Discurso del Senador Sherrod Brown sobre Costa Rica el TLC y la ICC

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Traducción:

Me levanto para hablar en esta Cámara para hablar sobre una historia que se está desarrollando en este momento en Costa Rica.

Este país de 4 millones de habitantes tendrá un referéndum el 7 de octubre, la próxima semana, sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. El tratado que este Congreso aprobó por un estrecho margen hace dos años.

El CAFTA estipula que el último país en unirse lo podrá hacer hasta un máximo de dos años después de que el primero lo aprobó.

Así es que por los últimos dos años El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y los Estados Unidos han implementado el tratado, mientras que Costa Rica se ha resistido.

Mis colegas que hayan visto reportes noticiosos este fin de semana acerca de una masiva concentración de gente apoyando el comercio justo, gente que quiere comercio pero bajo otras reglas... gente pro-comercio justo en Costa Rica.

Alrededor de 150 mil ciudadanos, en un país de 4 millones de habitantes expresaron su desacuerdo con el tratado. Ciento cincuenta mil personas, y la mayoría consideró este como un estimado conservador.

El gobierno pro-TLC desistió de sus esfuerzos por aprobar el tratado en el Congreso, después de protestas continuas en contra de éste, incluyendo una huelga general de dos días el pasado octubre.

Hay una fuerte oposición a un tratado al estilo NAFTA, de hecho, el tema de aprobar o rechazar el tratado ha despertado tanta controversia que el gobierno optó por ir a un referéndum, en vez de hacerlo por la legislatura.

Los legisladores, con poca diferencia a nuestros compañeros en este Congreso, no querían enfrentarse a los votantes en sus comunidades si aprobaban el tratado.

El tratado debe implementarse en leyes nacionales, lo que quiere decir que Costa Rica debe de aprobar nuevas leyes para que el tratado entre en efecto.

Eso molesta a cientos de miles de costarricenses porque tienen, en este momento, leyes fuertes en salud, en el ambiente, en educación, en privatizaciones, en drogas genéricas y todo este tipo de medidas que ayudaron a construir la clase media en Costa Rica.

Costa Rica es un país progresista, más de un tercio de sus tierras están protegidas, en parques nacionales, más de un 90% de su electricidad viene de fuentes renovables. El alto nivel de alfabetismo en Costa Rica es bien conocido, tiene un sólido sistema de salud, y la expectativa de vida no es muy diferente a la de este país.

Los ciudadanos costarricenses también han visto lo que el NAFTA le hizo a la clase media mexicana, y lo que le ha hecho especialmente a los agricultores mexicanos, pequeños agricultores de familias campesinas.

Hay una fuerte resistencia a incorporarse a un tratado que va a amarrar a quiénes toman decisiones para que no tomen medidas a favor del crecimiento y del desarrollo en sus propios países.

Como esta Cámara sabe, los tratados como NAFTA y CAFTA son sobre mucho más que cuotas, estos acuerdos son verticales que imponen nuevas reglas a la inversión, en la seguridad alimenticia, en los servicios, en la consecución.

Este mes, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo emitió un reporte advirtiendo a los países en desarrollo que tuvieran cuidado con los tratados regionales o bilaterales de libre comercio, a como están escritos en la actualidad. Les previno para no firmar estos acuerdos de libre comercio.

El reporte de las Naciones Unidas cita al NAFTA como un ejemplo de tratado de libre comercio que puede tener efectos positivos a corto plazo pero causa daño a largo plazo.

Se oye mucho decir a la administración Bush que el libre comercio es necesario para enfrentar la pobreza. Se oye decir que "la gente", como ellos dicen, de estos más que todo países pobres, quieren tratados como el NAFTA.

Pero lo que estamos viendo en Costa Rica en este momento, es lo que vemos alrededor del mundo en cuanto a tratados comerciales, que simplemente le dan demasiado poder a las corporaciones multinacionales.

Lo que estamos viendo es una fuerte exigencia de cambio.

Lo vemos en la OMC, con las negociaciones que continuan fracasando mientras los países en desarrollo rechazan la expansión de la OMC.

Lo vemos en [menciona una lista de ciudades y poblados en el estado de Ohio], donde hombres y mujeres trabajadoras que han hecho a Estados Unidos la nación más fuerte del mundo son traicionados por la política comercial de Washington.

Presidentes de los dos partidos han ingresado en acuerdos como comerciales como el NAFTA, prometiendo que generan millones de nuevos empleos y enriquecen comunidades.

En cambio, demasiados de estos acuerdos, demasiadas veces, cuestan demasiados empleos y empobrecen comunidades.

Hace dos años cuando estaba en la Cámara de Representantes creamos una coalición bipartidista en contra del CAFTA.

Organizaciones religiosas, sindicatos, ambientalistas, pequeñas empresas, activistas de los derechos humanos, pequeñas compañías de manufactura fueron parte de esta oposición bipartidista.

Esta oposición, evidente en Washington y más importante aún en las comunidades alrededor del país, causó que la administración Bush hiciera pactos y promesas, y en las palabras de un congresista simpatizante de la administración Bush..."Nos ayudó a torcer brazos hasta que se rompieran en mil partes" La administración Bush obtuvo lo que quería cuando impulsó el CAFTA. Pero ganamos el debate.

Ahora en Costa Rica estamos viendo tácticas de miedo similares, tomadas por el gobierno pro-CAFTA.

Un memorándum le llegó a la prensa costarricense, causó un escándalo, y por buenas razones

En este memo, el vicepresidente de Costa Rica y un miembro del Congreso delinearon un plan al Presidente Arias, que utiliza el miedo, amenazas a funcionarios locales, y ataques a la oposición al TLC como tácticas para ganar el referéndum.

El segundo vicepresidente, uno de los autores del memo, tuvo que renunciar a su puesto, mientras se realizan las investigaciones de si alguna ley se rompió.

El memo dice claramente:
"El alcalde que no gana su cantón (que es la jurisdicción política de ellos), no obtendrá un cinco del gobierno por los próximos tres años." Bastante simple.

El memo dice:
"El gobierno debe estimular el miedo entre los costarricenses" Inclusive menciona los tipos de miedo que son efectivos.

Estimular el miedo, crear miedo a la pérdida de empleo si el CAFTA no es aprobado.

Estimular el miedo a la violencia, y a las protestas civiles.

Estimular el miedo a Chávez y Castro si Costa Rica no aprueba el CAFTA.

Específicamente ha habido una campaña de información que dice que si este tratado fracasa, Estados Unidos castigará a Costa Rica revocando los beneficios comerciales existentes bajo la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.

Eso es simplemente, totalmente, falso.

Costa Rica va a continuar beneficiándose de la ICC porque es la ley.

Es un programa permanente, su existencia depende del Congreso estadounidense, y no de un edicto de la administración Bush.

Estas tácticas le deben sonar familiares a mis colegas que recuerdan el debate sobre el CAFTA.

Estas tácticas dejan muy claro lo que está en juego en Costa Rica esta semana, y cuando esta Cámara discute temas de comercio y globalización, porque hay muy diferentes ideologías en competencia. Está la ideología del NAFTA, y está la ideología del comercio justo.

En realidad, la derrota en este referendum, creo yo, haría más para mejorar las relaciones entre Costa Rica y Estados Unidos, porque es claro que hay un creciente movimiento a favor del comercio justo aquí, en esta Cámara, en la Cámara de Representantes, y definitivamente alrededor del país.

Vean las elecciones el año pasado, en el estado de Rhode Island, en Ohio, en Pennsylvania, en Missouri, en Minnessotta, en Virginia y en Montana.

Por que es claro que hay un creciente movimiento por el comercio justo en este país, y en Costa Rica.

Tenemos razones para tener esperanza.

Si en el referendum es derrotado, podemos crear un nuevo tratado comercial, que beneficie a los trabajadores y las comunidades, pequeñas empresas, la gente religiosa, la gente que trabaja por una economía que funciones para más de nosotros, que nos ayuda a crear una sólida y fuerte clase media, no sólo apoyando las corporaciones multinacionales.

Tenemos que escoger aquí, la gente de Costa Rica tiene que escoger ahí esta semana.

Podemos continuar con el modelo del libre comercio, o podemos rechazar ese modelo de NAFTA y CAFTA, y trabajar juntos por un nuevo tratado de comercio, un nuevo tratado de comercio justo.

Fuente Con Costa Rica

El énfasis es nuestro





5 comentarios:

Amorexia dijo...

Ok ahora vamos en serio!

Estados Unidos dice que NO va a renegociar ningún TLC con CR y que de rechazar el mismo se ponen en riesgo los acuerdos de la ICC Y ahora?

El Chata dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Chata dijo...

Bueno, habrá que ver a que se refiere con "comercio justo"... porque con el famoso "FairTrade" lo que quieren es hacernos subsidiar a sus agricultores indirectamente.

Si es librecambio verdadero, con un buen "backup" legal, justo, sin privilegios ni regulaciones dañinas, donde el productor tico se siente a negociar sus precios afuera y donde el consumidor gringo escoja lo que mejor le parece, soy 100% pro-demócrata y le hago una estatua a don Sherrod al frente de mi chante. Vivan Hillary y Obama.

hadabruja dijo...

Amorexia, Por dicha al gobierno terrorista y fraudulento de Bush le queda poco. Dentro de unos meses habrá otro gobierno, probablemente demócrata, y es con ellos con quien nos tocará renegociar.

Chata, en teoría la economía de mercado es buena idea, lo que sucede es que los países poderosos como EEUU no liberalizan la totalidad de los factores productivos.
De hecho, los EEUU y la UE han afirmado que mantendrán los inmensos subsidios a su agricultura, situación que distorsiona las fuerzas del mercado.
Por lo tanto, nuestro deber como país es negociar de forma inteligente con el fin de garantizar un acuerdo justo y digno .

El Chata dijo...

HadaBruja: por supuesto, pero el problema con el FairTrade es precisamente lo que lo define, que es pagarle al productor encima del precio de mercado para así ayudarlo de una manera solidaria. Es una especie de "subsidio voluntario" que el consumidor paga cuando compra los productos certificados FairTrade.

Eso suena genial para nosotros, por supuesto! Produciríamos más de lo nuestro y lo venderíamos a mejores precios, mejorándole los márgenes a nuestros agricultores. Pero si lo pensas "del otro lado" la cosa se empieza a poner fea... especialmente si tal cosa es "impuesta" en un Tratado.

Honestamente, no me veo comprando productos gringos a un precio superior al de mercado solo porque es obligatorio que todo lo que se comercie tenga que ser FairTrade... es básicamente cambiar las tarifas que tenemos hoy por subsidios para los del otro lado.

A eso viene mi interrogación: a que llama Mr. Brown "fair trade"? Espero que se refiera a cláusulas de comercio negociadas más claramente... y en cuanto al FairTrade, seria bueno incentivarlo, pero no veo el por que ponerlo como algo obligatorio.

Saludos y lo mejor este domingo.

 

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