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¿Vacunación a la fuerza y por decreto?

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Por Gonzalo A. Páez Montalbán

“La doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS, reconoce que esa organización ha perdido la confianza del público a escala mundial, a partir del rechazo masivo que ha tenido la inyección de la vacuna contra la fiebre porcina”, declaró en un discurso ante la Directiva. ‘Anticipábamos problemas (…) Pero no que la gente decidiría no vacunarse, dijo’. Atribuyó la actitud negativa ‘a la revolución de las comunicaciones y la tecnología de información’ que ha facilitado (el conocimiento de la vacuna) -especialmente que no ha sido clínicamente probada y contiene ingredientes peligrosos”. (Tomado de Theflucase.com).

Es claro que la gripe porcina es leve y no ha mutado a virosis más severas; también es razonable que sus víctimas mortales lo mismo lo hubieran sido en el caso de la gripe estacional, a causa de las complicaciones adicionales invariables en esos pacientes.

Entonces, ¿Por qué Costa Rica es el único país del mundo que decreta la vacunación obligatoria y por decreto, sin atender a los principios de motivación y proporcionalidad al aplicar el artículo 11 de la Ley General de Administración Pública?

Lo que es a mí, pueden cobrarme la contravención hasta por adelantado, ¿pero vacunarme?... ¡Mirála!


Fuente La Prensa Libre

Imagen El Roto


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*Distribuyen carta para oponerse a inoculación de droga
Costa Rica inicia la vacunación contra la gripe A Nuestro País




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PANENZA y la vacunación contra la AH1N1 en Costa Rica

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Por Agustín Páez Montalbán *

Este es el nombre de la vacuna de Sanofi-Pasteur con la que se piensa inmunizar a la población costarricense contra la influenza AH1N12009. Viene en presentación multidosis, para 10 aplicaciones. Este producto no es el escogido por las autoridades sanitarias del país, sino el que decidieron enviar a Costa Rica la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La negociación implicó, según la Sra. Ministra de Salud, un contrato, de contenido desconocido, entre esas organizaciones y los productores de vacunas. Nuestro país hizo la compra, a través de la CCSS, de 1.800.000 dosis a $7,5 por dosis, al Fondo Rotatorio de la OPS, sin que se conozcan detalles de esta transacción. No existe, según las autoridades de la CCSS, convenio oficial entre esa institución y el Fondo Rotario mencionado, y se ignoran las condiciones que determinaron el precio. No se conoce tampoco cómo decidió la OMS-OPS que esa era la vacuna que se le iba a vender a Costa Rica, entre los múltiples oferentes existentes y previamente precalificados por esos entes regulatorios.

Los ciudadanos de Costa Rica, antes de tomar la decisión de vacunarse o no contra la AH1N12009, deberíamos conocer en detalle las advertencias y recomendaciones contenidas en los insertos e instructivos suministrados por la empresa, para formar criterio sobre el tema en forma oportuna, completa y veraz. Dado que esta premisa podría no cumplirse, les comento algunos de los contenidos de estos documentos.


La presentación multidosis, la que se va a usar en Costa Rica, contiene altísimas cantidades de Timerosal, un preservante asociado a defectos neurológicos y al autismo. Esta asociación ha motivado ya acciones legales en España y los Estados Unidos. La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), desde los años 1999 y 2000, ha hecho esfuerzos, junto con la Asociación Norteamericana de Pediatría, para eliminar el Timerosal de todas las vacunas. En los Estados Unidos no se aplican vacunas que contengan Timerosal a mujeres embarazadas o niños menores de 6 años.

Debido a la prisa con que se aprobaron estas vacunas, se desconoce si previenen o no la influenza AH1N12009.
La agencia reguladora francesa AFSSAPS, que le dio la aprobación en ese país, lo hizo a pesar de afirmar que: “…Los estudios sobre la eficacia de esta vacuna (PANENZA), para prevenir la infección por el virus AH1N1, todavía no han sido hechos.” Se desconoce si esta vacuna puede administrarse al mismo tiempo que otras vacunas.

PANENZA podría dar, raramente, efectos secundarios severos, particularmente algunos relacionados con el sistema nervioso, como la parálisis llamada Síndrome de Guillan-Barré. Como es una vacuna que no ha sido usada previamente en seres humanos, la frecuencia con que pueden ocurrir estos eventos se desconoce.

Esta vacuna puede dar en la sangre de los vacunados reacciones falsas positivas para sida o hepatitis C.

Debemos recordar que a la inmensa mayoría de las personas a las que se les ofrezca la vacuna serán personas sanas, que la AH1N12009 es más benigna que las gripes de todos los años, y que no habrá consentimiento informado ni documento que responsabilice a los productores de esta vacuna, ni a la OMS-OPS, si hubiera efectos secundarios atribuibles a la vacuna.

Usted no está obligado a vacunarse. Exija información de primera mano, completa y veraz. Lea los instructivos de este producto antes de vacunarse. No decida con base en el miedo.

*Médico


Fuente Diario Extra
Suplemento Página Abierta

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Influenza de los laboratorios

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  • Catorce miembros de la Asamblea Parlamentaria europea aseguran que las compañías farmacéuticas influyeron sobre los responsables de la salud pública para promocionar sus vacunas. Un experto de la OMS admitió que su instituto es financiado por un laboratorio.


Por Pedro Lipcovich

“Para promocionar sus vacunas contra la gripe A (H1N1), las empresas farmacéuticas influyeron sobre los responsables de la salud pública a fin de alarmar a los gobiernos en todo el mundo”, sostienen catorce miembros de la Asamblea Parlamentaria europea liderados por Wolfgang Wodarg, presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, y reclaman que el Consejo “efectúe una inmediata investigación” al respecto.

Sostienen que
“la definición de una pandemia alarmante no debe estar bajo la influencia de los vendedores de drogas”. Un integrante del Grupo de Expertos en Inmunización que asesora a la OMS reconoció que el principal sostén económico de su propio instituto científico es un fabricante de vacunas contra la gripe. Sin embargo, un representante oficial de la OMS contestó que la entidad internacional “tiene mecanismos de protección contra conflictos de intereses” y observó que “muchas muertes por gripe A (H1N1) se evitaron gracias a las advertencias de la OMS”.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) trataría el tema en su sesión que comienza el 25 de este mes. Su Comisión de Salud invitó para esa misma semana a la OMS y a los laboratorios farmacéuticos involucrados, según precisó el presidente del organismo, el epidemiólogo alemán Wolfgang Wodarg. Según la moción presentada por los catorce parlamentarios de distintos sectores, “con el propósito de promover sus drogas y vacunas patentadas contra la gripe, las compañías farmacéuticas influyeron en científicos y agencias oficiales, responsables de la salud pública, para alarmar a los gobiernos en el mundo entero. Llevaron a despilfarrar valiosos recursos en ineficientes estrategias de vacunación, y expusieron innecesariamente a millones de personas sanas al riesgo de los efectos colaterales desconocidos de vacunas insuficientemente testeadas”.

“Las campañas contra la gripe aviar (2005/6) y contra la gripe A (H1N1) parecen haber dañado también la credibilidad y confiabilidad de importantes agencias internacionales de salud. La definición de una pandemia no debe estar bajo la influencia de los vendedores de drogas.” Por eso, “los estados miembros del Consejo de Europa deberían requerir inmediatas investigaciones”. El Consejo abarca 47 países, incluso Rusia y Turquía.

En una extensa entrevista concedida al periódico francés L’Humanité, Wodarg sostuvo que la declaración de pandemia “no se justificaba”. Sólo fue posible porque, en mayo del año pasado, la OMS cambió su definición de lo que constituye una pandemia: antes, no sólo requería que la enfermedad estallara en muchos países a la vez, sino que tuviera consecuencias muy graves en cuanto a cantidad de casos mortales; en la nueva definición, se suprimió este criterio y sólo se consideró el ritmo de difusión de la enfermedad”.

“Otra cosa que suscitó mis sospechas –agregó Wodarg– fue la recomendación de la OMS de dar dos dosis de vacuna: no tenía ninguna justificación científica. Tampoco se justificaba su recomendación de utilizar vacunas patentadas: era perfectamente factible, como cada año, completar las vacunas de la gripe estacional con las partículas antivirales específicas para el nuevo virus.”

Según Wodarg, estas nuevas vacunas implican “un riesgo, ya que, en el apuro, en ciertos casos se utilizaron coadyuvantes insuficientemente testeados”, refiriéndose específicamente a “la vacuna elaborada por Novartis”, producida mediante “una técnica que jamás había sido utilizada hasta el momento”.

Wodarg también denunció que “Klaus Stöhr, quien era el jefe del Departamento de Epidemiología de la OMS en la época de la gripe aviar, y que preparó entonces los planes destinados a enfrentar una eventual pandemia, luego pasó a ser un alto funcionario de la empresa Novartis. Vínculos similares existen entre firmas como Glaxo o Baxter y miembros influyentes de la OMS”.

Al mismo tiempo, se dio a conocer una vinculación entre el científico finlandés Juhani Eskola, miembro del Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE) de la OMS –organismo que asesora a los Estados miembros sobre qué vacunas utilizar y qué cantidades comprar– y la firma GlaxoSmithKline (GSK), fabricante de una vacuna contra el virus H1N1. En 2009, esta empresa se constituyó en la primera fuente de ingresos del Programa de Investigación en Vacunas de Finlandia, dirigido por Eskola, al cual otorgó nueve millones de dólares. La revelación fue efectuada en Dinamarca por el diario Information. No obstante, Eskola continuará integrando el SAGE, cuyo secretario ejecutivo, Philippe Duclos, argumentó que “el contrato de GSK con la institución dirigida por Eskola no se refiere a la vacuna contra el virus H1N1”.

Keiji Fukuda, asesor especial de la OMS sobre la pandemia de gripe, contestó que “la OMS tiene mecanismos de protección que funcionan contra conflictos de intereses, en general y con respecto a esta pandemia en particular”. Recordó que la enfermedad se cobró por lo menos 13.000 vidas y reiteró que la gripe A (H1N1) “es una pandemia: la OMS jamás cambió su definición básica de pandemia, que es: la diseminación de una enfermedad por el mundo entero”. Agregó que “una razón para que la pandemia no haya sido más grave fue la respuesta sin precedentes de los países del mundo, alertados por las advertencias de la OMS. No sabemos cuántas enfermedades y muertes se impidieron gracias a estas acciones”.


Fuente Página /12

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Gripe A: una psicosis organizada

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Por Bruno Odent, L’Humanité

  • Entrevista a Wolfgang Wodarg, presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa

El presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, el alemán Wolfgang Wodarg, acusa a los lobbies farmacéuticos y a los gobiernos. Wodarg ha conseguido la creación de una comisión de investigación sobre el papel desempeñado por los laboratorios en la campaña de pánico en torno al virus.

Ex miembro del SPD, Wolfgang Wodarg es médico y epidemiólogo. Ha conseguido, por unanimidad de los miembros de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, la creación de una comisión de investigación sobre el papel de las compañías farmacéuticas en la gestión de la gripe A que han llevado a cabo la OMS y los Estados.



¿Qué levantó sus sospechas sobre la influencia de los laboratorios en las decisiones que se tomaron con respecto a la gripe A?

Nos enfrentamos a un fracaso de las grandes instituciones nacionales encargadas de alertar sobre los riesgos y de responder en el caso de que aparezca una pandemia. En abril, cuando llegó la primera alarma de México, me sorprendieron mucho las cifras que avanzó la OMS para justificar la declaración de una pandemia. Inmediatamente me asaltaron las sospechas: las cifras eran muy pequeñas y el nivel de alarma muy elevado. No había ni mil enfermos y ya se hablaba de la pandemia del siglo. Y la alerta máxima declarada se basó en el hecho de que el virus era nuevo. Pero una característica de las enfermedades gripales es que se desarrollan muy deprisa, por medio de virus que cada vez toman formas diferentes y se instalan en nuevos huéspedes: animales, personas, etcétera. Nada nuevo. Todos los años aparece un nuevo «virus de la gripe». Realmente no había nada que justificase semejante grado de alarma.

Esto ha sido posible debido a que la OMS, a principios de mayo, cambió su definición de «pandemia». Antes de esa fecha no sólo era necesario que la enfermedad se manifestase en varios países a la vez, sino que además tuviera consecuencias graves con un número de casos mortales mayor que el promedio habitual. En la nueva definición se eliminó esta parte y sólo se ha mantenido el criterio del ritmo de propagación de la enfermedad. Y se ha pretendido que el virus era peligroso porque las poblaciones no habían podido desarrollar defensas inmunitarias contra él. Lo cual es falso en el caso de este virus, porque pudimos observar que las personas de más de 60 años ya tenían anticuerpos. Es decir, que ya habían estado en contacto con virus análogos. Por otra parte, ésta es la razón de que prácticamente no haya habido personas de más de 60 años que hayan desarrollado la enfermedad. Y sin embargo es a las que se recomendó que se vacunaran rápidamente.

Entre las cosas que suscitaron mis sospechas están, por una parte, esa voluntad alarmista, y por otro lado ciertos hechos muy curiosos. Como por ejemplo la recomendación de la OMS de hacer las vacunaciones en dos dosis. Nunca se había hecho y no hay ninguna razón científica para hacerlo. Hubo también la recomendación de utilizar únicamente las vacunas especiales patentadas. Sin embargo no había ninguna razón para que no se añadieran, como se ha hecho todos los años, las partículas antivíricas específicas del nuevo virus H1N1 para «completar» las vacunas que se utilizan para la gripe estacional. No se hizo, sino que se optó por la utilización de materiales de vacunación patentados que los grandes laboratorios habían elaborado y fabricado para que estuvieran preparados en caso de que se desarrollase una pandemia. Y procediendo de esa forma no se dudó en poner en peligro a las personas vacunadas.


¿Qué peligro?


Para ir rápido en el suministro de los productos, en algunas vacunas se han utilizado adyuvantes cuyos efectos no se han testado suficientemente. En otras palabras: se han querido utilizar forzosamente los nuevos productos patentados en vez de poner a punto las vacunas según los métodos de fabricación tradicionales, mucho más simples y fiables, y más baratos. No hay ninguna razón médica para eso. Únicamente razones de mercado.


¿Cómo se puede justificar esto?


Para entenderlo hay que volver al episodio de la gripe aviar de 2005-2006. En aquella ocasión fue cuando se definieron los nuevos planes internacionales destinados a hacer frente a una alarma pandémica. Dichos planes se elaboraron oficialmente para garantizar una fabricación rápida de vacunas en caso de alerta. Eso dio lugar a una negociación entre las farmacéuticas y los Estados. Por un lado, los laboratorios se comprometieron a estar listos para elaborar los preparados, y por otra parte los Estados les garantizaban que les comprarían todo. Al final de ese singular mercadeo la industria farmacéutica no asumía ningún riesgo económico al comprometerse en las nuevas fabricaciones. Y se aseguraba de que le tocaría «el gordo» en el caso de que se declarase una pandemia.


¿No está de acuerdo con los diagnósticos establecidos y la gravedad, incluso potencial, de la gripe A?


En efecto, ésta es una gripe totalmente normal. No causa más que una décima parte de muertes que la gripe estacional clásica. Lo único que importaba, y que condujo a la formidable campaña de pánico a la que hemos asistido, es que la gripe constituía una oportunidad de oro para los representantes de los laboratorios, que sabían que les tocaría el premio gordo en caso de declaración de pandemia.


Estas acusaciones son muy graves. ¿Cómo ha sido posible semejante proceso en la OMS?


Un grupo de personas de la OMS está asociado de manera muy estrecha con la industria farmacéutica.


¿La investigación del Consejo de Europa también va a trabajar en esa dirección?


Queremos sacar a la luz todo lo que ha podido contribuir a esa enorme operación de intoxicación. Queremos saber quién ha decidido, sobre la base de qué pruebas científicas, y cómo se ha ejercido específicamente la influencia de la industria farmacéutica en la toma de decisiones. Y finalmente debemos presentar exigencias a los gobiernos. El objetivo de la comisión de investigación es que en el futuro ya no haya falsas alarmas de este tipo. Que la población pueda confiar en el análisis, la experiencia, las instituciones públicas nacionales e internacionales. Éstas actualmente están desacreditadas porque se ha vacunado a millones de personas con productos que presentan eventuales riesgos para su salud. No era necesario. Todo eso también ha desembocado en una considerable mala gestión del dinero público.


¿Tiene cifras concretas de la amplitud de esa mala gestión?


En Alemania son 700 millones de euros. Pero es muy difícil conocer las cifras exactas ya que ahora por un lado se habla de la reventa de vacunas a países extranjeros, y sobre todo porque las empresas, en nombre del principio del respeto del «secreto de los negocios», no comunican las cifras de los contratos firmados con los Estados y las eventuales cláusulas de indemnizaciones que figuran en ellos.


¿El trabajo de presión de los laboratorios sobre los Institutos Nacionales de Salud también se tratará en la investigación del Consejo de Europa?


Sí, nos fijaremos en la actitud de las instituciones como el Robert Koch de Alemania o el Pasteur de Francia, que son quienes en realidad deberían haber aconsejado a sus gobiernos de manera crítica. En algunos países las instituciones lo hicieron. En Finlandia o en Polonia, por ejemplo, se levantaron voces críticas para decir: «no tenemos necesidad de eso».


¿La enorme operación de intoxicación mundial no fue también posible porque la industria farmacéutica tenía «sus representantes» hasta en los gobiernos de los países más poderosos?


En los ministerios eso me parece obvio. No puedo explicarme cómo los especialistas, las personas más inteligentes que conocen de memoria la problemática de las enfermedades gripales, no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo.


Entonces, ¿qué ha pasado?


Sin llegar hasta la corrupción directa, que estoy seguro de que existe, los laboratorios tenían mil maneras de ejercer su influencia sobre las decisiones. Concretamente he podido comprobar, por ejemplo, que Klaus Stöhr, que era el jefe del departamento de epidemiología de la OMS en la época de la gripe aviar, y que por lo tanto preparó los planes destinados a hacer frente a una pandemia que he mencionado antes, entre tanto se convirtió en un alto ejecutivo de la empresa Novartis. Y existen vínculos parecidos entre Glaxo, Baxter, etcétera, y miembros influyentes de la OMS. Esas grandes empresas tienen a «los suyos» en los aparatos y se mueven con rapidez para que se tomen las decisiones políticas adecuadas. Es decir, aquéllas que les permiten bombear el máximo de dinero de los contribuyentes.


Pero si su investigación da resultado, ¿no será un apoyo a los ciudadanos para exigir a sus gobiernos que pidan las cuentas a esas grandes empresas?


Sí, tiene razón, ése es uno de los grandes objetivos vinculados a esta investigación. De hecho, los Estados podrían servirse de esto para impugnar los contratos firmados en términos, digamos, no muy limpios. Si se puede demostrar que la influencia de las empresas es lo que condujo a que se desencadenase el proceso, habrá que presionarlas y exigirles reembolsos. Pero ése es únicamente el coste económico, está también el coste humano, el de las personas a las que se vacunó con productos que no se habían testado suficientemente.


¿Entonces, qué tipo de riesgos han corrido, sin saberlo, las personas sanas que se vacunaron?


Repito que las vacunas se desarrollaron demasiado deprisa, ciertos coadyuvantes no se probaron lo suficiente. Pero hay algo más grave. La vacuna elaborada por la empresa Novartis se produjo en un biorreactor a partir de células cancerosas. Una técnica que no se había utilizado hasta ahora.


Obviamente no soy un especialista, pero, ¿cómo es posible pretender elaborar una vacuna a partir de células enfermas?


Normalmente se utilizan huevos de gallina para cultivar los virus. Porque es necesario trabajar sobre células vivas, ya que los virus sólo pueden multiplicarse de esta forma y por lo tanto, por definición, lo mismo las correspondientes preparaciones antivíricas. Pero ese procedimiento presenta un gran fallo, es lento, hace falta una gran cantidad de huevos. Y técnicamente es largo y complicado. Otra técnica potencialmente exitosa consiste en cultivar los virus en células vivas en los biorreactores. Para eso es necesario que las células crezcan y se dividan muy deprisa. Es parecido al procedimiento que se utiliza para el cultivo del yogurt que también se realiza, por otra parte, en un biorreactor. Pero en ese contexto la célula se altera en su entorno y su desarrollo de manera que crece como una célula cancerosa. Y es en esas células de alto rendimiento donde se cultivan los virus.

Para fabricar la vacuna sólo hay que extraer el virus de esas células en las que se implantaron. Y entonces puede ocurrir que durante el proceso de fabricación de la vacuna queden restos de célula cancerosa en la preparación.
Lo mismo que ocurre en la fabricación clásica con los huevos, se sabe que en el caso de vacunación contra la gripe clásica, entre los efectos secundarios pueden aparecer reacciones en las personas alérgicas a la albúmina, que se encuentra en la clara del huevo. Por lo tanto, no se puede excluir que las proteínas, restos de una célula cancerosa presentes en una vacuna fabricada en un biorreactor, puedan engendrar un tumor en una persona vacunada. Por lo tanto, según un auténtico principio de precaución, sería necesario que antes de que se autorizase el producto para el mercado, se tuviera la certeza al cien por cien de que esos efectos están totalmente excluidos.


¿Y eso no se ha hecho?


No se ha hecho. La AME (Agencia Europea del Medicamento), una institución bajo la responsabilidad del comisario europeo de Economía, establecida en Londres, que concede las autorizaciones para sacar al mercado las vacunas en Europa, dio luz verde a la comercialización de ese producto arguyendo, en esa ocasión, que esa forma de fabricación no constituía un riesgo «significativo». Eso fue apreciado de forma muy diferente por numerosos especialistas aquí, en Alemania, y por una institución independiente sobre medicamentos que, al contrario, alertó y expresó sus objeciones. Yo tomé esas advertencias en serio. Estudié el dossier e intervine en el marco de la Comisión de Salud del Bundestag, del que entonces formaba parte, para que la vacuna no se utilizase en Alemania. Manifesté que en realidad no me opongo a la elaboración de vacunas con esta técnica. Pero que en primer lugar debe existir una garantía total de inocuidad. Por lo tanto el producto no se ha utilizado en Alemania, donde el gobierno rescindió el contrato con Novartis.


¿Cómo se llama esa vacuna?


«Obta flu»


¿Pero eso quiere decir que en otros países europeos, como Francia, el producto se puede comercializar sin problemas?


Sí, el producto obtuvo la autorización de la AME y por lo tanto se puede utilizar en cualquier país de la Unión Europea.


¿Qué alternativas opina que se podrían avanzar para evitar otros escándalos de este tipo?


Es necesario que la OMS sea más transparente, que se sepa claramente quién decide y qué tipo de relación existe entre los participantes en la organización. También convendría que estuviese acompañada al menos de una cámara elegida, capaz de reaccionar de forma muy crítica, en la que todos puedan expresarse. El fortalecimiento del control público es indispensable.


¿No es la cuestión de la necesidad otro sistema capaz de manejar un asunto que afecta a un bien común de los ciudadanos de todo el mundo la que está aflorando?


¿Podemos seguir dejando la producción de vacunas y la gestión de esos productos a organizaciones cuyo objetivo es ganar el máximo posible de dinero? ¿O bien la producción de vacunas es un asunto de interés universal que los Estados deben controlar y poner en marcha ellos mismos? Esa es la razón por la que pienso que habría que abandonar el sistema de las patentes en las vacunas. Es decir, la posibilidad de una monopolización de la producción de vacunas por una gran empresa. Ya que esa posibilidad supone que se sacrifican miles de vidas humanas simplemente en nombre del respeto a esos derechos monopolistas. Usted tiene razón: esta reivindicación tiene, por lo menos para mí, el aspecto de la evidencia.


Traducido para Rebelión por Caty R.


Fuente Rebelión

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El tiburón MF-59

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Por Agustín Páez Montalbán

  • Costa Rica experimenta con fármaco prohibido en USA
Si usted creía que en Costa Rica se estaba experimentando fundamentalmente con una vacuna contra la gripe porcina, se equivocó. Lo que interesa evaluar por medio de este lucrativo estudio –hijo de una compañía farmacéutica y un instituto privado– es la efectividad del MF-59.

Esta sustancia derivada de los escualos –como los tiburones– es un adyuvante, y como tal estimula en forma agresiva y prolongada el sistema de defensas del organismo, de manera aberrante e inespecífica, para generar una mayor respuesta contra el virus. El MF-59 como tal es un producto prohibido en los Estados Unidos, y nunca ha sido registrado en ese país. Pero se le está inoculando a los costarricenses, incluyendo niños.

¿De dónde vino la prisa y la falta de cuidado? Desde el año 2004, los Estados Unidos (EEUU) le han pagado a las compañías farmacéuticas $7.9 billones, para crear la capacidad de vacunar a toda su población para el 2011. Para esa nación, es un asunto de seguridad nacional. Producir verdaderas vacunas con sólo el antígeno viral ha topado con enormes obstáculos de orden técnico y económico. Con el adyuvante, sin embargo, podría necesitarse menos cantidad de antígeno (virus), para producir la cantidad de vacuna requerida por EEUU para el 2011.

Por esta razón, el gobierno norteamericano compró ya al menos 312 millones de dosis de adyuvantes –incluyendo MF–59– sin haber siquiera conseguido la aprobación de la FDA (órgano regulatorio de los EEUU), para estudios de fase I con ese producto, primer paso para generar una vacuna.

Ignorando las advertencias de sus reguladores, los EEUU van a probar el MF–59 en al menos 3000 “voluntarios”, a los cuales se les paga por participar, brincándose los requisitos indispensables de seguridad y eficacia que cualquier estudio de vacunación debe poseer. En Costa Rica se hará lo mismo, con la diferencia de que, según la invitación aparecida en La Nación del 2 de agosto de 2009, se les hace creer que se les aplica “…la nueva vacuna contra el virus de la influenza de origen porcino…”.

Esta afirmación es falsa y tendenciosa, ya que según los propios investigadores, se experimentan simultáneamente 4 diferentes combinaciones de virus y adyuvante, y no una única nueva vacuna como se promociona, y con la cual creen estarse protegiendo de la gripe porcina los desapercibidos voluntarios ticos. El investigador principal nos da la razón y confirma su incertidumbre y nuestras preocupaciones cuando ingenuamente invoca su acto de fe (La Nación, 31 de julio 2009): “Esta vacuna candidata podría ser la vacuna contra la pandemia”.

El MF–59 incluye una sustancia orgánica llamada “squalene”. Esta molécula aceitosa está presente en el cuerpo humano, en la piel y otros tejidos. La ingerimos sin riesgo cuando comemos pescado o aceite de oliva. Si es inyectada, el sistema inmune podría no reconocerla como propia y lanzar un feroz ataque contra nuestros propios tejidos, provocando enfermedades autoinmunes o afectando severamente el sistema nervioso.

La prestigiosa revista inglesa “The Lancet” advierte el 1-8-2009 de los peligros de usar vacunas sin licencia y sin los requeridos estudios de seguridad y eficacia, y comparan el escenario futuro de la posible vacunación contra la gripe porcina, con el brote de H1N1 de 1976 en EEUU, donde la inoculación masiva se asoció a frecuentes y severas complicaciones –incluyendo alrededor de 500 casos de un padecimiento neurológico grave llamado Síndrome de Guillan-Barré (SGB)– obligó a suspender la campaña de vacunación y le costó al gobierno norteamericano cientos de millones de dólares en indemnizaciones. El 29 de julio pasado la Agencia Británica de Protección de la Salud, envió una nota a alrededor de 600 neurólogos advirtiéndoles de la posibilidad de la aparición del SGB si se iniciaba una campaña masiva de vacunación contra la influenza porcina.

Urge conocer el protocolo de este estudio, y el consentimiento que firman los participantes, para cerciorarnos de que la información disponible es completa y veraz. No ha sido sencillo conseguir esos documentos, clara evidencia de que algo se esconde. Es mandatorio además conocer la opinión de los investigadores, y de aquellos entes públicos y privados, particularmente el Ministerio de Salud y el Consejo Nacional de Investigación en Salud, sobre lo aquí anotado.

Espero que, como a menudo ocurre, no se rehúya el debate, o se apele a argumentos de orden personal o político para evitarlo.

(*) Médico, cédula 1-0339-0139


Fuente Nuestro País
Foto Reuters

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Piratas, puercos y peste surcan el mundo

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  • Prohijadas por la globalización, ahora estas "amenazas" se vuelven contra ella

Por
David Brooks, Corresponsal

Washington, 12 de mayo.
En pleno siglo XXI, piratas, puercos y peste son temas que continúan ocupando la atención en esta capital, y nadie sabe cuál es peor.

La influenza A/H1N1, primero bautizada como “porcina”, da la vuelta al mundo pero aquí ya hay menos alarma oficial, aunque los funcionarios y autoridades de salud advierten que no hay que bajar la guardia. Como siempre en el pasado, llegó la gran amenaza con sus fantasmas de la “influenza de 1918”, sólo para irse desvaneciendo; en unos meses, o tal vez un año, empezará todo de nuevo.


Los expertos aquí aún buscan el origen del brote,
lo que el Washington Post llamó la identificación del “puerco cero”. Algunos indicios apuntan hacia La Gloria, en Veracruz, pero el precursor fue identificado en Carolina del Norte hace 10 años: la epidemia no tiene nacionalidad.

Pero los expertos comprueban que el sistema “moderno” de granjas industrializadoras de cerdos en este país, México, Polonia y otros, es “zona cero” de estos brotes, y que esas instalaciones se han fundado conforme a los términos del libre comercio y las estrategias empresariales de “globalización”.


A la vez, otra amenaza continúa captando la atención de ésta, la principal potencia marítima de la historia: los piratas han regresado al escenario mundial.

Hace unos días, el capitán del Maersk Alabama, buque estadunidense que fue capturado por piratas de Somalia, visitó al presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Unos días antes, el Congreso realizó audiencias sobre cómo enfrentar a los piratas,
algo que no había sido centro de atención desde principios del siglo XIX.

“Lo nuevo y complejo es el rápido incremento de la piratería y la extorsión contra la navegación en la costa de Somalia –advirtió Richard Lugar–. Estos piratas, como todos los anteriores, son motivados por las ganancias”, las cuales son enormes, dijo, pues llegan a “millones de dólares en una región donde el ingreso per cápita promedio es de menos de dos dólares al día”.

Para enfrentarlos, indicó el veterano senador republicano, “podrían necesitarse medios militares”, pero también “es importante entender las causas de este problema”, que para él se resumen en la falta de un estado de derecho. “Esto subraya un punto: la existencia de estados fallidos amenaza de manera directa a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”, expresó.

El 20 de abril, agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y otros escoltaron a un joven, Abdiwalu Abdiqadir Muse, oriundo de ese “Estado fallido”, al llegar a Nueva York para ser enjuiciado en este país bajo cargos de piratería. Los abogados bromeaban con que será difícil encontrar un defensor con experiencia, ya que el último juicio de un pirata en Estados Unidos se dio hace aproximadamente un siglo.

El profesor Joseph Nevins, del Vassar College, escribe que la escena recordaba un cuento escrito hace unos 16 siglos por el teólogo San Agustín, sobre un pirata capturado por Alejandro Magno, quien le preguntó al prisionero “cómo se atrevía a molestar al mar”. El pirata le contestó: “¿cómo te atreves tú a molestar al mundo entero? Por lo que yo hago con un pequeño barco me acusan de ser asaltante; a ti, que lo haces con una gran armada, te llaman emperador”.


Pero resulta que la historia de los piratas
, como la de la influenza, a pesar de tener orígenes antiguos, también es muy contemporánea. La llamada “globalización” ha llevado a jóvenes de Somalia, como Muse, quienes tal vez antes podían dedicarse a la pesca, como sus antepasados, a buscar esa opción ilegal. Algunos medios han reportado que las flotas pesqueras industriales trasnacionales están acabando con el producto marino en las costas de ese país.

También el comercio marítimo ha cambiado con la globalización y la desregulación. Aunque los buques suelen ser propiedad de países industrializados, ahora cada vez más son registrados en naciones del tercer mundo (Panamá, Liberia, Antigua) para evadir normas e impuestos, y sus tripulantes suelen ser trabajadores también de países en desarrollo, sin garantías ni normas laborales, que trabajan en condiciones poco atractivas. Según Leon Fink, profesor de historia en la Universidad de Illinois, la mayoría de los marineros mercantiles son filipinos, seguidos por rusos, ucranianos, chinos e indios.

Éstos son los que se enfrentan con los piratas,
los cuales no se concentran sólo en Somalia, sino también en el Mar de China, el cuerno de África y en las aguas entre Indonesia y Malasia. De hecho, según la Oficina Marítima Internacional, se registraron más de 2 mil 400 actos de piratería en el mundo entre 2000 y 2006. En 2008, 49 naves fueron secuestradas, 889 tripulantes fueron detenidos y otras 46 naves sufrieron atentados. En lo que va de este año, los piratas de Somalia ya han atacado a unas 70 naves.

Pero,
al igual con la contaminación de las grandes granjas fabriles, el fenómeno de los piratas es asumido sólo como “costo” de operación para las empresas trasnacionales que se han beneficiado de estas políticas económicas.

Sin embargo, en momentos de crisis,
cuando cunde el pánico ante el anuncio de una pandemia apocalíptica, o cuando un capitán estadunidense es rehén de unos piratas, o cuando la tasa de desempleo llega a 8.9 por ciento (con subempleo, supera 15 por ciento), la más alta en 25 años, de repente los “costos” de operación ya no son un detalle, sino un desastre, y millones de contribuyentes pagan esas cuentas.

Y en conversaciones rutinarias, en bromas de cómicos, e incluso entre intelectuales y algunos políticos, se discute si la mayor amenaza son los piratas o los puercos, o financieros como Bernard Madoff, quien se robó 65 mil millones de dólares, o Allen Stanford, o los altos ejecutivos de los bancos de Wall Street que desataron la peor crisis financiera desde la gran depresión y contagiaron al mundo entero.


De hecho,
cuando uno habla de piratas, puercos y peste, no está claro si se refiere a los que están “allá”, o a los de aquí adentro.


Fuente La Jornada

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La epidemia de lucro

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Por Silvia Ribeiro*

La nueva epidemia de influenza porcina que día a día amenaza con expandirse a más regiones del mundo, no es un fenómeno aislado. Es parte de la crisis generalizada, y tiene sus raíces en el sistema de cría industrial de animales, dominado por grandes empresas trasnacionales.

En México, las grandes empresas avícolas y porcícolas han proliferado ampliamente en las aguas (sucias) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Un ejemplo es Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo, con filiales en Norteamérica, Europa y China.

En su sede de Perote comenzó hace algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que afectó a 60 por ciento de la población de La Gloria, hecho informado por La Jornada en varias oportunidades, a partir de las denuncias de los habitantes del lugar. Desde hace años llevan una dura lucha contra la contaminación de la empresa y han sufrido incluso represión de las autoridades por sus denuncias. Granjas Carroll declaró que no está relacionada ni es el origen de la actual epidemia, alegando que la población tenía una gripe "común". Por las dudas, no hicieron análisis para saber exactamente de qué virus se trataba.

En contraste, las conclusiones del panel Pew Commission on Industrial Farm Animal Production
(Comisión Pew sobre producción animal industrial), publicadas en 2008, afirman que las condiciones de cría y confinamiento de la producción industrial, sobre todo en cerdos, crean un ambiente perfecto para la recombinación de virus de distintas cepas. Incluso mencionan el peligro de recombinación de la gripe aviar y la porcina y cómo finalmente puede llegar a recombinar en virus que afecten y sean trasmitidos entre humanos. Mencionan también que por muchas vías, incluyendo la contaminación de aguas, puede llegar a localidades lejanas, sin aparente contacto directo. Un ejemplo del que debemos aprender es el surgimiento de la gripe aviar. Ver por ejemplo el informe de GRAIN que ilustra cómo la industria avícola creó la gripe aviar (www.grain.org).

Pero las respuestas oficiales ante la crisis actual, además de ser tardías (esperaron que Estados Unidos anunciara primero el surgimiento del nuevo virus, perdiendo días valiosos para combatir la epidemia), parecen ignorar las causas reales y más contundentes.

Más que enviar cepas del virus para su secuenciación genómica a científicos como Craig Venter, que se ha enriquecido con la privatización de la investigación y sus resultados (secuenciación que, por cierto, ya fue hecha por investigadores públicos del Centro de Prevención de Enfermedades en Atlanta, Estados Unidos), lo que se necesita es entender que este fenómeno se va a seguir repitiendo mientras prosigan los criaderos de estas enfermedades.

Ya en la epidemia, son también trasnacionales las que más lucran: las empresas biotecnológicas y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los antivirales. El gobierno anunció que tenía un millón de dosis de antígenos para atacar la nueva cepa de influenza porcina, pero nunca informó a qué costo.

Los únicos antivirales que aún tienen acción contra el nuevo virus están patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas: zanamivir, con nombre comercial Relenza, comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya marca comercial es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences, licenciado en forma exclusiva a Roche. Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.

Con la gripe aviar, todas ellas obtuvieron cientos o miles de millones de dólares de ganancias
. Con el anuncio de la nueva epidemia en México, las acciones de Gilead subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de Glaxo 6 por ciento, y esto es sólo el comienzo.

Otra empresa que persigue este jugoso negocio es Baxter, que solicitó muestras del nuevo virus y anunció que podría tener la vacuna en 13 semanas. Baxter, otra farmacéutica global (en el lugar 22), tuvo un "accidente" en su fábrica en Austria en febrero de este año. Le envió un producto contra la gripe a Alemania, Eslovenia y la República Checa, contaminado con virus de gripe aviar. Según la empresa, "fueron errores humanos y problemas en el proceso", del cual no puede dar detalles, "porque tendría que revelar procesos patentados".

No sólo necesitamos enfrentar la epidemia de la influenza: también la del lucro.


* Investigadora del Grupo ETC


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