Mostrando las entradas con la etiqueta Isabel Ducca. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Isabel Ducca. Mostrar todas las entradas

Los AYUNANTES de visita en el reino del respeto

|





Por Isabel Ducca D.

De vez en cuando hay que hacer una visita al reino del respeto. Volvemos reconfortados de ver tanta maravilla realizarse. Generalmente, invitamos a los o las amigas que andan un poco alicaídas por algún percance de esos que los seres humanos tenemos, cada vez más a menudo, por andar husmeando y metiendo las narices en los reinos de los ogros y las maléficas. Para no cansarlos con el cuento, en este viaje nos acompañaron los AYUNANTES que hace ya más de ocho días están frente a la Casa Presidencial en San José de Costa Rica.

No habíamos terminado de cruzar la frontera, cuando un cortejo de jóvenes y ancianos nos llegaron a recibir y les traían sillas para que no dieran ni un paso pues, según una proclama de la Reina, ellos eran los huéspedes más honorables que habían llegado a visitarlos. No más los sentaron, e inmediatamente fueron coronados con guirnaldas de flores, pues los nombraron Hijos Predilectos de la Madre Tierra. Un desfile en su honor se había organizado con carrozas que representaban grandes luchas por el medio ambiente a lo largo y ancho del planeta. Ellos encabezaban el desfile y las Cuatro Estaciones de Vivaldi y la Novena sinfonía de Bethoveen se dejaron oír desde los postes del alumbrado público, pues cada uno cuenta con un micrófono para que los habitantes de ese Reino puedan gozar del arte constantemente.

Por cada pueblo por el que desfilaba el cortejo, la gente no sólo aplaudía a los Hijos Predilectos de la Madre Tierra, sino que les regalaban muestras de amor a la Naturaleza. Por ejemplo, hubo un pueblito en que los niños habían recogido nidos de pájaros, ya abandonados por supuesto, piedras de colores y semillas de una gran variedad de especies, de formas y colores variados e inusitados y en una canastita hecha de papel les habían puesto un regalo a cada uno.

Como si eso fuera poco, nos enteramos poco después que, por solidaridad con los ayunantes, la Reina, había pedido a sus compañeros y compañeras, porque no permite hablar de súbditos, que sin poner en riesgo la salud, todos los que quisieran y pudieran, ayunaran mientras estábamos de visita. Ella misma encabezaba el ayuno por la Vida y la Madre Tierra.

Ni para que les cuento de los medios de información, porque en el Reino del Respeto, se llaman medios de información, por un decreto del Consejo de Ancianos, está prohibido poseer medios de comunicación de masas. Ellos y ellas, los ancianos, argumentan que ese país no hay masas, hay personas y tienen el derecho a estar informadas. Bueno, la cosa es que desde los niñitos de cinco años hasta las ancianitas de un alberque, hicieron fila para hablar, entrevistar y dar a conocer la opinión de los Ayunantes y el por qué de la lucha. No podían creer que existiera un mundo donde se adorara el Oro, la Plata, y el Dinero por encima de la Madre Natura.

A nosotros nos entristeció mucho que los niños tan pequeñitos se enteraran de cosas tan trágicas. No podían creer que autoridades y el Presidente de un país mandara a talar árboles. En el Reino del Respeto, los árboles son sagrados y se le pide permiso a la Madre Tierra cuando hay que cortar alguno. Tampoco podían creer que nuestra Presidenta no los honrara como se les hizo allá.

La Reina, como muestra de su solidaridad, abrió las puertas del palacio a todos los ciudadanos que quisieran acompañar a los visitantes. Pudimos constatar que no era manipulación lo del ayuno, porque no separó un minuto de sus huéspedes y tomaba el mismo líquido que se les ofrecía a todos.

Estaba tan contenta de poder ayudarnos en algo, que todas las noches que estuvimos ahí mandó a organizar cantos y juegos en honor de sus invitados.

Por fin, como despedida, nos tenía una sorpresa. Había mandado a grabar en camisetas el rostro de todos los Ayunantes y pidió que se hicieran carteles. El último día recorrimos en sentido inverso el reino, y todo el mundo andaba con su camiseta y los carteles empapelaban el Reino.

Antes de cruzar la frontera, hubo un acto solemne y les colocaron una insignia tejida con hilos de araña, después los invitaron a firmar en un libro donde solo pueden aparecer quienes son Hijos Predilectos de la Madre Tierra.

Y no sé si fue la emoción de poder vivir toda esa muestra de amor y solidaridad, pero en el último momento me pareció ver que entre las nubes se asomaba un viejito de lentes y se sonreía.

En Costa Rica, once ayunantes primero y, después, cinco personas en huelga de hambre, se enfrentan a la empresa minera Infinito Gold por amor a la Madre Tierra.

Por favor, urge, necesitamos solidaridad nacional e internacional.


Fuente: Tribuna Democrática

Foto: informa-TICO


Nota relacionada:

Crucitas: Huelga de hambre frente a Casa Presidencial llega a once días, informa-TICO



Leer más...

¿Cómo reclutan a un marine?

|



Por Isabel Ducca D., filóloga, UNA

Jimmy Massey es un soldado estadounidense de los tantos que tuvo que ir a Iraq en la misión “liberadora” y se definió a sí mismo como “un cowboy del infierno”, por lo menos mientras fue un militar activo. Su libro Cowboys del Infierno, es un testimonio y una revelación de su metamorfosis en marine estadounidense, su trabajo como reclutador y su estadía en Iraq como parte del mayor ejército del mundo y el más poderoso.

En su itinerario para convertirse en cowboy del infierno, debió pasar una serie de pruebas por medio de las cuales se hubiera podido consagrar como héroe, tal y como lo mandaba su comandante en jefe, de no haber sido porque empezó a deslizar su conciencia y su sensibilidad por los caminos prohibidos para un marine estadounidense. Esos caminos le llevaron a reflexionar y a cuestionar la “misión liberadora” en Iraq:

“—Señor, creo que lo que estamos haciendo en Irak es un genocidio. Lo de la ayuda humanitaria es sólo una excusa de mierda; es tan sincera como la afirmación del Presidente Nixon de que él no era un sinvergüenza. Creo que nuestro único objetivo en Irak es el petróleo y las ganancias. Y estamos dejando tanto uranio enriquecido en el campo de batalla que no tendremos que preocuparnos por futuros terroristas o incluso futuros iraquíes, porque los estamos matando poco a poco y uno a uno”.

Cuando se reclutó en el ejército, jamás se hubiera imaginado que alguna vez afirmaría eso. Entró al ejército a hacer realidad los sueños y los juegos de niño, pues su juego favorito era imaginarse ser un Rambo en una selva vietnamita. Su misión en el juego era cazar vietnamitas, para eso le servían las ardillas, y cuando las cazaba estaba atrapando a un hombre, en ese momento el animalito “se convertía en ardilla estofafa”. Esa imagen, modelo mental de héroe infantil, vuelve cuando se topa un día, después de una entrevista de trabajo, a un reclutador. Éste “habló de todo aquello que era importante para mí: autodisciplina, confianza en uno mismo, autocontrol. Prometió que sí me unía a los Marines, desarrollaría todas las cualidades necesarias para triunfar en la vida”.

Massey relata también cómo la imagen de aquel marine se derrumbó poco a poco, sobre todo cuando, después de terminar su entrenamiento, tuvo que actuar como reclutador. Ofrecía lo mismo que le ofrecieron a él: el triunfo, la salida de la pobreza, la posibilidad de realizar estudios universitarios y el alto honor de servir a las Fuerzas Armadas. Veamos cómo vendía el sueño americano:

“Algunas veces iba a conocer a los muchachos con mi uniforme, condecoraciones y medallas para mostrarles todo el poder que tenía. También tenía un bulldog inglés llamado Tank Balls le puse ese nombre porque tenía “elefantiasis (en la jerga de un marine eso significa que su vida sexual no era muy activa. (sic) Cuando los chicos entraban en mi oficina, les jugaba una mala pasada. Les pedía que abrieran un cajón y que cogieran una pistola de plástico. Tank estaba entrenado para que saltara sobre el muchacho, pero yo lo detenía antes de que mordiera a nadie. El mensaje subliminal siempre era el mismo: “¿Ves? Soy poderoso. Tú también puedes serlo. Yo era un fulano cualquiera y el Cuerpo de Marines me convirtió en un hombre de acero”.

Su misión como reclutador la sintetiza en una frase: “Hay que ganarse su confianza y aprovecharse de sus debilidades”. El hombre de acero al que alude tiene varias características, pues aprendió a ser duro en el entrenamiento como una máquina para matar, a diferenciar entre los civiles y los militares y a castrar sus sentimientos. No podía tener compasión ni pensar en sus pobres muchachos necesitados de trabajo, de orientación e identidad porque tenía que cumplir la cuota mensual para poder mantener a su familia y sostener el honor de ser marine: “Como reclutador tienes que aprender rápido y una de las cosas que más rápido aprendí fue que para mantener su trabajo los reclutadores no pueden tener escrúpulos”.

Relata varios casos de engaño a los muchachos o a sus superiores con tal de cumplir la cuota mensual. Pero cómo hacía para reclutar a los muchachos con expediente delictivo, ilustra muy bien ese abandono de escrúpulos:

“Estaban acostumbrados a que les preguntara si se podían reducir o eliminar cargos como posesión de marihuana, embriaguez, hurto, posesión de drogas, robo y asalto…(…) Primero yo les preguntaba si era posible reducir esos cargos. Ellos hablaban con el fiscal del distrito, quien, por lo general, estaba de acuerdo en no presentarlos si el muchacho se iba a alistar a las Fuerzas Armadas. Casi nunca tenía que presentarme frente al fiscal personalmente, pues ellos hacían el trabajo sucio por mí. Alistarse era la única forma que tenía un muchacho de limpiar su reputación. De ese modo, lo atrapábamos y era como si se convirtiera en una posesión del Cuerpo de Marines. De los 74 hombres que recluté, unos cuarenta estaban bajo libertad condicional, unos veinte tenían cargos por delitos menores y diez tenían problemas médicos o de drogas”.

Durante este proceso, aunque sea totalmente consciente mucho después, va comprobando cómo se desmoronaba su identidad bajo situaciones de alta tensión para poder matar a sangre fría, llenar la cuota de reclutamiento mensual de jóvenes con tal de mantener a su familia, con medicamentos anti-depresivos, fármacos para obtener potencia sexual y un horario de trabajo aniquilador, además de las continuas juergas en que terminaban él y sus compañeros totalmente borrachos. Una forma de ejemplificar la presión insoportable que padecen los reclutadores es la “reunión mensual de desmoralización”, para su caso en junio del 2001, se celebró en el Hotel Ramada en Carolina del Sur, “…en ella avergonzaban públicamente a quienes no habían podido lograr sus objetivos”.

Todo por el honor de ser soldado.

Desde hace muchos años a los costarricenses nos ha llenado de dignidad saber que nuestro más alto honor es ser pacifistas. Nuestra propia identidad está en juego.

El gobierno de doña Laura Chinchilla le cierra las puertas de las universidades públicas a los y las jóvenes costarricenses, negando el presupuesto que por ley se merecen. ¿Será que quiere que terminen como los marines?

Todas las citas fueron tomadas de Cowboys del Infierno, Jimmy Massey con Natasha Saulnier, Ediciones Apóstrofe S.L, pág. 228, 22, 75, 76, 79, 98.


Fuente Tribuna Democrática




Nota relacionada:

Los marines llegaron ya Por
Carlos Fazio, La Jornada.
Fecha de publicación: 9 de marzo de 2009.





Leer más...

¡Que CANARA contrate plañideras!

|




Por Isabel Ducca D.


El
comentario de Panorama del día 17 de marzo le ha dibujado en el rostro una sonrisa digna de un pintor renacentista a muchos y muchas costarricenses. Bajo una zalamería cursi, se autoproclama como un amigo que siempre nos acompaña, nos alegra el rato, nos distrae, etc., etc.

Que el emisor de ese programa, se vea a sí mismo como un amigo nuestro es normal pues tiene el derecho de invertir en su imaginación el verdadero papel que cumple diariamente, como fiel discípulo de su maestro, un editorialista de cuyo nombre no me quiero acordar.

Todos los días ese programa infecta e intoxica con veneno ideológico a las y los trabajadores costarricenses para que perciban el interés particular y privado de grandes los empresarios como si fuese el interés general de la sociedad. Una vez más el principio aludido se hace presente: el problema de la radio es ahora el problema de todos.

Pero el problema de todos y todas nunca fue el problema de CANARA.


¡Nunca les importó que con el TLC y las Leyes de Implementación se privatizara el agua y se convirtiera en una mercancía!

¡Nunca les importó que con el TLC y las Leyes de Implementación se subiera el costo de los medicamentos y se afectara gravemente la salud de los más necesitados!

¡Nunca les importó que se prohibiera las fotocopias y se perjudicara así el acceso al conocimiento de los y las estudiantes!

¡Nunca les importó que se abriera el portillo para la entrada de petroleras y con ellas deteriorar el ambiente y a la Madre Naturaleza!

¡Nunca les importó avasallar los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos!

¡Nunca les importó poner en peligro la soberanía alimentaria y el futuro de las y los agricultores costarricenses!

¡Nunca les importó que la biodiversidad del país y las semillas se convirtieran en mercancía del mejor postor y se patentizara la vida!

¡Nunca les importó proteger y solidarizarse con los indígenas!
Todo lo contrario, cuando la Sala Constitucional se pronunció en agosto del 2008 acerca de la consulta a los pueblos indígenas, ¿qué dijo Panorama, el “amigo” de todos?
Afirmó que era injusto y se les estaba dando un trato preferencial a los indígenas y que eso era un privilegio que iba en contra de la Constitución Política. Eso expresó Orlando Castro el 19 de septiembre del 2008. Con amigos así, los indígenas no necesitan enemigos.

Panorama, con su estilo inquisidor, llenó de epítetos a los opositores al TLC, desde antidemocráticos hasta apátridas para citar los más delicados. Comparó el trámite de discusión y aprobación del TLC y las leyes que lo acompañan con un “larguísimo via crucis”; los argumentos opositores los proclamó: “pretextos patrioteros”.

Erigió como heroína a cierta joven que confunde el parlamento con una pasarela, y la esculpió como “valiente” y “patriótica”. Y citó a Winston Churchil para calificar a la Asamblea Legislativa de “despreciable institución”, “foro caótico” porque no aprobaba las Leyes de Implementación al ritmo que la empresa privada exigía.


¿Por qué el “amigo” no le dijo claramente a los radioescuchas que las leyes, mediante las cuales van a llevar a la quiebra a una radio costarricense, son el TLC y las Leyes de Implementación?
¿Será que el “amigo” no quiere recordar como ese espacio, día con día durante años, convocó a votar por el Tratado con planteamientos similares al siguiente: “El reiterado compromiso público del Presidente de la República, de las Instituciones del Estado, y de las más altas autoridades del país, garantizan que son precisamente aquellos preceptos de justicia social y equidad, y no otros, los que motivan el Tratado Internacional que se nos piden apoyar”.

Cuando el Presidente Óscar Arias S. se paseaba con el ex embajador estadounidense Langdale amenazando a los trabajadores más pobres y necesitados para que votaran por el TLC, ¿dónde estaba el “amigo” que nos acompaña todos los días?

Podríamos continuar con una lista larga, larguísima de preguntas para resaltar la cantidad de veces que “el amigo” ha abandonado al pueblo costarricense para exaltar las “bondades” de las políticas que atentan contra sus necesidades básicas.


Sólo vamos a retomar un comentario del “amigo”, poco antes de celebrarse el Referéndum, dice así:
“Es cierto que muy poca diferencia existe entre las oscuras proposiciones que contienen ese memorando, y los reiterados llamados a la violencia, a quebrantar el orden público y a desestabilizar nuestro régimen democrático, hechos por conocidos sindicalistas y dirigentes de la campaña del NO al TLC.

Difieren, eso sí, en el hecho de que en tanto el primero está firmado, y su autor aceptó con hombría desde el primer momento la responsabilidad que por él le corresponde, los otros siempre son anónimos pasquines, volantes sin firma, videos, correos electrónicos que utilizan seudónimos de caricatura, en fin,…se desconoce!. En todo caso, unos y otros merecen ser censurados y desatendidos por los ciudadanos, en especial en el momento de emitir su voto”.


Panorama y sus “autores”, demostraron así el desconocimiento y la subvaloración total de la argumentación analítica que impregnó la campaña del NO. Ahora demuestran el costo de la ignorancia.
Para finalizar, retomemos las palabras de las abuelas:
“No lloren como niños, lo que no supieron defender como hombres”; o “Cría cuervos y te sacarán tus ojos”.


Fuente Tribuna Democrática

El énfasis es nuestro



Comparto con ustedes algunos comentarios de Panorama:

17 de julio 2007. ARRANCAR LA MALA HIERBA, Wilbert Arroyo Álvarez

26 de julio de 2007. EL GANE DE CASTRO CHÁVEZ Y ORTEGA, Wilbert Arroyo Álvarez

14 de agosto de 2007. SÍ AL TRABAJO, Wilbert Arroyo Álvarez

24 de setiembre de 2007. LAS RAÍCES DEL NO, Miguel Valle

2 de octubre de 2007. LOS MIEDOS INFUNDADOS DEL NO, Miguel Miranda Sandí

10 de octubre de 2008. LA VOLUNTAD POPULAR SOBRE EL TLC DEBE RESPETARSE, Miguel Miranda Sandí

8 de diciembre de 2008. PONGÁMOSLOS A RAYA, Wilbert Arroyo Álvarez






Leer más...

Oración diaria de los neoliberales

|



Por Isabel Ducca

Si usted siente que todavía no forma parte del mundo de los exitosos, si usted no aparece en los diarios y en los telenoticieros como la noticia del momento y como modelo del gobernante perfecto, del ministro iluminado o del funcionario dispuesto a ser ejemplo a seguir, rece todos los días por la mañana, por la tarde y por la noche la siguiente oración. Y sobre todo acompáñela del manual práctico que le explicará cómo convertirse en un hombre o una mujer de marca. Si quiere que sus palabras se citen en los medios como la GRAN VERDAD, no deje de seguir estos consejos.


Oración diaria


Señor Dinero, ten piedad de nosotros. Señor Dinero, óyenos. Señor Dinero, escúchanos. Dios dinero, acude hasta nosotros. Padre dinero, circula para nosotros. Dinero redentor, ten piedad de nosotros. Dinero, espíritu del mundo, apiádate de nosotros. Gratísima Trinidad, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Organización Mundial del Comercio, atiende nuestros deseos. Beatísima Trinidad, dános un apetito insaciable. Santa Madre Mercancía, colma nuestras arcas. Santa Madre Mercancía, ruega por nosotros, para que el agua, el aire, la tierra, las semillas, los animales, las selvas, los ríos, los mares, las montañas, los volcanes y todo cuanto existe reciban tu gracia y acaben en nuestras manos.


Manual práctico para ser un o una neoliberal de éxito


Si alguna vez soñó con el poder en sus manos, si alguna vez soñó con poseer cada vez más, aprenda del pasado, de los “gloriosos y valientes” hombres y mujeres que llegaron adonde siempre quisieron llegar e hicieron todo lo que su deber les dictó para hacer del mundo un lugar cada vez más lleno de éxito.

Apréndase estos nombres, no los olvide.
Estudie sus vidas, aproveche cada instante para ser como ellos e imitarlos. Sea como Ronald Reagan, Margaret Theacher, Augusto Pinochet, George Bush padre, George Bush hijo, Alberto Fujimori, Carlos A. Menem, Óscar Arias S., Rafael Ángel Caderón Fournier, Miguel Ángel Rodríguez, José María Figueres, Rodrigo Arias S. y tantos otros y otras.

Aprenda a hacer promesas. Practique las promesas. Cada vez que hable, lance una promesa, sobre todo si está en público y la prensa va a recoger sus declaraciones. Prométale a los pobres. Prométales que los sacaré de la pobreza y de la miseria. Hable siempre del futuro esperanzador.

Muéstrese piadoso. Hable de Dios. Acuda a las iglesias, hágase pasar por un abanderado de la ley de Dios. ¡Vea, qué buen partido sacó Pinochet y como lo han aprovechado padre e hijo Bush!

Hable siempre en términos de la salud de las finanzas. Deje que los economistas den las explicaciones difíciles y usted conviértase en el traductor de ese lenguaje técnico y con un aire de padre bondadoso dígale a las masas que todo se hace por el bien del país. Siempre hable del bien del país. Anuncie la época de bonanza. Repita hasta la saciedad de que todo lo hace por la salud de las finanzas públicas.

Hágase de un buen asesor o asesora de imagen. Ellos le indicarán cuándo y dónde repartir unos billetes para hacer feliz a los pobres. Sacrifique su sueldo, dé caridades, eso se le convierte en capital invisible.

Acepte donaciones, genere fundaciones, recupere todo lo que llegue a sus manos. Acepte regalos de sus socios mayores y de las empresas transnacionales que llevan el progreso a su país. Genere cuentas extranjeras, ojalá en paraísos fiscales donde nadie pueda meter manos. No se quede relegado. Siga el ejemplo de Pinochet, de Menem, de Fujimori: cuentas millonarias que nadie pudo tocar.

Y sobre todo aprenda que el catecismo de los neoliberales, de cualquier rango que sean, es ganar la guerra en contra del Estado de bienestar social. “Hay que acabar con los derechos de los trabajadores que despilfarran los recursos que deben ser nuestros”, repiten hasta la saciedad. Para eso debe aprender a hablar constantemente de los privilegios de los trabajadores.

Hay que convencer a las masas que los privilegios deben acabar. Privilegios han tenido los educadores, los sindicalistas. Ellos deben aparecer como los despilfarradores de los recursos públicos. Ellos deben ser señalados como los privilegiados que impiden la igualdad.

La práctica hace al maestro. No importa si todavía no ha sido elegido diputado, senador, ministro. No importa, si ahora se encuentra en un puesto insignificante. Practique bastante. No tolere a los privilegiados. Sacúdase esas ideas trasnochadas de que el bienestar social está antes que el bienestar individual.

Láncese al ataque como una fiera.
Luche por sus intereses y verá los resultados pero bajo ninguna circunstancia haga públicos sus deseos personales. No olvide hablar siempre de los pobres y de que su actuación siempre es transparente.


Fuente Tribuna Democrática

El énfasis es nuestro





Leer más...

León Gieco en San José

|





Por Isabel Ducca


León Gieco merece mucho más que un comentario de unos párrafos para no aburrir al lector. Se merece un homenaje que, por supuesto, no alcanzaré a hacer. A pesar de eso, me atrevo a hablar de este cantautor porque muere, renace, resucita y le canta a la vida, al amor y a la solidaridad desde una América Latina desgarrada, herida y sangrante por quinientos años de bandidaje extranjero y nacional.

Para quien no sepa de quién se trata. León Gieco es el autor y compositor de ese himno a la paz que ha recorrido el mundo de habla hispana: “Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente. Es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente…”

Si la indiferencia es la muerte del alma, si la indiferencia es la muerte en vida, si la indiferencia es acostarse con el egoísmo en un lecho de hielo, León Gieco es un canto al calor humano, a la hoguera donde se dora y reconforta el corazón que ha sufrido la derrota y la traición.

Su poesía cantada es un llamado, una alerta, un pensamiento y una mano que se tiende a todo aquel o toda aquella que se niega a perder su capacidad para sentirse humana en y con los otros. Su trayectoria no se mide por sus éxitos, que los tiene indudablemente, se mide por su entrega a la música y a la canción que se unen para engrandecer la memoria histórica y la memoria del alma.

Hay quienes le hablan únicamente a la memoria racional, al deber de no olvidar. Él no solo ha estado pendiente de la historia y la política, ha acudido al país de la libertad de donde regresa con una luz para recordarnos que los seres humanos padecemos siempre de dos hambres. Por eso afirma: “Búsquenme donde se esconde el sol, donde haya una canción; búsquenme a orillas del mar besando la espuma y la sal…”

Besar la espuma y la sal… Nada más delicado que un beso a la espuma y nada más áspero que un beso a la sal. Quizás esta conjunción sea la síntesis de su poética. Es un grito de dolor y esperanza al mismo tiempo.

Es un espacio para la ternura del amor solidario y la dureza del dolor de la crueldad. Es, en fin, algo como: “Hombres de hierro que no escuchan la voz, que no escuchan el grito, que no escuchan el llanto…” Es el encuentro de la denuncia radical amarrada a un papalote con la mirada de los y las niñas con hambre.

Pero León Gieco no se queda en la comprobación de dónde viene: “Yo soy del continente del miedo, yo soy del continente del fuego…” porque con sus años a cuestas sabe porque lo vivió que: “Gente que avanza se puede matar pero los pensamientos quedarán…” y, por eso, llega a lo más profundo cuando afirma que son los jóvenes quienes traen el futuro: “Suelta, muchacho, tus pensamientos como anda suelto el viento. Sos la esperanza y la flor que vendrá en la nueva tierra…”.

Es un crimen que yo transcriba aquí algunos versos de sus canciones pues sin su melodía pierden lo mejor, ya que no sólo es un poeta sino que también es un gran compositor y un gran músico, producto de una vida dedicada a la investigación de ritmos y folclor. Sin renunciar nunca ni olvidar su origen “rockero”, siempre está innovando y recordándonos las dulzura de ciertos ritmos autóctonos. No quiero cerrar sin referirme a una de sus canciones, quizás, para mí una de las más bellas. Se llama Soy un pobre agujero y dice así:

Me pueden mirar de arriba hacia abajo, y yo de abajo solo puedo ver el cielo. Soy, soy, solo soy un pobre agujero. Hace ya tiempo guardo hojas del invierno, y revivo a veces un sapo sediento. Ni siquiera soy el de la guitarra, ni vendrán los arqueólogos en busca de un hueso.

No tengo cuerpo ni me sopla el viento, para el arreglacalles quizás no molesto. Hace ya tiempo que soy amigo de un trapo, y de un solo gusano que el sol pone ciego. Después de las lluvias crio renacuajos, pero cuando se van quedo solo en silencio. Vivo tranquilo en mi solo bolsillo casi siempre vacío o de algún bicho pasajero. Soy, soy, solo soy un pobre agujero.

Los poetas que se tejen y se entretejen con los hilos de la vida y con los afluentes de la sencillez, le cantan a la cigarra como los líricos griegos, a la cebolla como Neruda, al pan que se quema en el horno como Vallejo, a la piedra pequeña como León Felipe. Este pobre agujero que, desde su rincón, cumple una función y deja que vayan y vengan las minúsculas presencias y así pone su granito de arena, no deja de ser una de las lecciones fundamentales que me da León Gieco.

Pensar en lo más elemental con amor y respeto no es sólo un ejercicio de la imaginación y de la fantasía. Gieco viaja a la fantasía y a la imaginación para asaltar por sorpresa a la realidad.


Fuente Tribuna Democrática


Algunas de las canciones que cita doña Isabel:




Hombres de hierro






Solo le pido a Dios






En el país de la libertad






Soy un pobre agujero






Leer más...

El desprecio a la sensibilidad y el retorno del heroísmo

|




Por Isabel Ducca


Acerca del “Memorando del Miedo” se ha dicho mucho y se podría decir aún más todavía. Pero, a mí, personalmente, no me cuenta nada nuevo. Esa es la estrategia que ha dominado en este país desde hace varios años, sobre todo desde que comenzaron las negociaciones del TLC.

Infundir miedo, falsear la realidad, ligarnos con los “malos” de la película han sido los recursos que han utilizado una vez y otra vez y otra y el disco parece de acetato y se rayó. Tanto que hablan del progreso y no se han dado cuenta que ahora escuchamos discos compactos.

Se quedaron en la estrategia de los fascistas, las dictaduras y la guerra fría. ¡El mundo ya no es el mismo! El señor Bush desató una guerra y se ganó un rechazo global. La humanidad ha roto más de un paradigma y Costa Rica no se quedó atrás.

Hoy quiero destacar dos asuntos. El desprecio al débil, al indefenso, la incapacidad para reconocerse y hermanarse con el otro o la otra. Eso es lo más grave, lo más triste y lo más doloroso. La infamia siempre tiene rostro esculpido por el desprecio, la amargura y la codicia. Lo más horroroso de esta historia no es que quieran ganar, que priven sus intereses mercantilistas por encima de cualquier valor, es que desconocen la fuente de toda posibilidad de existencia. Le dan de bofetones y patadas a la VIDA.

Creer que la democracia es una imagen publicitaria, que los pobres, los trabajadores de la empresa privada, los solidaristas y los cooperativistas constituyen únicamente números, caras que sacar en los medios de comunicación es un acto INHUMANO.

Esos señores y el conjunto de los que participan en esa campaña, así estén revestidos por un ropaje pacifista, ganado no se sabe por qué medios, han renunciado a una parte de sí mismos. Se arrancaron la capacidad de sentir el dolor o la dicha ajena. Se quedaron sin corazón. Tienen un órgano que bombea sangre pero no palpita o aletea como una mariposa por la alegría de constituir y construir parte de esa gran maravilla llamada HUMANIDAD.

En cambio, hubo alguien que no buscó protagonismo; no pensó en los medios, en las cámaras, en los intereses egoístas; no se petrificó por el miedo; sepultó cualquier asomo de duda e interés personal; renunció a cualquier posibilidad de obtener algo para su brillo, para su renombre y echó quién sabe bajo qué medidas de seguridad unas hojas en un sobre.

Después logró evadir cualquier deseo de delatarse; se guardó el secreto. Quién sabe bajo cuántos latidos por minuto iba su corazón cuando caminaba con el sobre en la mano y pensaba: “Tengo que hacerlo!, ¡Dios mío!, ¡dame fuerzas para llegar hasta ahí! ¡Tengo que hacerlo!” Seguramente dejó el sobre, salió del vestíbulo del Semanario, comprobó que nadie lo o la estaba siguiendo, tuvo ganas de salir corriendo pero se contuvo. Y, al fin, respiró aliviado o aliviada.

Esos son los actos que nos hacen recobrar la fe en la lucha, en la humanidad, la fe en el otro o en la otra aunque nunca sepamos quién fue ni aunque nunca le veamos el rostro.

Es mejor así porque nos hace pensar con ilusión y candor que podría ser mi vecina o mi vecino, o aquel que pasa en auto, el que está haciendo el alto, o aquella señora que hace la limpieza. Y entonces se nos dibuja una sonrisa en el rostro y sentimos que no estamos solas ni solos, que así como esa persona se convirtió en la heroína o el héroe desconocido, hay un montón, hay millones en Costa Rica y en el mundo luchando con lo mejor de sí por la VIDA DE ESTA MADRE TIERRA.

¡A esa persona un abrazo de gratitud en nombre del MOVIMIENTO DEL NO AL TLC!




Leer más...

 

©2009 Sin pelos en la lengua... NO AL TLC | Template Blue by TNB