Los megaproyectos desdibujan a las comunidades para visibilizar sus negocios inherentes, irrumpen en la cotidianidad de los pueblos y terminan rasgando su tejido social. Un lugar tranquilo y pacífico donde lo significativo se busca todos los días en los pequeños sucesos que acontecen como parte de la vida diaria, se transforma, de forma súbita en un sitio agreste, estridente y soso. Con la llegada del megaproyecto la dinámica socio-cultural que se ha construido por años sucumbe, en muchos casos, al poder ilusorio propio del estilo de vida espurio que se difunde a través de las actitudes y los comportamientos que se desprenden, en este caso, al contacto con la supuesta comodidad y placer característico de las banalidades puestas en venta en el lujoso hotel RIU, recién inaugurado en Playa Matapalo del Cantón de Carrillo, Guanacaste.
¡Bendita la ignorancia! Desde la perspectiva del alcalde don Carlos Cantillo, la playa no se privatiza, se delimitan linderos contemplados en el plan regulador, que según él constituye terreno ganado en beneficio de la jurisdicción municipal, aunque este dividendo implique impedir el paso a “foráneos”, entendidos estos como los no huéspedes del hotel. En relación con la ocupación de la playa bajo otras metodologías de invasión, como la colocación de sillas que cubren gran parte de la extensión de la misma, el alcalde tiene otra explicación: “hay prioridades más importantes que atender”. No relacionemos los hechos con sospechas de corrupción, después de todo Einstein decía que hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
En fin, todo pasa mientras en las curules del municipio de Carrillo reposan a nalga flácida personas que creen ser guanacastecos solo porque nacieron en la región, pero carentes de sentido pertenencia hacia esa tierra que los acunó un día y a la cual hoy no pueden sentir ni reconocer como suya para protegerla.
*Pastoral Social Diócesis de Tilarán-Liberia.
Fotos: Diario Digital Nuestro País
El énfasis es nuestro
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2 comentarios:
El Guanacaste que conocimos de niños cada vez se nos hace más lejano.. nos sentimos extranjeros en nuestro país.. todo gracias a gente cortoplacista, sin escrúpulos, sin ninguna visión positiva del futuro.. solo la que alimenta su ego, con todo lo que esto implica..
Cierto, todo ha cambiado tanto...
Ojalá que la gente de las costas no lleve a las municipalidades a los del LiLi, que ahora se pelean de mentirillas, pero que están juntitos haciendo negocios con lo que no les pertenece.
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