo, la dádiva oculta, la debilidad ideológica, la falta de información, conocimientos y capacitación de los funcionarios medios.

En los casos expuestos, se denota las grietas y debilidades estructurales en las políticas públicas relacionadas con los derechos intelectuales en los países del Sur, y la desesperación de los factores de poder por aumentar el control sobre ganancias, que resulten el salvavidas de un sistema político, económico y social tan decadente como los decadentes personajes que lo lideran.


[1] Ver: http://www.softwarelibre.cl/drupal//?q=node/1077/print
[2] Ver: http://aporrea.org/tecno/a34009.html
[3] Ver: http://www.aporrea.org/tecno/n83206.html
[4] Ver: http://www.aporrea.org/tecno/n103776.html
[5] Ver: http://www.idec.upf.edu/inpi_ok.pdf
[6] Ver: http://spanish.argentina.usembassy.gov/rel212.html
[7] Ver: http://spanish.argentina.usembassy.gov/rel209.html
[8] Ver: http://spanish.argentina.usembassy.gov/rel209.html
[9] Ver: http://www.wipo.int/edocs/mdocs/lac/es/ompi_jpi_bue_06/ompi_jpi_bue_06_inf_1.pdf
[10] Ver: http://www.wipo.int/edocs/mdocs/lac/es/ompi_jpi_bue_06/ompi_jpi_bue_06_inf_1.pdf
[11] Ver: http://www.inpi.gov.ar/eventoseptiembre/principal.html
[12] Ver: http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=354475
[13] Ver: http://www.aporrea.org/tecno/n99146.html
[14] Ver: http://www.wipo.int/pressroom/es/articles/2007/article_0022.html
[15] Ver: http://www.inpi.gov.br/noticias/inpi-formaliza-parceria-com-o-reino-unido
[16] Ver: http://www.inpi.gov.br/noticias/seminario-no-rio-reune-latino-americanos-para-discutir-propriedade-industrial
[17] Ver: http://www.sargent.cl/boletin/discrepan.pdf
[18] Ver: http://www.aporrea.org/tecno/n78272.html
[19] Ver: http://www.bcn.cl/actualidad_legislativa/temas_portada.2007-09-26.6929271710
[20] Ver: http://www.boliviasoberana.org/blog/_archives/2007/9/20/3242688.html
[21] Ver: http://www.defensahumanidad.cu/artic.php?item=2717
[22] Ver: http://www.terra.com/noticias/articulo/html/act1018518.htm
[23] Ver: http://www.recordreport.com.ve/noticias/ompi.asp


*El énfasis es nuestro

Fuente Rebelión

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