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S.O.S. Guanacaste: Tras la destrucción ambiental en Nombre de Jesús y Zapotillal

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Por Bosques Nuestros (*)


El martes 2 de noviembre del 2010 a las 8 a.m. en los Tribunales de Goicoechea se celebrará una vista sobre el expediente penal Nº 10-000078-611-PE

El Proyecto Turístico Residencial Mar Serena (Cabo Velas, Santa Cruz, Guanacaste) que impulsa la empresa Playa Pelicano Holdings S.R.L. es un negocio que ha movilizado mucho dinero y poder. Los empresarios eligieron para su emplazamiento un lugar paradisiaco en la costa santacruceña, en las inmediaciones de las playas Nombre de Jesús y Zapotillal (playa Minas). Adquirieron 256 hectáreas en terrenos privados (hoy registrados a nombre de Banco Improsa S.A.), y además, en 1998, se apropiaron de 22 hectáreas en la zona marítimo terrestre por medio de once concesiones. En aquel entonces, las once empresas concesionarias tenían como secretaria y agente residente, a Viviana Martín Salazar (actual jefa de fracción de Liberación Nacional y ex integrante del gabinete Arias Sánchez), y como presidente, a su hermano Álvaro Martín Salazar, quien ha ocupado puestos directivos en diversos entes públicos y privados, tales como ICT, CIMAT, CODESA, CINDE, INS y LACSA, entre otros.

Paradójicamente, las bellezas naturales de este sitio maravilloso se convirtieron en la causa de su desgracia, pues hoy este millonario proyecto privado constituye una seria amenaza contra la integridad del acuífero, las dos lagunas, varias quebradas, manglares y aproximadamente 280 hectáreas de bosque seco tropical costero. Desde un principio, los empresarios han tenido la fortuna de contar con el apoyo de profesionales privados y funcionarios públicos dispuestos a certificar que el bosque no es bosque y a despejarles el camino. De nada sirvieron todas las denuncias presentadas por varias personas en la Sala Constitucional, la Contraloría, la Procuraduría, el Ministerio Público, el Ministerio del Ambiente, el Área de Conservación Tempisque, la Setena, el Tribunal Ambiental, la Municipalidad de Santa Cruz… Finalmente, hoy somos testigos de un ecocidio anunciado.

Este proyecto es una cadena de irregularidades con muchas ramificaciones y actores.
Antes de clasificar el uso de la tierra, elaborar el estudio de impacto ambiental y obtener los permisos, ya estaba listo el diseño del proyecto turístico residencial y se vendía por internet en $510 millones. Dicho en buen tico: pusieron la carreta delante de los bueyes. Además del atractivo campo de golf de 75 hectáreas diseñado por Gary Player, se ofrecía un ‘community resort’ de lujo con un plan maestro que incluía dos hoteles cinco estrellas, spas de clase mundial, 270 lotes residenciales y 600 villas. La Sala Constitucional lo supo a tiempo y en el 2007 calificó de “administración de papel”, insuficiente, inoportuna e ineficaz al Ministerio del Ambiente y a la Municipalidad de Santa Cruz. (Resolución Nº 2007-15850 del 31/10/2007)

En la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) la viabilidad ambiental se aprobó apresuradamente, sin haberse resuelto las objeciones presentadas en tiempo y forma, y sin haberse conocido la información hidrogeológica solicitada por el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara).
Hasta la fecha, la empresa Playa Pelicano Holdings S.R.L. no ha entregado la información requerida por Senara; sin embrago, ya han sido eliminadas decenas de hectáreas de bosque y se han efectuado movimientos de tierra sobre el sitio del acuífero. Casualmente, la profesional contratada por la empresa para realizar los estudios requeridos es la hidrogeóloga Sandra Arredondo, quien se ha dado conocer por su participación en polémicos proyectos tales como la autopista a Caldera, el acueducto de Sardinal y la mina en Las Crucitas.

También trascendió públicamente que en el 2008, Sonia Espinoza, hoy ex Secretaria General de Setena (la misma que tuvo que ser llevada por la policía a declarar en el juicio sobre el proyecto minero en Crucitas), cometió acoso laboral contra la Ing. Adelaida Acevedo, presionándola para que en cuestión de horas tuviera listo un informe sobre un anexo de 300 páginas porque “si esto no está revisado para el jueves, los inversionistas se van”. Espinoza se rehusó a darle la orden por escrito a la Ing. Acevedo, quien en un ejemplo de integridad moral y ética profesional, elevó la queja a la Plenaria de Setena y les solicitó que asignen el caso de Mar Serena a otra persona.

Los dos caminos que dan acceso a playas Nombre de Jesús y Zapotillal también han sido objeto de controversias. La empresa los cerró y colocó en playa Zapotillal rótulos con la leyenda “propiedad privada – prohibido el paso”. Al ser consultada por la Sala Constitucional en el 2007, la Municipalidad de Santa Cruz respondió que “son calles públicas, según consta en la hoja cartográfica Matapalo y en la lámina del Plan Regulador Costero de dichas playas”. Para nuestra sorpresa, poco tiempo después la Procuraduría dictaminó que los dos caminos son privados. Como la legislación costarricense establece que las playas deben contar con acceso público para que tengan validez los planes reguladores costeros y sus concesiones, la empresa se valió de un artificio legal: le “donó” a la Municipalidad la franja de terreno de cuatro hectáreas de bosque para que ésta construya ahí los caminos públicos del proyecto. Y todo ocurrió en un santiamén.

En los primeros días del mes de abril del 2010, una parte de los terrenos privados donde se desarrollaría el proyecto fueron segregados y donados a la Municipalidad de Santa Cruz para destinarlos a los caminos públicos que sirvieran de acceso a las concesiones. El día 8 de abril se inscribió ante el Registro Nacional la finca del partido de Guanacaste matrícula 172415-000 a nombre de la Municipalidad de Santa Cruz. El 21 de abril la Municipalidad presentó a la oficina regional del Área de Conservación Tempisque (ACT) una solicitud de permiso para la corta y aprovechamiento de 987 árboles de varias especies en dicha finca. El 4 de mayo los funcionarios del ACT realizaron una visita de inspección al sitio y el 17 de mayo la Oficina Sub Regional de Santa Cruz aprobó el permiso para la corta y aprovechamiento. En resumen, en cuestión de un mes y medio, el terreno se segregó, se donó y se inscribió, y se tramitó el permiso para talar casi 1000 árboles en 4 hectáreas. Esta impresionante eficiencia burocrática contrasta con la actuación de las autoridades cuando en abril del 2008 denunciamos la eliminación del estrato bajo del bosque: en dicha ocasión los funcionarios del ACT duraron 27 meses en ir a hacer la inspección. Obviamente, más de dos años después concluyeron que todo estaba en regla, desestimaron la denuncia y le dieron luz verde a la tala del bosque.

Por si fuera poco, los funcionarios del ACT justificaron el cambio de uso de los suelos en las áreas de bosque aduciendo que la construcción de los caminos del proyecto Mar Serena es… ¡de conveniencia nacional! Esto podrá estar muy a tono con la era Arias - Chinchilla, pero carece de fundamento, pues no existe justificación alguna, técnica y legal, que declare de conveniencia nacional el cambio de uso en estas áreas de bosque. Cabe preguntarnos además: Si ya existía una antigua red de caminos que daba acceso a las playas Nombre de Jesús y Zapotillal, ¿qué necesidad había de eliminar parte del bosque para construir más caminos?

El bosque constituye un elemento clave en este caso. Desde un inicio, para implantar su proyecto, la empresa ha negado la presencia del bosque y ha hecho lo imposible para reducirlo a su mínima expresión y borrarlo del mapa, porque en Costa Rica, la ley prohíbe el cambio de uso de los suelos en terrenos privados cubiertos de bosque. Pero el bosque resiste y se regenera vigorosamente, porque es uno con el acuífero: el acuífero sustenta al bosque y el bosque sustenta al acuífero. Y bosque y acuífero son a su vez uno con las quebradas, con las lagunas y los manglares, con los sitios de anidación de las tortugas marinas y las áreas de reposo de las aves migratorias. Quítese el bosque o quítese el acuífero, y todo el sistema se destruye. El meollo del problema es que para poder construir el proyecto Mar Serena, es necesario destruir el bosque; de tal manera que la empresa lo está haciendo en dos vías: talándolo en el terreno y negándolo en el papel.

El proyecto tenía ya meses de haber sido diseñado y se vendía por internet en el 2007, cuando la empresa contrató a DEHC Ingenieros Consultores para cumplir con el requisito del estudio de impacto ambiental. Un equipo de profesionales, encabezado por el ingeniero forestal Igor Zúñiga, elaboró el “Plan de manejo de la cobertura vegetal del proyecto Mar Serena” y como por arte de magia, determinó que en las áreas donde se iba a construir el proyecto, el bosque no era bosque, sino “matorrales y pastizales arbolados”. Este falso “plan de manejo” fue técnicamente rebatido por los ingenieros forestales Edwin Alpízar Vaglio y Quírico Jiménez Madrigal; pero aunque sus informes fueron aportados oportunamente a los expedientes administrativos, nunca se tomaron en cuenta.

La presencia del bosque pudo ser confirmada después por el propio Tribunal Ambiental Administrativo (TAA). En atención a la denuncia por cambio de uso tramitada en el expediente Nº 241-07-01-TAA, el 5 de mayo del 2008 personeros de este Tribunal realizaron una barrida ambiental. En esa ocasión sorprendieron a una cuadrilla dirigida por el ingeniero forestal Fernando Rojas Conejo, talando y chapeando en áreas de bosque y decomisaron una motosierra. El 12 de noviembre del 2009, el TAA realizó una nueva inspección con técnicos del Sistema Nacional de Áreas de Conservación que levantaron parcelas de muestreo y concluyeron que “De conformidad con los datos del muestreo realizado en el sitio indicado por el Tribunal Ambiental el área cumple con las variables para ser clasificada como bosque según el Artículo 3, inciso d de la Ley Forestal 7575”.

No obstante, técnicos del ACT realizaron una nueva inspección el 22 de julio del 2010 y una vez más, negaron en el papel la presencia del bosque, valiéndose de una interpretación errónea de la definición de bosque de la Ley Forestal (según su criterio personal, el dosel del bosque lo conforman únicamente las copas de los árboles maduros; y además ellos, de manera arbitraria, deciden cuáles árboles son maduros y cuáles no lo son).

Cualquier coincidencia con otros casos más sonados tales como Crucitas, Caldera, Sardinal… no es casualidad. Los hechos constatados permiten pensar que en Costa Rica existen intereses económicos ligados al poder político que está minando el ambiente de Costa Rica y que muchos de los que se dicen defensores de los intereses del país, son en realidad embusteros de mala fe.

Pese a todos los inconvenientes, hoy se prende una luz de esperanza gracias a una nueva denuncia penal que se ventila en los Tribunales. Lamentablemente, para llegar a este punto tuvieron que destruirse decenas de hectáreas del maravilloso ecosistema costero que tratamos de defender (ver fotos abajo). Esperamos que esta vez las autoridades actúen con firmeza y honestidad, pero sobre todo, con sabiduría y justicia.

(*) Organización Ambientalista

bosquesnuestros@gmail.com




Fuente: Diario Digital El País

Foto: Playa Zapotillal cortesía de Bosques Nuestros.




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Pretenden explotar 255 hectáreas de zona marítima terrestre en Guanacaste



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Pretenden explotar 255 hectáreas de zona marítima terrestre en Guanacaste

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  • Ambientalistas califican de "inmoral" concesión otorgada a 11 sociedades con los mismos dueños

Lorna Chacón
& Vinicio Chacón, redactores

Una concesión
otorgada por la Municipalidad de Santa Cruz en Playa Nombre de Jesús y Playa Zapotillal, en Guanacaste, permitirá la explotación de 255 hectáreas en la zona marítima terrestre, mediante un megaproyecto turístico impulsado por empresarios representados por Álvaro Martín Salazar, hermano de la actual viceministra de Obras Públicas y Transportes y futura ministra de Justicia, Viviana Martín.

Playa Zapotillal
es conocida popularmente como "Minas", mientras que a Playa Nombre de Jesús los empresarios la denominan "Playa Pelícano" en algunos documentos. Ambas están ubicadas en el distrito Cabo Velas, cantón de Santa Cruz, muy cerca de Playa Grande y el Parque Nacional Marino Las Baulas.

Resguardan una valiosa zona de bosque tropical seco, dos lagunas, humedales, así como un espacio para el desove de la tortuga verde
, por lo cual el eventual desarrollo turístico puso en alerta a vecinos de la zona y grupos ambientalistas.

De acuerdo con el ambientalista Juan Figuerola, quien desde hace tiempo sigue el caso, desde la perspectiva ambiental el proyecto implicaría privar a la zona "de un reducto de bosque costero de gran diversidad que ya no queda en la región, pues han surgido los desarrollos elitistas que contradicen el derecho de la gente a un ambiente sano".

Dentro de las preocupaciones figura el tema del desmedido consumo de agua que se daría con el proyecto turístico, pues tendría que abastecerse desde la comunidad de Matapalo, donde desde ya existe oposición.

(Expediente No.1101-2007-Setena), El proyecto es denominado Condominio Turístico Residencial Mar Serenael cual podría explotar la zona marítima terrestre (ZMT), que constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable.

La ZMT es la franja de 200 metros de ancho a todo lo largo de los litorales Atlántico y Pacífico de Costa Rica. Esta posee una parte pública (50 metros) y una restringida (150 metros restantes), sobre la cual se otorgan las concesiones con base en un plan regulador.

El proyecto Mar Serena comprende una área de concesión en la ZMT y también terrenos privados. En la zona de concesión se proyecta la construcción de un hotel cinco estrellas con 174 habitaciones (17,24 hectáreas), un edificio con restaurante y tiendas para comercio, una edificación con servicios sanitarios y duchas, edificios de dos pisos para uso residencial, una zona de cooperativa y una zona de protección o amortiguamiento del manglar.

En el área privada, el proyecto contempla 190 lotes residenciales (44,25 hectáreas), 361 villas unifamiliares (28,5 hectáreas), un hotel cinco estrellas con 178 habitaciones (6,04 hectáreas), una zona comercial con estacionamientos y otra para edificaciones de servicio.

Además, también se pretende construir en la zona privada un campo de golf de 18 hoyos (75,64 hectáreas), una casa club (1,84 hectáreas), calles para comunicar y acceder a las diversas áreas (17,24 hectáreas) así como zonas verdes (77,09 hectáreas) y una reserva forestal, cuya área no se especifica.

La concesión para explotar dichos terrenos fue otorgada en 1998 por la Municipalidad de Santa Cruz -en el mismo día- a 11 sociedades anónimas de responsabilidad limitada con los mismos propietarios, en las cuales la viceministra de Obras Públicas y Transportes y futura ministra de Justicia, Viviana Martín, aparecía como secretaria y como agente residente, mientras que su hermano, Álvaro Martín, como presidente.

Posteriormente, estas concesiones fueron ratificadas por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), encargado de velar por el adecuado manejo de la ZMT.

Cabe destacar que entre el 2002 y el 2005 Álvaro Martín Salazar fue miembro de la junta directiva del ICT y presidente de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos de Costa Rica (CIMAT), entre otros puestos públicos (Ver recuadro Las Juntas de Martín).

Consultada al respecto, la viceministra Viviana Martín rechazó cualquier vínculo con el megaproyecto turístico, pues asegura que ella lo único que hizo fue crear las sociedades y, posteriormente, se desligó de ellas (Ver recuadro "Tengo mil defectos, menos la falta de rectitud").

Las sociedades anónimas que recibieron concesiones son: Hotelera Minazol H.M. S.A., Condominio Madras C.M. S.A., Codominio Romanche C.R. S.A., Codominio Penza C.P. S.A., Condominio Taboy C.T. S.A.,Llanuras del Pelícano L.P. S.A., Desarrollos Cosuis D.C. S.A., Inversiones Playa Saleina I.P. S.A., Desarrollo Hotelero Glaciar D.H.G. S.A., Desarrollos Minapel D.M. S.A. y Condominios Barkol C.B. S.A.

La empresa Marel S.A., también fundada por los hermanos Martín, ha corrido con todos los gastos de amojonamiento, plan regulador y demás, pero no está entre las concesionarias.

Sobre las condiciones del sitio donde se ubicaría el Proyecto Mar Serena, el ambientalista Figuerola destacó el hecho de que fue un potrero hasta inicios de los años 90, pero "se ha recuperado bastante y hay dos lagunas".

Figuerola, quien labora con la FECON, denunció que los desarrollistas han "socoleado" el terreno, es decir, han cortado partes de los árboles con el propósito de arralar el bosque, con lo cual se podría "justificar un cambio de uso, pero eso es prohibido por el artículo 19 de la Ley Forestal".

Calificó como "inmoral" el hecho de que las once concesiones fueron otorgadas "de un solo golpe" en 1998 por el Concejo Municipal.


UNA HISTORIA DE LARGA DATA

La historia del el Proyecto Condominio Turístico Residencial Mar Serena se inició en 1993, cuando Álvaro Martín solicitó al Instituto Geográfico Nacional el amojonamiento (demarcación) de ambas playas, primer paso para desarrollar un proyecto de construcción con el fin de demarcar la zona pública.

Posteriormente, en 1994 el arquitecto Héctor Chavarría Carrillo, hermano del actual alcalde de Santa Cruz, Jorge Enrique Chavarría, realizó la hoja de zonificación del plan regulador.

En el 2006, autoridades municipales y de la fuerza pública de Santa Cruz demolieron la casa del pescador Juan Canales, por encontrarse en la zona del proyecto.

En mayo del 2007 la empresa Ingenieros Consultores presentó a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) una declaratoria de impacto ambiental para un primer proyecto de condominio turístico residencial denominado en ese momento Playa Pelícano (Expediente No. D1-564-2007-SETENA), al cual varios ambientalistas, como Juan Figuerola, presentaron observaciones técnicas.

En setiembre del 2007, el propio desarrollador pidió archivar el proyecto y ese mismo día presentó un Estudio de Impacto Ambiental para un segundo plan de condominio turístico residencial denominado Mar Serena (Expediente No.1101-2007-SETENA).

Vale la pana destacar algunas coincidencias entre este caso y el de varias concesiones solicitadas por sociedades anónimas también de los hermanos Martín en Isla Caballo, en el Golfo de Nicoya.

Por ejemplo, es el mismo arquitecto Héctor Chavarría quien elaboró el plan regulador para la isla, contratado por Álvaro Martín. Además, en este caso son cinco sociedades anónimas las que solicitan las concesiones y en todas la actual funcionaria Martín apareció con el 60% de las acciones.


PROBLEMA COMUNAL Y AMBIENTAL

Además de las preocupaciones por el bosque de la zona, las lagunas y el hecho de que al sitio llega a desovar la tortuga verde, algunas personas de la zona ya manifestaron su preocupación por la accesibilidad al agua.

En medio de la discusión está la comunidad de Matapalo, cuyos residentes se debaten entre la protección de esos recursos naturales y las promesas de empleo de los desarrollos turísticos.

Balbino López, presidente de la Asociación de Desarrollo Integral de Matapalo, no tuvo reparos en afirmar que la mayoría de los habitantes de esa comunidad están a favor de este tipo de proyectos.

"Hemos investigado este caso particular con el señor Emel Rodríguez, director del Área de Conservación Tempisque, quien nos hizo una exposición para determinar que no haya un impacto fuerte en contra del ambiente. El afirmó que se han respetado todas las indicaciones emanadas del MINAET".

Luego de señalar que el proyecto turístico ha generado empleo y le permitió regresar a la costa a mucha gente que, como él, tuvo que irse en el pasado para buscar empleo, López destacó el hecho de que "no nos preocupa que este plan ponga en riesgo estos recursos naturales", pues "el MINAET ha hecho grandes esfuerzos, se va a dejar un refugio y habrá un puesto de vigilancia; es una posibilidad que ha dado el desarrollador para que cuiden el desove de las tortugas".

El tema álgido, como en todo Guanacaste, es el de la disponibilidad del agua. López informó que los desarrollistas determinaron que dentro de sus terrenos hay "un pequeño" manto acuífero, del cual obtendrán el recurso para las primeras fases del proyecto.

Sin embargo, reconoció que el Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados (AyA) "contempla un proyecto de acueducto" en la zona, luego de que la Asociación Administradora del Acueducto Rural (ASADA) de Matapalo emitió en setiembre del año pasado un documento en el que dijo tener disponibilidad de 100 pajas de agua para el proyecto, "siempre y cuando (...) aporten diseños, materiales y ejecución de obras (...) bajo la supervisión del AyA y esta ASADA".

La vecina de Matapalo Laura Jaén, integrante de la Asociación para la Conservación de los Recursos Naturales de Cabo Vela y presidenta de la Asociación de Damas Amigas del Parque Marino Las Baulas, manifestó su oposición al proyecto.

Luego de coincidir en la denuncia del socolado del bosque, señaló que la experiencia con los grandes proyectos no sustenta las expectativas de generación de empleo en zonas costeras.

"Hemos sentido bastante el impacto del desarrollo en la zona, y durante el verano tenemos problemas por falta de agua. Nuestra preocupación es por nuestros hijos ¿qué va a pasar con el agua?", cuestionó.

"En verano todo va a colapsar, las canchas de golf, por ejemplo, tienen que estar siempre verdes para que puedan jugar. La gente que se opone en la comunidad está a la espera, se ha hablado de tirarse a la calle igual que lo hicieron en Lorena con el Meliá Conchal".

Lorena es una comunidad de Santa Cruz aledaña a uno de los últimos mantos acuíferos de la región, el de Nimboyores. En su momento el Hotel Meliá Conchal pretendió echar mano de este recurso y la comunidad de Lorena logró impedirlo.

En esa lucha estuvo presente María Rosa Angulo, quien fue presidenta del Comité de Defensa del Manto Acuífero de Nimboyores y actualmente preside la Asociación para el Desarrollo Sostenible del Cantón de Santa Cruz.

"Toda esta zona requiere de agua, en Matapalo hay muy poca y la única fuente cercana es Nimboyores, donde un estudio determinó que puede proveer 180 litros por segundo, lo cual es muy inferior a la demanda que tendrá que enfrentar".

Citó datos según los cuales para el 2020 Tamarindo requerirá de 400 litros por segundo. "El agua de Nimboyores sólo puede ser para el consumo humano, no para regar canchas de golf y jamás para piscinas. Además, deben ser las ASADAS las que administren el recurso", puntualizó.

"Si insisten en buscar el agua de Nimboyores habrá una gran tensión. Si el AyA viene de manera arbitraria a meter tuberías, estamos dispuestos a tirarnos a la calle ante la forma de actuar prepotente e irrespetuosa de Ricardo Sancho y ya se lo comunicamos a la institución", señaló.


Fuente Semanario Universidad

Foto Juan Figuerola (Playa Zapotillal)


El énfasis es nuestro




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Viviana Martín: "Tengo mil defectos, menos la falta de rectitud"

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Lorna Chacón & Vinicio Chacón, redactores

La viceministra de Obras Públicas y Transportes y futura ministra de Justicia, Viviana Martín, dijo a UNIVERSIDAD que ella tiene "mil defectos menos la falta de rectitud", y afirma no tener vinculación con el Proyecto Condominio Turístico Residencial Mar Serena, donde sí participa su hermano, Álvaro Martín.

La funcionaria dijo telefónicamente que "desde 1997 no tengo ninguna relación con esas sociedades", en alusión a las 11 sociedades anónimas que recibieron en 1998 concesiones para explotar la zona marítimo terrestre en 255 hectáreas en Playa Nombre de Jesús y Playa Zapotillal, otorgadas por la Municipalidad de Santa Cruz.

Las sociedades fueron creadas en 1997 por Viviana Martín, como profesional liberal en derecho, y en todas aparece ella como secretaria y como agente residente, mientras que su hermano figura como presidente.

La Viceministra aseguró que una vez constituidas dichas sociedades, cuando éstas pasaron a manos de otras personas, ella endosó las acciones a los nuevos dueños, por lo cual dejó de tener relación con estas empresas.

La funcionaria hizo llegar a la redacción de este Semanario una serie de documentos, entre ellos una certificación notarial suscrita por Carolina Segnini Rodríguez y fechada el 20 de julio del 2007, según la cual, con vista en los libros de registro de accionistas, para esa fecha Viviana Martín "no aparece como accionista en ninguna de las sociedades mencionadas".

Además, la funcionaria adjuntó una carta dirigida al codirector de Telenoticias de Canal 7, Ignacio Santos, y al periodista de ese telenoticiario, Greivin Moya, con fecha 10 de abril del 2008, en la cual aclara que ella no está vinculada con las sociedades.

Según versión de la propia funcionaria, Canal 7 estuvo investigando el caso, pero finalmente decidió no difundir ninguna información al respecto.

En esa misiva, Viviana Martín asegura a los periodistas que "nunca he tenido ninguna relación con concesiones de nadie, nunca he visitado las fincas en cuestión ni conozco el lugar exacto de ellas porque el seguimiento que estas sociedades tuvieron, ni lo conozco ni lo tenía que conocer al estar yo completamente desligada y sin ningún interés".

La viceministra agregó que "nunca he realizado ningún trámite de concesiones ante la Municipalidad de Santa Cruz ni la he visitado al igual que nunca he ido al ICT a presentar solicitudes por estas concesiones".

Viviana Martín manifestó que "en el momento en que se solicitaron las concesiones ante la Municipalidad de Santa Cruz (1998, 2001 y 2002) yo ya no era accionista de las sociedades, precisamente porque las sociedades iniciaron su actividad comercial y ya había endosado las acciones".

"Por lo tanto, de acuerdo con las copias (adjuntadas por la funcionaria) fue Álvaro Martín quien solicitó las concesiones como apoderado de las empresas, nunca solicité concesiones para que por error, que desconocía hasta ayer, la Municipalidad pusiera mi nombre", añadió Martín en la carta dirigida a los periodistas de Canal 7.

Finalmente, Martín dijo a UNIVERSIDAD que "desde hace dos años personas (que no identificó) han querido, de una u otra forma, ver qué me buscan" posiblemente porque ella es una funcionaria que figura en los medios de comunicación.


LAS JUNTAS DE MARTÍN

El hermano de la actual Viceministra de Transportes, Álvaro Martin, es socio del Bufete Lara, López, Matamoros, Rodríguez & Tinoco desde 1980. Ese bufete fue fundado, entre otros, por el padre del exministro de Ambiente Carlos Manuel Rodríguez, quien también ha laborado allí.

UNIVERSIDAD envió una serie de consultas por escrito a Martín el pasado 3 de octubre, pero el abogado dijo que por encontrarse fuera del país, le sería imposible responder antes del cierre de edición (lunes 6), por lo cual se le dejó abierta la posibilidad de referirse al caso en la próxima edición. Ello a pesar de que en un inicio su secretaria dijo que sí le sería posible contestar.

Martín fue miembro de la comisión redactora de la Ley de Incentivos Turísticos para el ICT en 1983 y entre 1986 y 1990 integrante del Consejo de Administración de la Corporación Costarricense para el Desarrollo (CODESA).

En 1991, fue miembro de la comisión para reorganizar el sistema legal que involucra la actividad turística para el ICT y la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE); y de 1994 a 1999 miembro de la junta directiva de LACSA, adonde regresó en el 2006.

Otra Junta Directiva en la que estuvo fue la del Instituto Nacional de Seguros (INS), entre 1994 y el 2000. También estuvo en la de CINDE entre 1997 y el 2005.

Desde el 2002 y hasta el 2005 fue miembro de la junta directiva del ICT y presidente de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (CIMAT).

Desde el 2006 es fiscal de la junta directiva de la Corporación BCT.


PRESIONES EN SETENA

La funcionaria de SETENA Adelaida Acevedo denunció por escrito haber recibido presiones de parte de la Secretaria General de la institución Sonia Espinoza para apurar el estudio de un anexo presentado al estudio de impacto ambiental del proyecto Mar Serena.

Tal queja tomó la forma de una carta dirigida a la Comisión Plenaria de la institución, con fecha del 29 de julio pasado. Entre otras aseveraciones, Acevedo señala que la actitud de Espinoza "en todo el proceso de análisis de este proyecto (...) ha sido de acoso laboral y presión por acelerar el proceso de revisión".

Además añade que "la única razón que me ha dado la Sra. Espinoza para acelerar la revisión es que 'si esto no está revisado para el jueves, los inversionistas se van'".

Se buscó el criterio de Espinoza, mas al cierre de edición no se contó con respuesta alguna.


Fuente Semanario Universidad

Foto la Prensa Libre


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