Mostrando las entradas con la etiqueta parapolítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta parapolítica. Mostrar todas las entradas

Elecciones en Colombia: ¿Dos candidatos y una sola política?

|




Por Gilberto Lopes (en Bogotá)

Colombia acudirá a los urnas el domingo 30 de mayo para elegir el próximo presidente de la República, con un duro pulso entre el “uribismo” y la oposición, cuyo aspirante mejor colocado es el candidato del Partido Verde y dos veces alcalde de Bogotá, Antanas Mockus.

El uribismo –una vez que el presidente Álvaro Uribe vio rechazada por el tribunal constitucional su aspiración de presentarse por tercera vez como candidato– estará representado por su exministro de Defensa, Juan Manuel Santos, encargado de llevar adelante lo que la actual administración llama“política de seguridad democrática”.

No son los únicos aspirantes, pues nueve candidatos aspiran a gobernar Colombia, de los cuales apenas seis aparecen en las encuestas, entre ellos Noemí Sanín, del Partido Conservador (8,8%); Gustavo Petro, del Polo Democrático (7,3%); Germán Vargas, de Cambio Radical (3,8%); y Rafael Pardo, del Partido Liberal (3,8%).

Mockus y Santos llegan empatados a la recta final
. A solo once días de los comicios, un sondeo de la firma Gallup Colombia le da a Santos un 37,5% de las preferencias, frente a 35,4% de Mockus, un empate técnico. En marzo, la misma encuesta le daba a Santos 34,2%, mientras Mockus tenía apenas un 10,4%.

Si ninguno obtiene más del 50% de los votos, habrá segunda vuelta el 20 de junio, entre los dos más votados. En ese caso, según la misma encuesta, Mockus ganaría con 48,5%, mientras Santos lograría un 43%. En marzo, Santos tenía un 53,8% en la segunda vuelta, y Mockus, 31,2%.


EL ESCENARIO

En el escenario de guerra que vive Colombia, la visión del conflicto y la manera de enfrentarlo, es el principal tema de la política, afirman los especialistas.

Uribe ha impulsado su política de “seguridad democrática” con la que ha logrado una alta popularidad entre la población, según las encuestas, mientras la realidad muestra el deterioro de la vida institucional, que en Colombia llaman “narcopolítica”, con su otra cara, la “parapolítica”.

En este país “hay más de 70 parlamentarios procesados o en la cárcel”, dijo a UNIVERSIDAD Lilia Solano, directora de la organización Justicia y Vida y candidata a senadora por el Polo Democrático, en las elecciones parlamentarias de marzo pasado.

De los 102 senadores, los diferentes sectores del uribismo lograron 58. Esa cifra puede incrementar si partidos como Cambio Radical, exuribista, deciden apoyar al gobierno. Entre esos apoyos está el del Partido de Integración Nacional (PIN), con ocho senadores. Los principales dirigentes del PIN son el exsenador Luis Alberto Gil, hoy preso por sus vínculos con la parapolítica y el exgobernador de Santander, Hugo Aguilar, bajo investigación judicial por su vínculos con el Bloque Central Bolívar de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Para muchos analistas, el resultado electoral no puede entenderse sin considerar el papel de la narcopolítica y la parapolítica. En Colombia se estima que los ingresos anuales por narcotráfico pueden llegar a los $15 mil millones El voto se puede comprar, ya sea con amenazas o con plata, como lo señaló la propia misión de observadores de la OEA. De los nuevos senadores y congresistas electos, por lo menos 50 están acusados judicialmente o bajo investigación por vínculos con la parapolítica, lo mismo que políticos muy cercanos al presidente, primos, embajadores, ministros y militares.


MAR DE SANGRE


Con cerca de 100 mil desaparecidos en la última década, más de cuatro millones de desplazados (una población similar a la de Costa Rica), cuatro millones de hectáreas expropiadas a los campesinos en las zonas de conflicto, y le 63% de la población en situación de pobreza o miseria, el escenario político está marcado por el terror de la parapolítica.

No se trata solo de la muerte de opositores. “Han asesinado a 1.680 paramilitares, casi todos mandos medios que se acogieron a la ley de Justicia y Paz, y que comenzaron a hablar. Y los fueron matando, uno a uno, dijo Lilia Solano, refiriéndose al proceso de desarme de los grupos paramilitares impulsado por el actual gobierno.

Algunos de los principales dirigentes de las AUC, entre ellos Salvatore Mancuso, fueron deportados a Estados Unidos, para impedir que hablaran.

Sin embargo, desde la cárcel, han hecho denuncias que obligaron a la Fiscalía General a reabrir una investigación contra el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, acusado de haber contribuido a la formación del grupo paramilitar en Bogotá, el “Bloque Capital”.

El candidato presidencial, Juan Manuel Santos, podría, por su parte, ser acusado por los tribunales ecuatorianos, que han decidido investigarlo por su responsabilidad en el bombardeo del campamento en que murió Raúl Reyes, dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en territorio ecuatoriano, en marzo del 2008.

El paramilitarismo está estrechamente vinculado a los intereses económicos de las grandes empresas, como lo reveló el propio Mancuso. Este relató el caso de la minera Drummond Co., a la que acusó de financiar acciones de las AUC para liquidar a líderes sindicalistas, en el departamento del César.

Más recientemente estalló el escándalo del asesinato de jóvenes en Ciudad Bolívar, una enorme y empobrecida villa de desplazados, al sur de la capital, cuando un grupo de madres denunció la desaparición de sus hijos.

Se trata de jóvenes “reclutados” por paramilitares y entregados al ejército en Ocaña, departamento de Santander, donde aparecieron muertos, uniformados de guerrilleros, parte de los “falsos positivos”, casos presentados por el ejército como guerrilleros caídos en combate. Por cada baja ocasionada a la guerrilla, los militares reciben permisos, ascensos y plata.

“Hay más de 4.000 casos de falsos positivos en investigación”, dijo Lilia Solano.

“Los reclutadores confesaron que reclutaban a los muchachos, los llevaban a una casa en Santander y ahí los entregaban al ejército. Lo que ocurría después, no lo sabían. Los mataban muy cerca del batallón. Hay 16 casos documentados, pero pueden ser más. Y se sabe ahora cuales militares contrataban a los reclutadores”, aseguró.


SEGURIDAD DEMOCRÁTICA


La base de la política de Uribe es la “seguridad democrática”. Para la oposición, ésta “es el nombre que le dio a una vieja política de represión que, con diferentes nombres, se aplica desde hace muchos años, “para un control de la vida civil por la vía militar”.

“Se les da estos nombres, pero es lo mismo: control de la población, de la gente que ha luchado por la tierra, los campesinos, los indígenas. En 1964 se llamó Plan Lazo, para lograr la pacificación del país. En 1968 se llamó Plan Andes, una guerra contraguerrillera. Ahí se hizo famoso el Manual provisional para el planeamiento de la seguridad nacional. El 1974 se llamó la Estrategia Nacional contra la Violencia’.

Luego vino el Plan Colombia, de Andrés Pastrana, en 1998, con millones de dólares y ayuda militar para lograr la pacificación del país. En el 2002 llega Uribe, con su plan militar de Seguridad Democrática, una combinación de la guerra de baja intensidad con una convencional”, explicó Solano.

“La lucha por la tierra es el tema grueso de todas las guerras en Colombia, desde la Conquista. En el pasado, el campesino huyó, pero volvió para luchar por la tierra. A finales de los 70 el narcotráfico empezó a apropiarse de grandes cantidades de tierra y tuvo que expulsar al campesino. Surge esa estrategia de los paramilitares, una estrategia de Estado pero a la vez, un servicio al narcotráfico. Se habla de cuatro millones de hectáreas expropiadas a los campesinos”, agrega.

“La seguridad democrática necesita resultados y esos son: desapariciones, asesinatos, bombardeos a pueblos. Cuando se flexibilice el control de la información se sabrá la dimensión de esos hechos”, vaticinó.

Por su parte, el diputado del Polo Democrático, Germán Reyes, aseguró que “para que sea posible un acuerdo humanitario y una solución al conflicto interno, tiene que haber un reconocimiento de la naturaleza del conflicto. El actual gobierno no lo reconoce y así no es posible avanzar”.

En su opinión, el gobierno no acepta la existencia del conflicto porque de hacerlo, tendría que explicar sus orígenes. “¿Les parece poco 4,5 millones de personas desplazadas; les parece poco cuatro millones de hectáreas expropiadas a los campesinos?”, se pregunta.

“Este conflicto se mezcló con el narcotráfico, con la siembra de la coca. Mezclados los temas de la coca con el de la tierra, éste asumió otra dimensión. Pero no es mediante la instalación de siete bases militares estadounidenses y de la llegada de soldados de ese país que vamos a resolverlo. No puede ser esta la política antinarcóticos del gobierno. Hay que restituir las tierras a los campesinos, hay que recuperar el patrimonio público, como las empresas de telecomunicaciones, y evitar que se sigan privatizando los sectores estratégicos de la economía nacional”, enfatiza.


SANTOS O MOCKUS


Frente a esta realidad, Santos y Mockus son la alternativa preferida por la población.

“La elección de Santos es fundamental para cubrir el desastre de Uribe, porque han sido ocho años de criminalidad, de limpieza de expedientes, de negocios. No es cualquier cosa lo que hay que tapar. La función de Santos es promover esa política, que necesita las bases militares norteamericanas, y sacar a Uribe del embrollo en que se encuentra”, asegura Solano.

La diferencia entre Santos y Uribe está en el estilo, explicó a UNIVERSIDAD un periodista con larga experiencia en la política colombiana. Uribe es un gamonal; Santos, un hombre de formación urbana, “pero que ha traicionado a todos los amigos cuando hizo falta”, agrega, refiriéndose a una posible acusación contra el mandatario en el Tribunal Penal Internacional, un tema sobre el que se habla con frecuencia en Colombia.

Mockus ofrece honestidad y asegura que la guerra contra los grupos ilegales debe ganarse “limpiamente”, en vez de la política mafiosa de Uribe.

En reciente entrevista al diario argentino Página 12 dijo: “Seremos implacables, rígidos, con las FARC”. Y agrega: “Nosotros necesitamos contar con la presencia en territorio colombiano de naves norteamericanas, de tripulaciones, de contratistas norteamericanos, en una escala que está regulada por los acuerdos… Sin las bases el país sería probablemente presa de las FARC o de la alianza guerrilla-narcotráfico”.


Fuente Semanario Universidad


El énfasis es nuestro






Leer más...

Denuncia abusos de la DAS en Colombia

|





Por Gilberto Lopes (en Bogotá)


El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, montó compañas de desprestigio contra quienes no comparten su propuesta de “seguridad democrática”, utilizando las estructuras del organismo de inteligencia conocido como Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), denunciaron personas que decidieron fundar un sindicato para evitar su destrucción.

Durante el gobierno de Óscar Arias se firmó un acuerdo con el de Colombia, para que la DAS prestara asistencia a su contraparte costarricense, la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS).

Un escándalo surgió cuando la revista Semana reveló que la DAS había estado interceptando llamadas de magistrados, periodistas y líderes opositores, en plena campaña de Uribe para lograr una reforma legal que lo autorizara a reelegirse por segunda vez consecutiva.

“Uribe tenía todo fríamente calculado. Por debajo se cocinaba la guerra política: el paramilitarismo”, dijo a este Semanario Helena Villegas, presidente de la Asociación Sindical de Servidores de la Seguridad del Estado, el sindicato de la DAS.

Creado hace seis meses, el objetivo del sindicato es evitar que Uribe cierre la institución para que no salgan a la luz pública los abusos cometidos, que incluyen el asesinato de agentes considerados peligrosos.

“Cuando empezó la lucha por su reelección, Uribe necesitaba saber lo que pensaban en la Corte. Él utilizó la inteligencia para tratar de garantizar la reelección, para desprestigiar a la oposición, para vincularla con el terrorismo. Él necesitaba desprestigiar a la Corte y a la oposición para presionarlas sobre el referendo. Por suerte no lo pudo hacer. Y se le desmontó el aparato”, afirmó Villegas.


CONTRA LA OPOSICIÓN

Documentos publicados en Colombia revelan la dimensión de las acciones promovidas por el gobierno de Uribe.

Se trata de una “guerra política” montada por la Subdirección de Operaciones, de la Dirección de Inteligencia de la DAS, con el objetivo de “defender la democracia y la nación” y “crear conciencia sobre las consecuencias de un sistema comunista”.

Para eso la DAS montó tres operativos: Amazonas, Transmilenio y Bahía.

Amazonas definía como blancos los partidos políticos opositores y miembros de la Corte Constitucional, que debía resolver sobre la legalidad de una consulta popular para permitir una nueva reelección. La Corte decidió, finalmente, en febrero pasado, en contra de esa aspiración.

La operación Transmilenio tenía como objetivo “neutralizar las acciones desestabilizadoras de las ONG en Colombia y en el mundo”, vincularlas con organizaciones narcoterroristas, “en busca de su judicialización”. Para eso pretendía impedir la publicación de libros contrarios a los intereses del gobierno, neutralizar las acciones de organismos de derechos humanos, desprestigiar a dirigentes opositores y crear conflictos entre ellos.

Lo que hoy se conoce como el escándalo de las chuzadas (intervenciones telefónicas) es una acción sistemática ordenada por la casa presidencial para utilizar las agencias de seguridad con el fin de interceptar comunicaciones privadas, construir montajes judiciales, intimidar, chantajear, amenazar, calumniar y atentar contra la integridad de los ciudadanos, instituciones, empresas y medios de comunicación, denunció el senador Alexander López en el Senado, el 4 de mayo pasado.

“Ese grupo buscaba desprestigiar a la oposición, a periodistas y líderes de derechos humanos. ¿Con qué fin? Con el fin de obligar a un pueblo a alinearse con el presidente”, afirmó la presidenta del sindicato.

“Ellos empiezan a escoger blancos, personas que denunciaban los vínculos del gobierno con el paramilitarismo. Luego fueron ampliando la lista. Ese grupo empieza a hacer una guerra política, atemorizando a la gente, haciendo llamadas en las que les hacían oír gritos de personas que eran torturadas, realizando seguimientos ilegales”, aseguró Villegas.

“No se puede contener tantos secretos. A Uribe se le sale el poder de las manos cuando estalla el problema del DAS. Ahora es la inteligencia del Estado contra la corrupción de Uribe.

Ya es incontrolable, sale una cosa por aquí, otra por allá”, añadió.

“Quieren liquidar al DAS para tapar las pruebas que comprometerían al presidente, para ocultar el grupo que crearon ilegalmente”,concluyó.


Fuente Semanario Universidad

El énfasis es nuestro

El esténcil dice:
"La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es fortaleza. Bienvenidos a 1984 2009."


Nota relacionada:

Colombia: Revelan que servicio secreto vendió información a paramilitares



Leer más...

EE.UU. pide extradición de paramilitar que se reunió con Arias

|






  • Al inicio de su gestión Oscar Arias recibió a quien podría ser el primer paramilitar extraditado a Estados Unidos por ese delito.


Vinicio Chacón, redactor


Carlos Mario Jiménez, alias "Macaco", uno de los reconocidos líderes paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quien se reunió en agosto de 2006 con el presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, fue encarcelado pocos días después y ahora está en proceso de ser extraditado a Estados Unidos por actividades ligadas al narcotráfico y lavado de dinero.

Jiménez formó parte de un grupo de representantes de las AUC quienes estuvieron en la Casa Presidencial con el mandatario, tres meses después de haber asumido funciones. Las detenciones se dieron por orden directa del presidente colombiano Álvaro Uribe, quien en declaraciones que entonces dio al periódico El País de Colombia, dijo que buscaba "ganar credibilidad para el proceso de paz".

A la cita, que se dio en vísperas de que Arias viajara a la segunda toma de posesión de Uribe, asistieron once líderes de las AUC, según lo consignó al día siguiente el Diario Extra. Cabe destacar que este diario fue uno de los pocos medios que mencionó la presencia de Jiménez. En esa nota consignó la participación de Jiménez y de Antonio López, quien también participó del llamado proceso de desmovilización de las AUC.

El encuentro, que habría durado una hora, se realizó en presencia de un representante del gobierno colombiano, según la agencia EFE. Precisamente los nexos entre miembros de las AUC y diferentes miembros de los poderes en Colombia, en particular del gabinete del presidente Uribe, han generado los escándalo de la llamada parapolítica.

Cabe recordar que el ex ministro de seguridad Fernando Berrocal levantó un polvorín con el tema de la penetración del conflicto colombiano en Costa Rica, tras declarar que personalidades de la política estarían vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Sin embargo, informó poco sobre la presencia de representantes de los grupos paramilitares colombianos en el país. Ello a pesar de que recientemente fue detenido el senador colombiano Humberto de Jesús Builes Correa -dedicado en Costa Rica a la producción de tilapia- precisamente por tener nexos con el paramilitar Carlos Mario Jiménez.

El diputado Óscar López, quien desde un principio criticó la reunión de Arias con los "paras", manifestó: "Consideré nocivo que esos mercenarios, asesinos y narcotraficantes vinieran al país a reunirse con el Presidente de la República.

La explicación que me dieron fue que se trataba de la vocación de paz de Arias, lo cual refuté pues él es el presidente de todos los costarricenses y estamos heredando problemas colombianos que no nos deberían tocar".

Ahora el legislador lanza sus ataques contra la Ministra de Justicia y Vicepresidenta Laura Chinchilla, quien recientemente visitó Colombia para reunirse con autoridades policiales, a fin de confirmar la existencia de la supuesta lista de políticos del país vinculados con las FARC.

Tras la gira, Chinchilla descartó que hubiera una lista de personas con relaciones en ese nivel y se circunscribió a citar dos personas, que en el país serían las únicas relacionadas con ese grupo rebelde. Ese criterio también fue expuesto por el presidente Uribe, quien a instancias del gobierno de Costa Rica envió un comunicado relámpago en el que descartó la existencia de cualquier lista.

López cuestionó a Chinchilla por el hecho de no referirse en absoluto sobre la detención y posible extradición del líder paramilitar Jiménez, cuando compareció ante la Asamblea Legislativa, así como por el hecho de que el Gobierno "evade el tema y solo se circunscribe a hablar de las FARC".

Pero el diputado José Merino, del Frente Amplio, dijo que no que se conformará con la tarea inicial de la comisión especial, formada para investigar la penetración de las FARC en el país, sino que mediante una moción buscará que se amplíe el mandato de ésta.

El legislador puso el dedo en llaga y dijo tener la impresión de que "toda la cacería de brujas que han querido montar alrededor del tema de las FARC, es para encubrir el gran lavado de dinero que realmente hay en Costa Rica a través de inversiones del narcotráfico de los paramilitares. Llama mucho la atención que el ex ministro Berrocal no haya dicho una palabra de esto".


Los antecedentes de Jim
énez

En octubre del año anterior las autoridades estadounidenses formalizaron la solicitud de extradición contra Jiménez, tras comprobarse que, aún "desmovilizado", realizó varios intentos por exportar cocaína y al menos ocho transacciones irregulares entre entidades bancarias de México y Estados Unidos.

Según informó el diario La Vanguardia, de España, en su edición del 5 de abril pasado, día en que Uribe autorizó la extradición de Jiménez, el paramilitar es reclamado por tribunales del estado de Florida y del Distrito de Columbia, en Estados Unidos, por los delitos de narcotráfico, lavado de capitales y financiación del terrorismo.

Pero, ¿quién es Jiménez?. La participación en las AUC de Carlos Mario Jiménez, alias "Macaco", alias "Javier Montañés", data de 1997 y llegó a ser comandante militar del Bloque Central Bolívar (BCB), de las AUC, puesto en que fue heredero del mismo ideólogo del grupo, Carlos Castaño. Así, Jiménez estuvo al frente de "la estructura paramilitar de mayor influencia en el país", según el diario colombiano El País cuando informó sobre la detención.

Esa información añade que "está implicado en el asesinato del ex defensor del Pueblo de Norte de Santander. Lo señalan como responsable de infiltrar el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de negociar con gasolina robada, de manejar una gran red narcotráfico y de intimidar a varios políticos".

Según publicó la revista colombiana Semana el 9 de junio del 2007, "muy joven se involucró con el narcotráfico". Ese medio apunta que los orígenes de Jiménez en esa actividad están ligados a un tal Hernando Gómez, alias "Rasguño", "capo que fue detenido en Cuba y que pronto será extraditado a Estados Unidos".

Según esa publicación, para 1997 ya se habría hecho de "una inmensa fortuna" y tenía a su servicio un ejército privado. En ese momento, a través de Gómez habría sido contactado por las AUC, "en poco tiempo se enfundó en un camuflado, se puso el alias de Javier Montañés y se convirtió en el principal comandante del BCB". Bajo su mando, el BCB expandió su presencia a diez departamentos, "su mapa de crecimiento coincide con las zonas de mayor producción de coca", señala la nota de Semana.

Al momento de dejar las armas, a cuyo acto asistió Edén Pastora, tenía bajo su mando a un ejército de 7.000 hombres, entre ellos el llamado Bloque de Putumayo, liderado por un alias "Rafa", considerado responsable del asesinato de cerca de 3.000 personas cuyas fosas se descubrieron en esa región.

De acuerdo con el diario colombiano Vanguardia Liberal, en su edición del pasado 25 de febrero, "Macaco" es parte de un grupo de paramilitares calificados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como "traficantes especiales", para lo cual se basó en investigaciones de la Agencia de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y contó con el apoyo del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Esa calificación implica el congelamiento de cualquier bien que tenga bajo jurisdicción estadounidense, así como la prohibición a personas o empresas estadounidenses de realizar cualquier transacción con él.

De hecho, el 7 de setiembre de ese año la Policía Antinarcóticos colombiana anunció el desmantelamiento de una red narcotraficante encabezada directamente por Jiménez y su esposa. De acuerdo con Semana, esa organización enviaba por alta mar grandes barcos de pesca, lanchas pequeñas cargaban la cocaína y se dirigían a costas "de países centroamericanos como Panamá, Honduras y Nicaragua", para luego enviarla a los mercados de Europa y Estados Unidos.

Además, se comprobó que sólo el 25 de julio del 2005 movió más de $356 mil de una cuenta en Casa de Cambio Puebla Reforma S. A., en México, a través de Miami, Florida, a otra en el Bank of America, en Oklahoma City.

Según informó el pasado 10 de abril el canal colombiano Caracol, la intensa batalla legal que ha generado su posible extradición llevó al viceministro de Justicia colombiano, Guillermo Reyes, a aseverar que Jiménez "habría comprado a víctimas suyas para que interpusieran recursos legales con el fin de impedir" ese proceso.

De acuerdo con el mismo medio, voceros de esas víctimas negaron la acusación y "advirtieron que sólo pretenden que él pague por los cerca de 16.000 asesinatos cometidos por sus hombres". "Buscamos que nos pueda contar qué pasó con nuestros seres queridos. Estamos seguras y sabemos que a Estados Unidos no le interesan la verdad ni las masacres de Colombia, le interesan las rutas del narcotráfico", señaló Luz Amparo Mejía, familiar de una víctima.


Fuente Semanario Universidad
Sección PAÍS. Edición 577

Foto: AP


El énfasis es nuestro





Leer más...

Colombia y la parapolítica

|





AUC: Historia triste de Colombia


El grupo armado conocido como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) nació a finales de los años 90, como una alianza entre los distintos grupos paramilitares que tenían presencia en las diferentes regiones del país. Las AUC tenían como principal objetivo la "protección" de sus patrocinadores y miembros, usualmente personas vinculadas a la ganadería extensiva y el narcotráfico, ante el desarrollo del conflicto entre el gobierno y los diferentes grupos guerrilleros de izquierda, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Identificados como de extrema derecha, sus múltiples masacres y demás actividades criminales las llevaron a ser consideradas como terroristas por Estados Unidos y Europa. Negociaciones emprendidas por el gobierno de Álvaro Uribe produjeron la desmovilización de las AUC en el 2006, aunque algunos de sus miembros se han mantenido activos como "grupos de seguridad", mientras que otros han pasado a ser parte de un nuevo grupo paramilitar denominado Águilas Negras.

Miembros desmovilizados de las AUC han dado testimonios en los que narran algunos de sus procedimientos en el campo. Por ejemplo, la orden de "picar" a alguien significaba que luego de matarlo lo partían en pedazos y lo arrojaban a algún río.

Según cita la enciclopedia libre en línea Wikipedia, el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, ha señalado que los grupos paramilitares, varios de ellos vinculados a las AUC y en ocasiones acompañados por miembros de las fuerzas militares, "han sido responsables del desplazamiento forzado de miles de personas, así como la desaparición de cerca de 15.000 individuos, muchos de ellos han sido asesinados y enterrados en fosas comunes o han arrojado sus cadáveres a los ríos".

Según informes de este movimiento, entre 1982 y 2005 los paramilitares perpetraron más de 3.500 masacres, y robaron más de seis millones de hectáreas de tierra. Se puede ver una nota de Primer Impacto con testimonios de atrocidades cometidas por los paramilitares en el sitio You Tube.



Escándalos de "parapolítica" sacuden Colombia

  • Senadores y miembros del gobierno son los casos más sonados.


Un total de 28 congresistas colombianos están detenidos y otro tanto es investigado por esos presuntos vínculos con las AUC en una gigantesca causa conocida como la "parapolítica", según lo detalla el diario colombiano el País en su edición del pasado 8 de abril.

Sin embargo, sin lugar a dudas el caso más sonado fue el de la renuncia de la ex ministra de Relaciones Exteriores de ese país, María Consuelo Araujo, la cual se produjo el 19 de febrero del año pasado.

Araujo dimitió tras fuertes presiones, luego de que el 15 de ese mismo mes la Corte Suprema de Justicia ordenara detener a seis congresistas por presuntos vínculos con grupos paramilitares, entre ellos al senador Álvaro Araujo Castro, hermano de la canciller.

Además, al día siguiente la misma corte solicitó a la Fiscalía investigar al ex ministro Álvaro Araujo Noguera, padre de la canciller, acusado de su presunta participación en un secuestro y por el delito de "concierto para delinquir", por participar en la conformación de grupos paramilitares, según publicó el diario español El País por entonces.


El germen de la parapolítica

El origen de los vínculos entre figuras de las política colombiana y las fuerzas paramilitares ha sido señalado en el llamado Pacto de Ralito.

Se trata de un pacto secreto, firmado en el año 2001 al margen de las negociaciones de paz entre jefes de grupos paramilitares y más de cincuenta políticos de diferentes regiones del país, entre senadores, representantes, concejales y alcaldes para un proyecto político que prometía "refundar al país", según lo consigna la enciclopedia libre en línea Wikipedia.

La existencia fue revelada por uno de los senadores implicados, Miguel de la Espriella, en una entrevista periodística realizada en noviembre del 2006 .

Sin embargo, desde junio del 2005, la dirigente del Polo Democrático Alternativo (PDA) Clara López Obregón, denunció la vinculación de congresistas con las AUC, tras la afirmación del líder de ese grupo Salvatore Mancuso, de que un 35% del Congreso "son amigos" de su organización.

En noviembre del 2006, las investigaciones llevadas a cabo por la Corte Suprema de Justicia llegaron a señalar a varios legisladores afines al movimiento político del presidente Álvaro Uribe como vinculados a las AUC.


De última hora

Luego de cerrar esta edición trascendió que el ex senador colombiano Mario Uribe, primo del presidente Álvaro Uribe, pidió asilo político en la Embajada de Costa Rica en Bogotá, luego de que la Corte Suprema de Justicia solicitó su detención por encontrarle vínculos con los paramilitares. En declaraciones a la cadena Univisión, el abogado de Uribe justificó la decisión de pedir asilo en Costa Rica, por que "hay precedentes recientes de colombianos asilados".


Fuente Semanario Universidad
Sección PAÍS. Edición 577

El énfasis es nuestro


También pueden leer en el Semanario Universidad:

Empresario detenido tenía vínculos con Jiménez

Oscar Arias Blues


Más información:

Ordenan arresto de primo de Uribe

Arrestan a Mario Uribe




Leer más...

 

©2009 Sin pelos en la lengua... NO AL TLC | Template Blue by TNB