La historia los condenará

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Por Isabel Ducca


Hoy, se lavan las manos como Poncio Pilatos. Hoy, se sacuden de risa y ser burlan de este pobre paisillo que todavía cree en el bienestar social y en las instituciones que le dieron un carácter solidario y bonachón tan exaltados por ciertos escritores. Hoy, le dan la espalda a quienes forjaron con sus luchas, sus aciertos y sus errores una sociedad en la cual pensar en los otros era un deber y un orgullo del funcionario público. Hoy, arrugan como papel borrador los valores patrios. Hoy, pueden saludar el presente como hacen los monos en un circo, doblando las rodillas y la espalda, con la huella todavía en su brazo porque EL AMO se los torció para que no quedara duda: “EL TLC NO TIENE INCONSTITUCIONALIDADES”.

Hoy, tenemos los y las patriotas un sabor amargo en la boca y un dolor que no podemos ubicar con claridad. No sabemos si nos duele el alma, el corazón o la patria. Pueden festejar su victoria de papel. Pueden hacer alarde de conocimiento, pueden lucir y cantar alabanzas en los medios de comunicación. La prensa comercial escribirá loas a la labor llevada a cabo. Pueden apostar a la aprobación del TLC a como haya lugar para eso EL AMO compra y vende conciencias. Hoy, nosotros, todos juntos y juntas, comprobamos una vez que en este país se quebró la institucionalidad democrática. Hoy, ellos ríen con la risa del guasón y del payaso que es muy diferente a la alegría. No hay que confundir la embriaguez que da el poder con la plenitud.

Los magistrados que afirman que el TLC no contiene inconstitucionalidades, pueden repetir lo que EL AMO les dictó, pero no pueden ni podrán nunca más hablar o escribir como especialistas costarricenses en Derecho Constitucional. Han perdido hoy y para siempre su capacidad para generar pensamiento propio. Han negado el debate, la polémica, el diálogo y el análisis serio y minucioso. ¿Cómo van a enfrentar los análisis de los especialistas en Derecho Constitucional que han demostrado una y otra vez las contradicciones entre el tratado y la Constitución Política? Posiblemente, con el silencio y el desdén, como hace siempre el poder cuando se queda sin argumentos.

Como decía José Martí: “A los sietemesinos sólo les faltará valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses.” Hoy, existe en Costa Rica una camarilla dispuesta a vender nuestras riquezas naturales, a embargar nuestro futuro, a regalar por un plato de lentejas verdes las instituciones que nos han dado lo que somos. Esos “sietemesinos” piensan en un eterno presente y por eso desdeñan nuestras fuentes de pensamiento y nuestras propias creaciones. Pero, nuevamente el maestro nos señala la diferencia entre un gobierno culto y un gobierno inculto. Dice así: “En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobiernan, por su hábito de agredir y resolver sus dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno.”

El pueblo costarricense ha sido y es un pueblo culto. Cuando la patria y la dignidad lo han exigido, ha sabido dar la batalla con sus ideales, su paciencia y su pacifismo. La sabiduría del pueblo ha salido de todos los rincones del territorio para recordarle a un gobierno autista y prepotente cuál es el arte del buen gobierno. El movimiento del NO al TLC se nutre con lo mejor de cada uno y una que acude al llamado. Así seguirá construyendo la Costa Rica solidaria, pacífica y soberana.

Hoy ustedes ríen; mañana llorarán porque la Historia los condenará.


Fuente Las hijas del pueblo





4 comentarios:

Dinia dijo...

Hoy hay que tocar el duelo de la patria...

Cassandra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cassandra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cassandra dijo...

Ante la resolución de la Sala Cuarta...

Hace mucho tiempo presentía que la resolución de la Sala Cuarta iba a ser a favor del gobierno inconstitucional de Oscar Arias. Ya en otras ocasiones, esa sala había manifestado su color político o el del verde del dólar. Conocíamos de las reuniones efectuadas entre Luis Paulino y la Sra. Antillón, así como la de éste y el Presidente.

Abrigué la esperanza de que la conciencia costarricense iba a predominar sobre el comercio, pero me equivoqué, la universidad que ha hecho posible que muchos costarricenses sean profesionales engendró a filibusteros prostituidos por el neoliberalismo; y esto me produce un inmenso dolor, ya que yo sí he seguido fiel a los postulados de una sociedad solidaria, principios adquiridos en mi querida U.C.R.

Pero si ya no podemos confiar en el Tribunal de Elecciones a quien no puedo darle el calificativo de Supremo; ni en la Sala Constitucional: a los ciudadanos solo nos queda el poder de la calles y por ello les digo: “allí nos veremos”.

Aunque algunos políticos digan que el poder no vale la vida de un costarricense, yo les respondo lo siguiente: si mi vida es necesaria para que nuestro Estado de Derecho se mantenga, Costa Rica la tiene a su disposición.

Si siervos menguados, amparados en el miedo a derramamientos de sangre, se abstienen de salir a las calles, yo les digo que solo los cobardes, solo los domesticados NO estarían dispuestos a ofrendar su vida por la Patria.

Ya no podemos esperar a que se despejen los nublados del día, es el momento de actuar; ¿qué ocurrirá en el referendo, si los fiscales son los mismos de la elección pasada?¿Seguiremos esperando un milagro?

La única alternativa es la insurrección.

Hagamos resistencia pacífica

¡A las calles!

¡NO AL TLC!

 

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