El TLC destruirá la Caja de Seguro Social

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Por Orlando Hernández, médico

El TLC será bueno para una minoría muy bien cimentada y poderosa; pero la mayoría, siempre los más y de menos recursos, quedaría por fuera. Es fundamental en todo proceso no olvidarse de la ética. No basta sólo con el dinero, tiene que haber convicción para actuar, fe en una sociedad mejor, un espíritu de solidaridad y no ser moralmente indiferente a las penurias de otras personas.

La globalización deberá basarse en valores universalmente compartidos y en el respeto de los derechos humanos. El desarrollo nacional tan necesario, deberá tomarse en cuenta, siempre la base y fundamento de la persona humana, la supremacía de la persona sobre las cosas, sobre el tener, así como el principio del bien común, la solidaridad, la subsidiaridad y otros grandes principios hoy asumidos en el mundo y por supuesto los valores fundamentales de la vida: la verdad, la libertad y la justicia, principios que deben regir a lo interno del país, como en la dimensión internacional.

No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con el color de justicia”. (Montesquieu).

Bien lo dijo Juan Pablo II: “El capitalismo brutal es la ruina de las naciones”. Y eso es el TLC, abrir el mercado, romper aranceles, y que la riqueza se distribuya de acuerdo al más fuerte, donde el rico se hará más rico y el pobre más pobre.

El Cardenal Rodríguez Maradiaga nos dice que este modelo convierte a los países en maquiladoras “sirve a pocos y excluye a las mayorías, ha sustituido a Dios por el mercado, al cual diviniza… se abren las fronteras a las mercaderías pero se cierran a los seres humanos”.

Si usted está cansado de las filas del Seguro Social, sepa que el TLC no va a solucionar eso, porque el TLC no es un programa de desarrollo social. El TLC destruirá la CCSS. Vea a ver si puede pagar los altos costos de la clínica Bíblica, Católica, hospital CIMA, etc.

Al día de hoy, esta institución ofrece dos coberturas a la población afiliada: el Seguro de Salud o Seguro de Enfermedad y Maternidad, cuyo objetivo es otorgar atención médica, económica y social a los trabajadores asegurados y sus familiares; y el Seguro de Pensiones o Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte, que cubre al afiliado en caso de invalidez o muerte, así como una pensión permanente, a la hora de su retiro laboral, la cual podrá ser heredada a sus dependientes si cumplen con los requisitos reglamentarios.

La Caja de Seguro Social administra también el Régimen No Contributivo, encargado de ofrecer ayuda económica a aquellos ciudadanos adultos mayores o dependientes, personas inválidas, viudas desamparadas y menores huérfanos, cuyo ingreso mensual se encuentre por debajo de la línea de pobreza y no hayan cotizado para ninguno de los seguros existentes o no hayan cumplido con el número de cuotas reglamentarias.

Este régimen es financiado por el Fondo de Desarrollo Social de Asignaciones Familiares (FODESAF), el impuesto de la Renta y el recargo sobre las planillas de los patronos.

Bajo está visión, la Caja Costarricense del Seguro social es líder en la prestación de servicios integrales de salud, de pensiones y de prestaciones sociales, en respuesta a los problemas y necesidades de la población, con servicios oportunos, de calidad y en armonía con el ambiente humano. Esta institución ha trabajado para todos sus afiliados durante 65 años.

Para nadie es un secreto que la CCSS, bastión de la seguridad social, es hoy un paciente en delicado estado de salud, pero con el TLC la Caja Costarricense del Seguro Social pasará de ser, de un paciente delicado a un paciente en cuidados intensivos o en coma, con muy pocas posibilidades de sobrevivir.

En este sentido afirmo:

• Que no existe ningún otro país en el mundo que haya alcanzado el desarrollo de la prestación de servicios que tiene Costa Rica con un nivel de inversión como el nuestro.

• Que ningún otro país ha logrado ofrecer el plan de beneficios que goza la población costarricense invirtiendo y maximizando anualmente alrededor de $200 por habitante para el programa de atención de la salud.

• Que esto ha sido posible por las decisiones que han considerado los servicios de salud un derecho humano de los ciudadanos y no como mercancías. El TLC obligaría a nuestro país a renunciar al modelo social y económico que construimos hace 60 años, gracias a los luchadores de ese entonces y que tantas oportunidades y paz nos han dado.

Como sabemos, el sistema de solidaridad social representado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), hizo de Costa Rica un país excepcional, en materia de desarrollo humano.

A pesar de sus defectos, ha permitido garantizar servicios básicos, oportunidades de progreso y bienestar en la mayoría de sus habitantes. Un sistema que no tiene paralelo, ni en Estados Unidos, donde la medicina es una mercancía más.

Lo que a algunos les interesa es la ganancia, no la salud.

Para ellos, las leyes de la oferta y la demanda están por encima de las necesidades de salud y los derechos fundamentales de la persona.

La gente no ha racionalizado lo que puede perder. Tener servicios de salud en Costa Rica nos parece enteramente natural porque hace años que lo tenemos. No existe idea de lo que significaría perder la Caja.

Las disposiciones en materia de propiedad intelectual pone en evidencia las deficiencias de los negociadores costarricenses, quienes no tomaron en cuenta que Costa Rica no invierte en innovación tecnológica y científica, por lo que evidentemente llevará las de perder frente a las grandes empresas farmacéuticas de Estados Unidos.

Las transnacionales cuando se trata de negocios atropellan a la gente, anteponen sus intereses porque algunos de sus jerarcas ganan 1 millón de dólares a la semana.

El medicamento de patente de un monopolio internacional es mucho más caro que uno genérico, por lo tanto la CCSS tendría que pagar más dinero (140 VECES MAS POR CADA MEDICAMENTO) lo cual afectaría notablemente el presupuesto de la institución, o del todo no podría comprarlo.

En el fondo lo que se trata es una clara limitación de la competencia a los productores genéricos, beneficiando a los productores patentados y obviamente beneficiando a las transnacionales, permitiéndoles cobrar los precios que deseen maximizando sus utilidades, las mas altas del mundo.

La Caja tendría que aumentar su presupuesto para medicamentos a costa de eliminar otros servicios, o aumentar la cotización de los costarricenses (si es que las leyes del TLC lo permiten, pues estarán por encima de nuestra constitución)

Actualmente la CCSS compra 98% de sus medicinas en genéricos y un 2% de patente. Pero solo ese 2% de medicinas de patente consume el 37% de los recursos de la Caja. Con el TLC los nuevos medicamentos gozarán de 20 a 25 años de protección de la fórmula original y no se pueden copiar, limitando de esta manera la competencia de productos genéricos, afectando el acceso de medicamentos baratos al público en general. La universalidad y sostenibilidad financiera de la CCSS impactará negativamente en la salud pública.

Los productos farmacéuticos serán patentados y comercializados bajo la protección de una patente, a precios monopólicos impuestos por las transnacionales bajo la protección del TLC.

Según datos obtenidos a partir de un análisis de las compras de la CCSS, se demostró que la competencia que genera la venta de medicamentos genéricos en Costa Rica tiene un loable beneficio social, sin embargo se prevé un impacto negativo al no tener acceso a ellos.

Un ejemplo es el caso de los pacientes con SIDA. Costa Rica es uno de los pocos países en el mundo en donde estos pacientes se tratan por medio del Seguro Social y actualmente se les suministra medicamentos genéricos por su comprobada calidad y lo accesible al precio en comparación con los caros productos de patente.

La amlodipina cuesta 140 veces más como medicamento de patente ($20.361.600) que como medicamento genérico adquirido por licitación ($145.440). La unidad de fluconazol cuesta $11 como genérico y $647 como medicamento de patente.

Uno de los factores de éxito del sistema de Seguridad Social de Salud en Costa Rica, es el carácter monopólico del Seguro de Salud administrado por la CCSS, que garantiza la integración de la seguridad social, la solidaridad, la calidad, la universalidad y ha permitido ocupar un primer lugar en la cobertura del Seguro Social en América, la ruptura del monopolio del Seguro Social amenaza el sistema solidario.

El esquema unificado de mercado es precisamente lo que el TLC revierte radicalmente porque crea dos sub-sistemas, uno público sin fines de lucro y otro privado con fines de lucro. Ello permitiría a estos grupos escapar del modelo vigente basado en la solidaridad y la universalidad, que por tantos años hemos anhelado.

Los costarricenses somos y queremos ser amigos del pueblo de los Estados Unidos, pero nunca jamás de su propiedad.



Fuente Tribuna Democrática

Nota: La negrita es nuestra




2 comentarios:

pablo dijo...

Perdon que mi comentario no tiene que ver con el post.
Encontre esta serie de videos del debate del Incae Entre Eugenio Trejos por el No y Alberto Trejos por el Si, es muy interesante les recomiendo que lo vean.

pablo dijo...

Perdon ... aqui esta la direccion del debate del Incae
http://blog.mauricioaraya.net/2007/07/foro-del-tlc-en-el-incae.html

 

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