Charlatanes

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Por Flora Fernández

En los últimos años, los poderes e instituciones del país tristemente han caído en manos de charlatanes.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la palabra charlatán viene del italiano y se refiere a alguien que habla mucho y sin sustancia; al hablador indiscreto o embaucador.

Por suerte para este país, dos magistrados serios optaron por respetar la Constitución, salvaron el voto y luego emitieron un fallo breve y contundente, evidenciando una grieta con charlatanes que desperdiciaron muchas páginas sin lograr justificar lo injustificable en el TLC, como la Comisión de Libre Comercio, la cesión de soberanía, los abusivos derechos de propiedad intelectual en detrimento de la salud y la alimentación, la renuncia a la protección de nuestro ambiente, la aplicación retroactiva de leyes a favor de empresas privadas, el eventual sometimiento del país a arbitrajes extraterritoriales con leyes ajenas a las nuestras, más de 400 páginas en inglés y como “broche de oro”: pasearse en el Estado Social de Derecho.

Más charlatanes aún, quienes siendo responsables de la transparencia electoral en el país, se niegan a brindarla y rechazan ad portas todo recurso en ese sentido y para remachar, violentan la Constitución al pretender limitar la autonomía universitaria.

Otros 38 charlatanes cuya obligación es debatir, se dedican a hablar paja y funcionar como simples piezas de un engranaje –sin estudiar ni pensar– se dejan arrastrar inertes en forma mecánica, como parte de una máquina infernal.

Los más charlatanes y farsantes son los que se valen del miedo y advierten suicidios masivos si se rechaza el TLC mal negociado, aseguran que creará empleo cuando en los países centroamericanos y México sucedió todo lo contrario.

En el lindero sur de los Estados Unidos levantan un inmenso muro fronterizo para evitar la llegada de más latinoamericanos, provocada por el TLCAN, los nicas siguen viniendo a trabajar aquí y los que están no se devuelven a su Patria, porque reconocen a la distancia los cantos de sirena.

¿Dónde puede haber mayor charlatanería que en un país que abolió el ejército, se declaró neutral, es sede de la Universidad para la Paz, se le reconoce mundialmente por su respeto a los derechos humanos… y paralelamente facilita mediante decretos y tratados la fabricación y tráfico libre de armas de guerra y órganos humanos?

El mismo DRAE tiene otra definición de charlatán: es la persona que se dedica a la venta ambulante y anuncia a voces su mercancía.

Al Presidente Arias el pueblo le cobró el apoyo al TLC bajándole aún más su popularidad, pues pese a que los magistrados del Tribunal Electoral no lo obligan a ser imparcial como lo exige la Constitución, a la gente le molesta. Lo que sí podría interesar es un debate con don Eugenio Trejos para conocer las razones por las que defiende el Tratado, pues para la mayoría de la gente siguen tan ocultas como lo estuvo la negociación.

Rechazar esa oportunidad sería la mayor charlatanería de todas.


Fuente Tribuna Democrática



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